Fuegos artificiales silenciosos, una alternativa ante la polémica por la pirotecnia
Mientras en San Pedro crecen las campañas de concientización por los problemas que ocasionan los fuegos artificiales, en un pueblito de Italia sorprendieron con un espectáculo silencioso. Otras alternativas para adornar en cielo y no molestar al resto.
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Como en cada mes de diciembre, la polémica por el uso de la pirotecnia, el riesgo que genera y el malestar que ocasiona no sólo en las mascotas sino también en aquellas personas que no toleran los ruidos que provocan las cañitas voladoras, los fuegos artificiales y las bombas de estruendo se instaló en la comunidad.
Mientras crecen las campañas por el cuidado de los animales, el daño al medio ambiente, los niños y los ancianos, como la que llevan adelante en San Pedro integrantes de la juventud del Partido Socialista y de la protectora de animales APAMA, en un pequeño pueblo de Italia sorprendieron con una función de fuegos artificiales silenciosos con los que iluminaron el cielo al ritmo de Bohemian Rhapsody, de Queen.
Parece mentira, pero lograron cumplir con el cometido que se habían propuesto cuando comenzaron a diagramar la celebración de Settembre Collecchiese, basada en conservar el color y el festejo, pero sin dañar a los animales con los estruendos.
El espectáculo estuvo a cargo de la reconocida firma Setti Fireworks, que se dedica a organizar este tipo de detalles para eventos de gran magnitud o simplemente cumpleaños y/o casamientos.
La noticia generó tanta expectativa que defensores de los animales de todo el mundo iniciaron campañas para que sus países imiten a Collecchio, un pueblo de 14 mil habitantes ubicado en la provincia italiana de Parma.
Qué genera la pirotecnia en los animales
Especialistas en el tema aseguran que el ruido generado por los fuegos artificiales provoca taquicardia, temblores, aturdimiento y pérdida de control. Los veterinarios señalan que, si bien todos los animales son sensibles, los perros resultan los más afectados, ya que cuentan con un delicado sistema auditivo que puede detectar un sonido débil a una distancia de entre cuatro y cinco veces mayor a la de un ser humano.
Los petardos alcanzan hasta 190 decibeles, bastante más de los 85 decibeles que el oído de los perros es capaz de soportar.
Lo contrario sucede con los gatos, que en lugar de huir despavoridos por el ruido se sienten atraídos por los colores de los fuegos artificiales, lo que genera riesgos de que sufran quemaduras no sólo en la piel sino también en los ojos, al punto de provocarles ceguera permanente.
Quienes estudian el comportamiento de los animales aseguran que pueden llegar a sufrir hasta ataques de pánico que incluyen como síntomas leves deambulación, temblor, encogimiento, inapetencia, intensos deseo de ingerir agua o deseo de estar en permanente contacto con el propietario.
También pueden provocar reacciones graves tales como gemidos, intensa salivación o babeo, jadeos prolongados y muy fuertes, o que corran en forma desenfrenada y sin rumbo, entre otros tantos.
Luces voladoras, otra idea original
En muchas ciudades del mundo han dejado de lado los fuegos artificiales para comenzar a utilizar Velups, hechos con dos materiales 100 por ciento biodegradables: el papel y el bambú. En la argentina se comercializan elementos similares y se los conoce como “globos”.
Las linternas Velups son personalizadas, de diferentes colores y fáciles de usar. Sólo es necesario que no haya viento y que el ambiente esté seco. Estos elementos son furor en España y China.
