Granizo: cuál fue la zona afectada y qué dice el relevamiento efectuado por el INTA San Pedro
El Inta San Pedro confirmó daños en cítricos y frutas de carozo tras la tormenta del 27 de septiembre. El relevamiento realizado en Río Tala, entre las rutas 9, 191 y 1001, advierte sobre impactos mecánicos en plantaciones y estructuras rurales.
La Estación Experimental San Pedro brindó un parte oficial sobre la caída de granizo durante la tormenta del domingo 27 último, que afectó a Río Tala y alrededores.
El trabajo realizado por Adolfo Heguiabeheri, Fernando López Serrano y Mariana Piola indica que el evento estuvo asociado a una tormenta convectiva intensa “originada por el avance de un frente frío sobre una masa de aire previa cálida e inestable”, recordando que para ese día existían alertas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el corredor norte bonaerense.
De acuerdo a lo obtenido, el fenómeno afectó principalmente el corredor delimitado por la Ruta Nacional 9 y la transversal Ruta 191 hacia la Ruta 1001, “abarcando el área de influencia entre la cabecera urbana de San Pedro (sobre las barrancas del río Paraná), la localidad de Río Tala y sus parajes rurales adyacentes, principalmente el Cuartel IV”.
La tarea consistió en un relevamiento mixto que combinó consulta telefónica a integrantes de la Red Colaborativa de Lluvias correspondientes a la zona afectada y recorridas de campo en establecimientos agropecuarios, dialogando directamente con productores y encargados o contactándolos posteriormente por vía digital.
De esta tarea surgió: “Se lograron relevar 31 puntos, 14 de manera in situ, y el resto por WhatsApp. De ellos, 7 no tuvieron granizo, información que permitió delimitar el fenómeno. La distribución de los puntos y polígonos relevados exhibe una trayectoria longitudinal típica de los sistemas convectivos regionales, con un sentido de desplazamiento predominante del cuadrante sudoeste/oeste hacia el este/noreste.
El núcleo principal se dio en el eje Río Tala – Acceso por Ruta 9, concentrando la mayor densidad de reportes con granizo de mediano a gran porte y precipitación copiosa, especialmente el Cuartel IV y algo de Cuartel V. En este sector se evidenciaron impactos mecánicos directos sobre el follaje y frutos en formación”.
Asimismo, y mediante un mapa que reflejó los alcances del fenómeno, INTA señaló que “hacia los márgenes del corredor principal se observaron sectores de transición caracterizados por granizo menudo (‘granizo fino’) o precipitación mayoritariamente líquida, perdiendo intensidad a medida que el sistema avanzaba hacia el cauce del río Paraná y el área de islas.
En el sector agropecuario se constató impacto sobre cítricos en fases fenológicas críticas (brotación, floración y cuajado), con defoliación y desprendimiento prematuro de frutos, y algo en frutales de carozo. Asimismo, se reportaron roturas en cubiertas plásticas de invernáculos, daños en mallas antigranizo y techos ligeros, sumados a anegamientos temporarios en la red de caminos rurales secundarios”.
Finalmente, Heguiabeheri, López Serrano y Piola manifestaron que “pese a la magnitud del evento y al gran porte que alcanzaron algunos hidrometeoros, el balance general indica que los daños no fueron de carácter masivo ni generalizado, limitándose a puntos críticos dentro de la manga. Esta atenuación respondió principalmente a tres factores concurrentes: la baja densidad o espaciamiento de las piedras en varios sectores (granizo "raleado"), la caída amortiguada por precipitación líquida copiosa y, de manera determinante, la escasa incidencia de viento fuerte durante el episodio, lo que redujo sustancialmente la energía cinética de impacto sobre canopias y estructuras”.

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