Hilda y Juan se curaron de la Hepatitis C con un nuevo tratamiento
Juan, histórico mozo del restaurante del Club Náutico y Zeus e Hilda, costurera, peluquera, ama de casa y tintorera conforman una pareja de jubilados de nuestra ciudad que supo de la enfermedad casi de casualidad. Afrontaron con un tratamiento novedoso al que llegaron a través de una nota publicada en el Diario Clarín. De padecer una dolencia silenciosa y letal en algunos casos pasadon a ser los primeros pacientes que se curaron en Argentina. La historia detrás de la noticia.
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Hilda y Juan recorren la vida juntos desde hace más de 50 años. Se conocieron cuando tenían poco más de 20, se enamoraron, formaron una familia, tuvieron varios hijos, trabajaron y se esforzaron para estar cada vez mejor y, sin imaginarlo, fueron protagonistas de un desafío que los encontró unidos para vencer una enfermedad difícil.
Contrajeron Hepatitis C endistintos estadíos y su diagnósico y detección oportuna los llevaron a ser dos de los tres argentinos que se salvaron mediante un tratamiento novedoso.
En la parte final del año 2014 Juan fue a su médica de cabecera y recuerda: “Fui a Walsh porque necesitaba una receta. Cuando estaba ahíme agarró una cosa en el pecho, como una descompostura. Me mandó a Rolando Constantín para que me haga un examen de hepatitis, él me dijo que tenía que buscarme una hepatóloga”. Así comenzó la primera parte del relato de Juan Quintana, la del reconocimiento de la enfermedad, que sin saberlo habitaba su cuerpo desde hacía varios años y comenzaba de a poco a mostrar sus síntomas más complicados de cirrosis.
El hombre, reconocido por haber trabajado de mozo en varios lugares de la ciudad, explicó: “Mi hijo Juan Alberto me llevó a Buenos Aires, al Hospital Militar, en donde me descompuse. Me atendió una hepatóloga y al otro día, como era el Día Mundial de la Hepatitis, nos hicieron el análisis a los dos”. Hilda, que acompañó a su esposo en todo el proceso, se sometió al análisis de rutina y quedó sorprendida: “Dio positivo, ahí nos descubrieron la enfermedad a los dos”, contaron a La Opinión.
Una historia juntos
Hilda y Juan tienen cuatro hijos, tres mujeres y un varón que los convirtieron en abuelos de tres nietos. El está jubilado de su oficio y ella trabajó en una variedad de rubros. Es un ama de casa que se desempeñó como mucama, tintorera, peluquera y costurera, para cimentar una familia que le reconoce el sacrificio y la constancia. Juan recorrió los bares y restaurantes más importantes de la ciudad: “Trabajé casi 50 años de mozo. Empecé a los 20 enLa Sin Rival, en la Casona de Belgrano y Boulevard Moreno, ahí repartía viandas y mientras las preparaban, atendía las mesas”, en esa época se conocieron con quien sería su compañera de vida.
“Yo nací en Santa Lucía, mis padres se habían ido a trabajar ahí. A él, lo conocí cuando trabajaba en Modas Becki. Después trabajé con las hermanas Vidagure como bordadora y después en la tintorería de Nakama” relató Hilda.
La enfermedad y el tratamiento
Hilda y Juan supieron que sufrían la enfermedad mediante un control realizado en el Hospital Militar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el Día Mundial de la Hepatitis C. “Me llevaron al Hospital Naval por mi hija, que conoce a una médica que trabaja ahí. Mi estado era más avanzado, tenía una cirrosis ya. Yo había leído en el Diario Clarín una nota de la periodista Valeria Román que habían salido unos remedios nuevos. Cuando fui a la Doctora Gallardo le conté. Ella ya los conocía. El tratamiento era muy nuevo, nosotros fuimos los primeros que nos curamos junto con una señora de Jujuy. Durante tres meses tomamos los remedios”.
Juan guarda recortes de diarios, historias, noticias y curiosidades en una carpeta, ahí había depositado la nota de la periodista en donde daban a conocer sobre los nuevos tratamientos contra la Hepatitis C bajo el título “revolucionario cóctel de drogas”.
“El tratamiento está hecho todo con pastillas. En mayo de 2015 comencé con el nuevo tratamiento que terminó en agosto, después seguimos haciendo análisis y controlar. Eran análisis de sangre y carta viral, hasta que nos dio el alta” indicó el paciente sobre los pasos que pudieron dar en 2015 cuando la medicación fue aprobada por el Ministerio de Salud con un 90 por ciento de posibilidades de cura, un número más que superior del 10 por ciento de los medicamentos tradicionales que se comercializaban en el país.
“Hasta el cóctel de medicamentos la única solución era el trasplante para mí. Ella no, porque no estaba tan complicada. La gente de vez en cuando tiene que hacerse el análisis para enterarse, la Hepatitis C es silenciosa, si no te hacés el análisis no te enterás”.
La casa de los Quintana se llenó de alegría durante la semana en que recibieron el alta por parte de la Dra. Patricia Gallardo, titular de una fundación Sayani a la que le dedica su tiempo para concientizar a quienes contraen hepatitis en sus diversas cepas. Es una profesional comprometida con sus pacientes y difusora de la medicación cuya llegada al país fue difícil pero exitosa.
