Gualtieri ya no quiere Las Canaletas
Ignacio Gualtieri retiró toda la maquinaria que tenía en el predio de Las Canaletas y la trasladó a la zona del Bajo Cementerio, donde los vecinos se quejan porque les tapó el acceso al río. Aguardaba que la Municipalidad le contestara sobre su proyecto, dijo que no quería “perder tiempo” y finalmente desistió.
A Ignacio Gualtieri le gusta San Pedro, la costa, el río. Abandonó Las Canaletas tras la exigencia municipal y llevó todo hacia la zona del Bajo Cementerio, donde cumple tareas para empresarios que proyectan una arenera en el lugar.
Su presencia en la ciudad comenzó con trabajos en un predio del barrio Las Canaletas, donde llevó una draga y otras maquinarias para movimientos de suelo, en el marco de una tarea que le encomendó Jorge Kovacs, quien planeaba un astillero en ese lugar, aunque se dispuso a trabajar en ese sentido una vez que la ordenanza de cesión había vencido. La Municipalidad no le extendió el permiso y obligó a desalojar el predio, que será destinado a espacio público.
Gualtieri tuvo varias reuniones con el Intendente por un lado, y con el Secretario de Obras Públicas y algunos funcionarios de otras carteras, por otro. Dijo que no entendía por qué lo desalojaban, si el propio Barbieri le habría dicho que “estaba todo bien”. Sin embargo, Zeme fue duro en algunos encuentros con el empresario y le comunicó de manera tajante: “Los plazos están vencidos y la ordenanza caduca; te tenés que ir de ahí”.
El empresario, hijo del recientemente fallecido Salvador y sobrino de Victorio Gualtieri, quiso permanecer en el predio que había sido concesionado a Kovacs y que éste debía desalojar por no cumplir con los plazos previstos. Pidió que le expliquen qué posibilidades había. Le dijeron que debía presentar un proyecto y que ese lugar estaba destinado a emprendimientos turísticos únicamente.
Así, el contratista elevó por mesa de entrada dos páginas de letra grande donde informó sobre su intención de instalar en ese lugar un proyecto de amarradero de lanchas, paseos por el Paraná y reparación de embarcaciones. Le dijeron que sería evaluado y le avisarían.
Mientras tanto, debía desalojar el predio de Las Canaletas, porque no le permitieron guardar ahí las máquinas hasta tanto se expidieran sobre su proyecto de emprendimiento turístico que, de cualquier manera, debe pasar por el Concejo Deliberante para que sea ese cuerpo el que tome la decisión sobre si le cederán o no ese espacio.
Gualtieri estaba impaciente. “Habíamos quedado en que retiraba las cosas y se evaluaba el proyecto. No tuve ninguna respuesta”, expresó. La Opinión le recordó que lo que había entregado en la Municipalidad había sido considerado por algunos miembros del gabinete como “insuficiente para ser considerado un proyecto para un emprendimiento”. Al respecto, el empresario dijo: “Si me dan al menos la media palabra, yo preparo planos y hago algo más como debe ser, pero si no, no quiero perder el tiempo. No hay interés, uno va a ofrecer fuentes de trabajo, si me dan media palabra me pongo a trabajar en algo con más detalles, pero bueno, tampoco he tenido tiempo”. Finalmente, abandonó la idea de llevar adelante ese emprendimiento: “Desistí, ya no me interesa”, informó.
Gualtieri consideraba que desde Obras Públicas existía cierta “mala onda” para con él, por eso quería pedir una audiencia directamente con Barbieri: “Tendré audiencias con el Intendente de manera urgente, porque yo no estoy para poder perder tiempo”, manifestó en su oportunidad. Nunca tuvo las audiencias y renunció a la idea.
En menos de un mes trasladó todo desde Las Canaletas hacia el Bajo Cementerio, zona donde su empresa realiza trabajos para la empresa en formación Arenera San Pedro S. A., cuyas caras visibles son Germán López y Solieri. “Estamos trabajando ahí, yo sólo les hago el trabajo. No tengo nada que ver con la arenera”, explicó Gualtieri, que repite sus intenciones de poner en funcionamiento algún proyecto en la ciudad: “Si (en la Municipalidad) aprobaban el proyecto, no tenía problemas en invertir. Yo no quería generar ningún conflicto, si algo pasó no ha sido intencionalmente”. “Yo no estoy para perder tiempo”, dijo cuando presentó el proyecto que ya no le interesa. Los vecinos del Bajo Cementerio que habitan en la costa frente al “guinche”, donde Gualtieri llevó sus máquinas para trabajar en la arenera, manifestaron su malestar porque no tienen un sector de acceso hacia el camino que los comunica con la zona del puerto y las calles para subir a la ciudad. En las últimas semanas las obras en la arenera incrementaron su desarrollo y, tras el cierre del predio mediante un alambrado, se clausuraron los caminos con montículos de tierra y un portón. Sobre la costa, un importante obrador con maquinarias de la empresa de Ignacio Gualtieri se instaló en la zona y agravó la situación, ya que ese lugar era utilizado por vecinos y turistas como espacio de pesca. “Era uno de los últimos espacios libres”, se quejaron los vecinos.

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)