Gabinete: Giovanettoni al gobierno, Baraybar y Macchia al poder
El lunes, los funcionarios del Gobierno de Guacone pusieron a disposición su renuncia para que el intendente “no tan interino” decida con quién quiere gobernar los 30 días de reposo del Jefe Comunal. La marca del FPV es la que crece al calor de dos concejales que no pueden dejar sus cargos pero gestionan desde hace tiempo esta salida. El que puede quedarse es Borgo y Cheyllada, es candidato a irse. Al gesto político de renunciar le siguieron rostros de preocupación.
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El lunes por la mañana Fabio Giovanettoni recibió de boca de Guacone la decisión tomada respecto a la licencia y se trasladó al tomado Palacio Municipal, donde el despacho de la Secretaría de Economía ofició como bunker desde donde se puso en marcha el operativo sucesión. Siempre flanqueado por Dalmy Butti, Nicolás Macchi y Martín Baraybar, el ahora intendente interino empezó a ejercer el cargo.
Molesto porque la prensa ya sabía la novedad antes de que él se las comunicara a los funcionarios del gabinete, recibió de parte de todos ellos la puesta a disposición de sus renuncias para que pueda definir con quiénes continuar la etapa que se abrió ayer y cuyo destino podría ser la continuidad hasta diciembre.
Como adelantó La Opinión la semana pasada, cuando dio a conocer detalles de lo que se discutía internamente rumbo a esta hora, Roberto Borgo sigue siendo el único “número puesto” en materia de permanencia. Todos consideran que a estas alturas de las circunstancias, su conocimiento de la situación económica y su capacidad política para moverse entre propios y ajenos ameritan que se quede, aunque algunos lo miren de reojo y se sospeche sobre su verdadera vocación por la institucionalidad.
Macchia y Baraybar completan el Triunvirato de un intendente interino que secó su lengua repitiendo “yo no soy como Guacone”, por las dudas. Sin embargo, el presidente del bloque del Frente para la Victoria y el sampedrino con mejores contactos en el Gobierno nacional no dejarán sus cargos en el HCD. Ya lo advirtió este semanario la semana pasada: el primer reemplazo es José Gil, hombre de Monfasani que desde que su líder acompañó a Sergio Massa en el Frente Renovador pasó de furioso defensor del “modelo” a rabioso antikirchnerista, sin solución de continuidad; el segundo es Mauricio Preiti, quien estaría dispuesto a dejarle la banca a Rita Leguizamón, del Movimiento Evita.
El lunes quedó claro: Giovanettoni al gobierno, Macchia y Baraybar al poder. “Son los encargados de todo”, dijeron quienes estuvieron cerca de ellos. “Este es el gobierno de los concejales”, opinaron quienes todavía están adentro y pujan por mantenerse.
La charla fue política, claro. Mientras Bianchi cebaba mates y era autocrítico, Sualdea hablaba hasta por los codos y Dalmy analizaba un proceso que le cuesta personalmente por su amistad con Guacone.
Convinieron en que lo que sigue es “un gobierno en transición” o “un gobierno de crisis”, como luego calificó Barbieri en sesión. Cheyllada habló y luego consideró en algunos ámbitos que su lugar debería ser ocupado por alguien de extrema confianza, por lo que se ve afuera. Borgo estuvo callado.
“Todo el mundo esperaba que Guacone haga un paso al costado y ahora todos se quieren salvar”, relató uno de los presentes, cuya permanencia depende de la de otros.
Por ahora, una de las versiones indica que el gesto de Giovanettoni sería no modificar el gabinete en los próximos 30 días o acaso ir haciéndolo paulatinamente. Otra indica que su libretita tiene los nombres de los que se van. Si hay una página con “los que vienen”, nadie dice haberla visto.
El Director de Asesoría Letrada redactó un modelo de renuncia para todos. Cheyllada confirmó a La Opinión que habían puesto a disposición la dimisión para que el interino tuviera vía libre. Giovanettoni, por su parte, le dijo al noticiero de la TV que las había pedido él mismo. A estas alturas, todo suena increíble puesto que en ningún nivel de gobierno se reemplaza un gabinete completo ante un problema de salud de quien detenta el Ejecutivo. Al menos así se habló entre los trabajadores de prensa que pusieron como ejemplo el caso de la propia presidenta: “¿Corresponde reemplazar gabinete cuando está enferma y el vice se hace cargo?”, es una pregunta que a los “destituyentes” les cuesta responder.
En proximidades de Palacio se vio a mucha gente. Algunos que hacía tiempo que no se los veía. “Lo que debería hacer Fabio” es un comienzo de oración que muchos usan. Hay quienes quieren que haga una “gran coalición peronista de Gobierno”. Otros aspiran a una coalición que los incluya a ellos mismos, apenas. Algunos otros sueñan con reuniones de gabinete ampliadas, al atardecer y plagada de asesores kirchneristas.
La hija de un animal político, acostumbrada a estas lides y presente en muchas roscas, recordó por estos días las intrigas de la corte francesa que cristalizó una frase muy repetida: “El rey ha muerto, viva el rey”. Y a otra cosa. Eso sí, de renunciar a cobrar, ni noticias!.
