Hijos de la Patria
Una jerarquía militar, estimulados desde el centro del poder mundial, había decidido en el mes de noviembre de 1975 dar un golpe de estado en contra del gobierno débil y vacilante de ISABEL PERON. Desde ese momento se dedicaron a estudiar meticulosamente cómo iban a desatar la más grande masacre que haya conocido la historia argentina. Treinta mil (30.000), o nueve mil (9.000) según algunos y otros “desaparecieron” de esta Argentina en manos de los eufemísticamente llamados “grupos de tareas”. Cientos y cientos de compatriotas padecían cárceles en las “oficiales” y otros sufrían torturas y muerte en las mazmorras o vuelos armados por civiles y militares entrenados meticulosamente para esos “trabajos” … “La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene” General JOSE DE SAN MARTIN.- Ese oscuro período de la historia finalizó un 30 de octubre de 1.983, cuando volvimos a ejercer el voto ciudadano y triunfó el Dr. RAUL ALFONSIN. Y se consagró definitivamente un 10 de diciembre de ese año cuando pueblos alborozados recibían a las nuevas autoridades. En San Pedro asumía Guillermo FARABOLLINI como figura de un gobierno radical y al justicialismo le cabía apenas la honrosa situación de oposición, también José (Pepe) SANCHEZ NEGRETE era oposición y hasta Rolando GONZALEZ como Concejal –único en el país, creo – del partido político armado por el Almirante MASSERA.- Herederos de los enfrentamientos y conflictos de la década del 70’ transitamos desde ese 1983 y hasta hoy VENTICINCO AÑOS DE DEMOCRACIA. Se reconstruyó una manera de ejercer el poder ciudadano y la paz entre hermanos, si bien vivimos algunas semanas santas y algunas chirinadas de Seineldín que nos costaron muchos muertos. También algunas “asonadas” piqueteras y populares que también dejaron injustamente muchos muertos.- Por encima de ello, no debe ser un milagro que dialoguemos y discrepemos entre nosotros. Que pensemos de distinta manera y creamos que son tan válidas tanto unas como otras soluciones. Por encima de los ocasionales desencuentros, a todos nos pertenece por igual el futuro y la suerte (la buena y la mala), de nuestra patria.- Por Elvio Macchia

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