Historia de los inmigrantes que forjaron la ciudad
La Dirección de Cultura presenta un libro que ofició de registro de los extranjeros que llegaban a San Pedro desde hace 125 años a la fecha. El voluminoso texto contiene detalles de quienes arribaban a la ciudad y se inscribían de manera voluntaria. Se trata de apellidos que forjaron la historia local del último siglo y medio.
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La historia de la ciudad es la historia de sus hombres y mujeres. Aquellos que forjaron su futuro en estas tierras, muchas veces abandonando las propias en busca de un destino mejor que imaginaban podrían realizar en este alejado pueblo de los centros urbanos y los países desde los que provenían.
Universo forjado por inmigrantes, la identidad sampedrina debe a diversas colectividades lo que hoy es. Apellidos que han dejado su huella en múltiples actividades y labores que emprendieron con la fe de quien siente que en sus manos está ese horizonte imaginado.
A los documentos históricos que han sido recopilados a lo largo de los años sobre aquellos que con su lucha cotidiana hicieron de este pueblo la ciudad que hoy es se suma ahora un importantísimo hallazgo sobre el que trabajan el Grupo Conservacionista de Fósiles y la Dirección de Cultura, ambos bajo la coordinación de José Luis Aguilar.
Se trata de un volumen de 125 años de antigüedad donde están registrados cientos de extranjeros que se afincaron en estas pampas y que voluntariamente llenaron el libro entre 1886 y 1934 para dar cuenta de precisos detalles que hablan de quiénes somos y de dónde venimos.
Una importante cantidad de escritos habían sido salvados de una limpieza de archivo y posterior quema por el entonces Director de Cultura Eduardo Del Pardo. Hace dos meses, Ignacio Castro, familiar del ex funcionario, los puso a disposición de las autoridades locales, vía el Subsecretario de Salud Julio Caraballo, que comenzaron con el análisis de lo encontrado. En ese marco, lograron en los últimos días la recuperación de este importante libro que se hallaba perdido en el tiempo.
Se trata de un voluminoso registro foliado, de 34,5 cm de ancho y 52,5 cm de longitud, donde se registraban voluntariamente los extranjeros residentes en San Pedro. Allí hay un registro pormenorizado que detalla nombre y apellido del inscripto, edad, lugar de nacimiento, estado civil, profesión u oficio, tiempo de residencia, domicilio y otras observaciones de decenas de apellidos que hoy llevan muchas familias de sampedrinos.
Manuscrito, en una prolija caligrafía aparecen los lugares de procedencia de aquellos que poblaron las calles sampedrinas y legaron este futuro que conforman los actuales habitantes. Italianos, franceses, suizos, españoles, irlandeses, austríacos, lituanos, belgas, alemanes… El crisol de la gran ola inmigratoria que pobló la Argentina y, por supuesto, la ciudad.
La Dirección de Cultura rescató como detalle interesante del registro el listado de oficios y profesiones de aquellos que se anotaron en él: comerciantes, médicos, chacareros, albañiles, carpinteros, panaderos, marineros, poceros, carreros, jornaleros, hojalateros, cocheros, hoteleros, estancieros, etc. son los trabajos que realizaban nuestros antepasados y mediante los cuales, poco a poco, fueron forjando el San Pedro que hoy conocemos.
El registro de extranjeros residentes en nuestro partido arranca en 1886 y finaliza en 1934 mencionando apellidos, tales como: Homps, Stein, Corti, Ruffa, Rocca, Grilloni, Etchepare, Dumecq, Zárate, Capeletti, Perazzo, Radiche, Franchi, Giuliani, Gastó, Laso, Purge, Hernández, Butti, Sofía, Vellón, Fontán, Tettamanti, Aramburu, Hant, Telechea, Millán, Mazza, Zunino, Parissi, Marzorati, Penino, Donatti, Bernasconi, Facio, Arroqui, Roux, Meylan, Eppens, Cummins, Dreyfus, Posse, Faillace, Calvet, Sansó, Plachot, Kordich, Migues, Colantonio, Hassid, Yamuni, Sindón, Cavia, Caroni, Monteverde, Garayo, González, Solé Doll, Peiró, Guntche, Rubíes, Piccagli, Benseny, Curto, Otero, Sánchez, García, Begino, Rosas, Picaso, Fernández, Sobrino, Diamante, Maino, Spago, Gallina, Tiscornia, Brufal, Berhuet, Cajide, Galesky, etc., etc.
Los domicilios de los inscriptos aparecen con la vieja nomenclatura de las calles de la ciudad, señalando la manzana en la que estaban instalados. “Un claro ejemplo de esto es el caso de Emilio Ruffa, que se menciona inscripto en el registro en el año 1893, con 54 años de edad y con domicilio en Calle Tala (actual calle Oliveira Cézar), entre calle Constitución (actual Calle Mitre) y calle Comercio (actual calle C. Pellegrini)”, detallaron desde el Municipio. El libro será copiado, digitalizado y estará a disposición de los sampedrinos que quieran consultarlo en la próxima edición de la Fiesta de las Colectividades.
