A casi un año de la mayor humareda de la que recuerden nuestros abuelos, el fenómeno se hizo notar la semana pasada en algunos barrios de la ciudad, provocando una infinidad de pronósticos. Que era del basural, que Papel Prensa estaba quemando nuevamente en su planta, que los campos sufren la sequía y otras conjeturas que mantuvieron ocupados a los vecinos. La densa capa de gris neblina cubrió la zona del cementerio y bajo cementerio. Los que saben, dicen que la quemazón de la zona de islas continúa por debajo de lo que se ve.
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