Guillermo Moreno obligó a democratizar el Círculo Médico
Antes de Navidad, el ahora exsecretario de comercio interior impuso una sanción a la asociación que nuclea a los profesionales de la salud privada. Fue tras la denuncia de un particular, bajo el patrocinio del Dr. Benito Aldazabal. La resolución es lapidaria: da cuentas de la “dictadura” del Círculo y sus manejos discriminatorios y arbitrarios. La corporación familiar que dominaba la entidad llega a su fin y ahora todos pueden asociarse, participar y votar.
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La firma de Mario Guillermo Moreno, el polémico Secretario de Comercio Interior de la Nación, ícono de buena parte de la década kirchnerista, quedará como recuerdo indeleble de un cambio de época en la salud sampedrina. Su resolución del 22 de noviembre obliga a cambiar para siempre la forma en la que un puñado de profesionales se enquistó en el Círculo Médico y manejó los históricos destinos sanitarios de la población sampedrina que se atiende en el ámbito privado.
Una denuncia de un particular en 2004 sobre el corte de atención a Osde precipitó el agregado de pruebas y una ampliación en 2010, bajo el patrocinio del Dr. Benito Aldazábal. Fue en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía nacional, cuyo análisis del caso resultó lapidario para el Círculo Médico (CM).
La resolución impuso una sanción con multa de 150 mil pesos –que el CM pagó el 24 de diciembre, por lo que aceptó el fallo sin apelar–, la obligación de derogar las condiciones de asociación por ser “discriminatorias” y aceptar a todos y cada uno de los médicos que soliciten ser parte activa de la entidad, lo que hará desaparecer la extraña y extorsiva figura de “prestador facturista” a la que se vieron obligados muchos profesionales para poder trabajar en la ciudad.
Historia
de “la corpo”
La corporación médica local tiene una vasta historia de repliegue sobre sí misma, cual casta de “elegidos”. No en vano se hicieron protagonistas de la reformulación de un refrán popular: “Más cerrado que Círculo Médico”. Fueron muchos los casos que este semanario publicó e investigó respecto de una conducta incomprensible, en la que los cuatro o cinco patrones de la entidad hicieron y deshicieron a su gusto, transformando en una verdadera dictadura la gestión de esta asociación civil cuya Comisión Directiva giró siempre en torno a los mismos nombres, que casualmente fueron siempre los más beneficiados.
Ser médico en San Pedro era una tortura. Una ciudad turística, de slogan “el verde más cercano”, se transformó en poco tiempo en un destino para la vida de muchos profesionales, que además observaron que era un mercado poco explotado y donde la competencia en ciertas especializaciones era de escasa a nula.
Sin embargo, a la hora de venir a trabajar se encontraban con una dificultad impensada. El Círculo Médico imponía a través de una normativa interna, violatoria de la Constitución y de sus propios estatutos, una serie de requisitos imposibles de cumplir, calificados por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) como “arbitrarios” y “discriminatorios”, requisitos que ahora deberán echar por tierra, tras la resolución.
Es que para asociarse al CM, la Comisión Directiva analizaba si el médico aspirante era nacido en San Pedro, hijo de algún médico ya socio, y le daba derecho a veto a un profesional de la misma especialidad.
Los requisitos, imposibles de cumplir, permitían una salida extorsiva, bajo la figura de “prestador facturista”, mediante la que un médico podía atender a pacientes con obras sociales que hayan firmado convenios con el CM, pero a cambio debían dejar el 22 por ciento de sus honorarios en la entidad, mientras que los socios plenos, los “elegidos”, sólo abonaban el 5 por ciento.
Recaudatoria, discriminatoria, arbitraria, inconstitucional, violatoria de toda normativa vigente, de toda ética profesional y de los propios preceptos de los estatutos que dieron origen a su nacimiento como asociación civil. Así calificaron la CNDC y Guillermo Moreno a la normativa del Círculo Médico para aceptar nuevos socios. Por ello, obligaron a dejarla sin efecto.
