Gracias a Dios nací en San Pedro
Esta carta está escrita desde el corazón y destinada a seres anónimos, increíbles, “casi ángeles”. Nunca imaginaron mis papis que tan lejos del lugar donde habían previsto, naciera yo. A pocas horas que emprendimos el viaje hacia Bolivia, nuestro país, mi mamá y mis hermanitas gemelas, me hice sentir y avisé que llegó el momento, desde ahí en adelante comienza mi historia… una más dentro de tantas otras, pero que no quiero dejar de compartir con ustedes. Dicen que cada bebé llega al mundo con un ángel, yo llegué con muchos. Los primeros estaban en el lugar donde paró el micro, allí auxiliaron a mi mamá, la tranquilizaron y nos trajeron lo más rápido que pudieron hasta el Hospital y allí llegamos y nos recibieron “ellas” que ni siquiera sé sus nombres, pero saben perfectamente a quienes me refiero, a esos ángeles que disfrazados de enfermeras, médicos, mucamas, pacientes ocasionales, estuvieron con nosotras, todos a nuestro lado. Consiguieron pañales, ropa, mantas, porque mi mamá no traía absolutamente nada para recibirme, y como hacen los ángeles en un abrir y cerrar de ojos, tenía el ajuar más hermoso que podría imaginarme; y mientras operaban a mi mamá se encargaron de mis hermanitas, las llevaron a sus casas, las bañaron, las vistieron, las mimaron; quizás porque también sabían que estaban solitas, lejos de nuestra casa y sin dinero. Se encargaron de llamar a mi papá que demoró varias horas en llegar. “Ellos” están acá, en el hospital, ese que quizá tenga muchas carencias, pero al que le sobra la calidez humana, el amor y la solidaridad. Cuando algún día me pregunten por qué me llamo “María del Rosario” les contaré que Dios hizo que naciera en “San Pedro”, un lugar muy cerca de donde está la Virgen del Rosario de San Nicolás, y que ese día, y en ese lugar una corte de ángeles me esperaba. Y yo Delfín Flores Condori, papá de María del Rosario, jamás podré pagarles lo que han hecho por mi familia, primero porque no tengo recursos y quizá sea la razón más importante por la que me quede en deuda de por vida, es porque lo hecho “no se paga con nada”. Les dejo mi corazón y me llevo para siempre un pedacito de ustedes: “una sampedrina”. Delfín Flores Condori, D.N.I: 5.024.356

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