Hay cuestiones complejas y graves que no pueden ser tratadas superficialmente…
Horca, pena de muerte, y armas no van a solucionar el cáncer de una sociedad violenta, injusta e hipócrita. Cada uno busca su chivo emisario, o aprovecha para llevar agua para su molino, conforme su ideología o posición política. Nadie se cuestiona que el problema es de la sociedad como un todo, y que comienza en la omisión de esa mayoría silenciosa, honesta y laburante que no se organiza y termina siendo dominada por una minoría de malhechores. Y organizarse no significa armarse, por favor. Significa crear otras condiciones, y detectar las fallas de todo un sistema jurídico-institucional que hace agua por todos lados. Presionar ante quien corresponda, para que haya una legislación eficiente y correctiva. Pero por favor, no gritemos la pena de muerte para esos negritos y le rendimos pleitesía a Max Higgins. Eduardo, e-mail: [email protected]

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