Un operativo de control vehicular rutinario terminó siendo una manifestación de cólera y furia por parte de quien estaba en infracción en la localidad de Río Tala. El hecho ocurrió durante la noche del lunes cuando personal policial decidió frenar una motocicleta en la que cicrulaban dos personas mayores de edad y solicitarles la documentación correspondiente para transitar por la vía publica.
Puesto que el dueño del rodado no tenía consigo los papeles, la policía resolvió secuestrar el rodado a la espera de que el titular los presentara para retirarlo.
En evidente estado de malestar, el conductor concurrió al destacamento policial, donde actuó con violencia desmedida. Acompañado por su padre, ambos comenzaron a apedrear el lugar, provocando la rotura de los vidrios de la puerta y los ventanales de la institución, además de otros daños y una herida leve a uno de los dos efectivos que se encontraban en ese momento, cuando una de las piedras arrojadas dio de lleno en la frente del agente.
No fue el único lastimado, ya que su compañero también resultó con heridas leves cuando intentaba detener a quien luego resultó aprehendido por el conflicto (padre y acompañante del agresor), luego de algunos golpes de puños y una caída.
Tras controlar la situación, la policía explicó que, a su entender, el enojo fue provocado porque el joven tiene todo en regla pero no lo llevaba consigo en ese momento y caratuló la causa como atentado y resistencia a la autoridad, daño agravado, lesiones leves y amenazas.
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)