Todo en contra
El aporte de pruebas y el propio descargo del CM permitieron establecer que la entidad restringía la competencia en un mercado tan sensible como el de la salud, por un lado impidiendo a los médicos asociados prestar sus servicios a las obras sociales y empresas de medicina prepagas distintas de las que poseen contrato con la asociación, lo que implicaba reducir la posibilidad a las compañías y entidades estatales o sindicales de contar con profesionales.
Así pasó en la disputa con Osde y en la que mantuvieron con Osprera. En ambos casos por lo mismo: el Círculo Médico pedía un incremento en el costo del servicio que las empresas no estaban dispuestas a afrontar. Dueños de la arbitrariedad, “apretaban” con el paciente de por medio y cortaban el servicio para presionar.
Por otro lado, la detallada obstaculización de ingreso de nuevos médicos al sistema y el engaño de permitirles trabajar pero a un costo mayor, en beneficio de una asociación profesional dominada por unos pocos, sedientos de poder.
En su alegato, el CM aceptó todo esto, por lo que la Comisión de Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía de la Nación advirtió que ello implicaba ni más ni menos que reconocer de manera expresa que estaba prohibiendo, por un lado, competir a sus asociados. Ello valió la conclusión de que estaban cometiendo “una intromisión en el mercado que excede su objeto social”.
Las 26 páginas de la resolución de la CNDC y las 6 del fallo de Moreno, están apoyadas sobre un expediente de más de mil fojas, de donde se desprende que el Círculo Médico “ha perjudicado y perjudica” no sólo a sus socios, a los que restringe en la competencia, sino también a las administradoras de fondos de salud (estatales, sindicales y privadas), a las que limita la oferta y obliga a contratar con él, que maneja el mercado.
Además, impide la inserción de nuevos profesionales en la ciudad, digitando de acuerdo a sus deseos e intereses quién sí y quién no. Por otro lado, los afiliados a las distintas obras sociales y prepagas ven disminuida la cantidad profesionales en el distrito y sobran los ejemplos de quienes deben atenderse en otras ciudades porque obviamente profesionales de excelencia se ven impedidos de actuar en esta zona, aún cuando a nadie se le ofrecen garantías de la diversidad de especialidades que hoy requiere la medicina.
Revolución democrática
La resolución del Gobierno Nacional significa que los médicos pueden trabajar siendo prestadores sin tener que pagar el 22 por ciento al que están obligados hoy. Pero más importante es que cualquiera que así lo desee puede integrar el Círculo Médico como socio pleno.
Ello significa ni más ni menos que la posibilidad de formar parte de la Comisión Directiva, tener voz y voto, disputar con una lista opositora la conducción, es decir ser parte de una renovación que hasta no hace mucho era impensada. Algo así como una revolución en la salud privada sampedrina está en marcha. Habrá que ver quiénes son los que se ponen en la piel del sujeto histórico necesario y cuáles son sus intereses. El caso del médico cirujano Eduardo Liljestrhom fue uno de los antecedentes más importantes en los que también el Estudio Aldazábal dejó en claro los derechos de ese profesional a pertenecer a la entidad, algo que luego de ganado el jucio, desestimó en señal de repudio. Otro caso resonante fue el del oftalmólogo Jorge Marceillac y su clínica que a poco de inaugurar se vio impedida de llevar adelante la atención de pacientes con obras sociales.
Palabra de Moreno
El entonces Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno selló el destino del Circulo Médico en una resolución que, apoyada en el análisis de la Comisión de Defensa de la Competencia, obliga a esa asociación a que “cese en la conducta consistente en la imposición a sus socios de no contratar en forma directa con administradoras de fondos de salud que no tengan convenio con esa entidad”.
Que “cese en la conducta consistente en el establecimiento de condiciones discriminatoria para los prestadores no socios”, e impone la multa de 150 mil pesos, que ya pagaron.
Lo más importante, exige que “dé a conocer lo establecido” en la resolución “a todos y cada uno de los profesionales médicos”: a los socios, a los que soliciten asociarse, a todos los que formen parte de su padrón de prestadores.
