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El pedido de los vecinos del barrio, de otros barrios, turistas, abuelos, madres, padres, chicos y grandes fue público. En varias oportunidades desde todos los sectores pidieron un poco de arena para el final del tobogán de la plazoleta de la Aduana donde varios chicos sufrieron caídas. Sólo un poco de la que sobra en el camino que conduce al puerto o en cualquier obra en construcción, sirve para amortiguar el impacto y tapar el gran cráter que esperaba a los más chiquitos al final del juego. Con ayuda de la gente, el móvil de La Radio logró su meta y hoy está así.
