Groucho Marx y la realidad
“Perdonen que no me levante” reza el epitafio que Groucho Marx hizo escribir para su propia tumba. Fue otra de sus geniales frases cortas, secas, impactantes (uso inapropiado), poco tiempo antes de su muerte, allá por el fatídico año 1977, en plena dictadura militar. En esos mismos días había fallecido a la temprana edad de 42 años Elvis Presley y por eso su fallecimiento pasó casi inadvertido. Venía de una larga carrera cinematográfica junto a sus hermanos y a una corta y exitosa carrera en televisión. Sobre este último medio dijo: “Es verdad que la Televisión es muy educativa; cuando alguien en casa prende el aparato me voy a la biblioteca y tomo un buen libro”, frase que nos viene al dedillo si vemos los escasos y pobres contenidos que ofrecía la televisión norteamericana de entonces y la nuestra en estos últimos meses, encabezada, claro está, por las series de grandes hermanos, bailando o patinando por un sueño, programas de chismes de personajes públicos, o sino las noticias repetidas hasta la saturación (cinco o seis bien negativas) durante todo el día, etc. La realidad nacional no pasa por esos programas, ni siquiera los de las noticias, la verdad real y que alegra es la notable recuperación de la economía, las innumeras obras de construcción, la ocupación que va en aumento, la posibilidad que tienen hoy millones de argentinos de viajar turísticamente, los aumentos reales a los trabajadores y jubilados, los otorgamientos de beneficios provisionales, etc.; lo malo son los paquetes y valijas raras vinculadas a funcionarios públicos, las manifestaciones de pocas decenas de personas amenazando de muerte a un funcionario y la reacción inopinada de éste, con el resultado de heridos y quizá faltan cosas más graves aún porque cuando se desata la violencia nunca se sabe adonde termina, si termina. Estamos en época electoral y parece que todo está permitido para desmerecer al contrincante: hasta usurpaciones de locales partidarios como le pasó a la UCR local ¿procurando qué? ¿debilitar al Intendente BARBIERI? ¿qué beneficio obtiene el interventor de ilustre apellido (pobre Illia si lo ve desde el más allá) con estos gestos desmesurados? En época electoral pareciera que todo vale. La honra a los perros, como decía el ilustre socialista Repetto y que la juventud se resienta más con la cosa pública y enfoque cada vez más sus miras a lo banal, a lo superficial y de rápido “zapping”!!! Por el Dr. Elvio Macchia

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