Guardia pediátrica en crisis: médicos que se van y niños en riesgo
Solo 5 profesionales de la guardia pediátrica del Hospital son de San Pedro. El resto –de Rosario, San Nicolás o Pergamino– podría dejar de venir por las demoras en los pagos. La inminencia de los brotes de bronquiolitis complica aún más el panorama. La falta de reactivos puso en riesgo la vida de un niño de 7 meses.
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Un grupo de pediatras no residentes en la ciudad dejarían de cubrir guardias en el Hospital, de no regularizarse las condiciones de pago.
La coordinadora del área, Carolina Perroud, confirmó a La Opinión que el problema en el servicio sería mayúsculo, puesto que la mitad de los médicos que trabajan en ese sector son de Rosario, San Nicolás y Pergamino.
El gasto semanal en viáticos que no se cubren, las demoras cada vez mayores en los pagos, las inapropiadas condiciones edilicias, la tantas veces denunciada falta de insumos y la creciente demanda contribuyen a que los profesionales se planteen seriamente la alternativa de dejar de viajar a San Pedro.
Guardia diezmada
Si, como lo anticiparon en reiteradas ocasiones en el último año, los pediatras no residentes en el medio dejan de prestar servicios en nuestra ciudad, la guardia de pediatría quedará sostenida por apenas 5 profesionales sampedrinos.
La inminencia del comienzo de los brotes que todos los años derivan en una epidemia de bronquiolitis, hace que la situación sea todavía más preocupante.
La guardia de pediatría hospitalaria es la única existente en San Pedro. Por lo tanto, todos los problemas respiratorios agudos que comienzan a generarse en las semanas venideras serán atendidos, en primera instancia, en la salud pública.
El plan de contingencia programado hasta el momento, informaron desde el área conducida por el Dr. Javier Sualdea, será similar al del año pasado: la contención de los pacientes en la guardia y los consultorios a fin de evitar que se sature el sector de internación.
Más horas para compensar los viáticos
Autoridades de Salud explicaron que los pediatras que vienen de otras ciudades cobran un sueldo diferenciado, que permite compensar los viáticos no percibidos.
Desde las gestiones de Daniel Agüero como Secretario de Salud y Sebastián Francisca como Director del Hospital, el incentivo para que los profesionales cubran las guardias pediátricas está en la forma en que se registra su régimen horario en la planilla de sueldos.
Como se explicara oportunamente en el serial de notas “Así se funde el pueblo”, hay médicos no residentes en San Pedro que tienen una carga horaria de 36 horas semanales, y que cumplen solamente 24. Otros, figuran con 48 y cobran 36. La diferencia entre lo cobrado y lo efectivamente trabajado es el equivalente al “viático” que nunca se pagó.
Algunos funcionarios hicieron especial hincapié en la idea de normalizar esta situación y crear los actos legales para que los viáticos se paguen, como corresponde, y que cada médico trabaje la cantidad de horas que figuran en su recibo de sueldo. O, lo que es casi igual, que cobren por las horas que están dispuestos a trabajar efectivamente.
Los referentes políticos sanitarios están atentos a lo que pueda suceder en pediatría, y preocupados porque, de cumplirse la amenaza, la guardia tendría problemas operativos aún más serios que los actuales.
Para las autoridades (no solo de Salud, sino económicas y políticas), por ahora se trata solo de una estrategia de presión para que se normalice el pago de los salarios y las guardias. También enmarcan esta posible “fuga” de médicos hacia otras ciudades en la misma situación interna de Pediatría.
Puntualmente, la relacionan con la regularización de los horarios de los médicos que cubren sala y consultorio, que no siempre son los mismos que trabajan en la guardia.
“Si el Municipio pagara, podríamos manejarlo de otra forma, charlando y tratando de encontrarle la vuelta. Pero con las deudas que hay, se generan problemas extras todos los días” reconoció uno de los funcionarios consultados por este medio.
Sin reactivos
y sin reacción
Leonardo Peña y Liliana Doldán, médicos pediatras del Hospital, dirigieron una nota a las autoridades del centro asistencial. En ella relatan el caso de un niño de 7 meses que ingresó en grave estado.
Su atención se complicó por la falta de reactivos de laboratorio para un diagnóstico preciso.
El 8 de abril, el pequeño entró en estado de shock secundario de deshidratación y sepsis.
“Lamentablemente, nos encontramos con la imposibilidad de realizar en forma inmediata las correcciones de su medio interno por la falta de reactivos” explican. Los pediatras debieron recurrir “a la buena voluntad del laboratorio del sector privado” para realizar sus estudios. Con el diagnóstico en mano, y con el niño estabilizado, fue derivado a una clínica local “por la imposibilidad de motorizar su medio interno”.
