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ESPINACA
Inconscientemente la valoramos como una fuente inagotable de energía.
¿Quién, con más de 20 años, no asocia a las espinacas con la fuerza de Popeye?
Por 1929 eran muy comunes las anemias y la aparición del personaje fue muy útil para estimular el consumo de la que se consideraba por entonces la hortaliza más rica en hierro.
Pero 20 años después, se comenzó a detectar otro incremento de las anemias entre los chicos de la generación Popeye.
¿Cómo podía suceder?
Parece que todo fue por culpa de una coma.
En 1870 un químico alemán investigaba la cantidad de hierro en las verduras. Al copiar sus descubrimientos, en vez de escribir que la espinaca tenía 3,5 miligramos de hierro en 100 gramos de hojas frescas, olvidó la coma, quedando registrado 35 miligramos.
Si bien el error fue corregido en posteriores estudios, la espinaca siguió siendo reconocida en el inconsciente colectivo como una gran proveedora de hierro.
Y aunque hoy se discute además si las espinacas también contienen sustancias que inhiben la absorción de su propio hierro, y se sabe que para aprovecharlo mejor es necesario combinarlas con vitamina C (como un vaso de jugo de naranja); sigue siendo un alimento con interesantes características por su gran contenido de diversas vitaminas y minerales, y muy pocas calorías.
