Fruto dulce y dorado
fuiste creciendo en ansias
y te trajo la luna
bendiciendo mi vida.
Yo te tuve semilla, así,
cuando hurgaste en lo fértil
del amor declarado
Te acunaste en mi vientre
cual pequeño pimpollo
esperando el verano
para asomar al cielo.
Una mañana de noviembre
me inundaste de gozo
abrazado a mi pecho
te bebiste el calostro.
Fruto dulce y dorado,
mi niñito precioso
como perla engarzada
te prendiste a mis ojos.
Las palomas de nácar
de tus manitas tibias
conquistaban mis horas
perfumando caricias.
Hoy que sos un muchacho
alegre, revoltoso, yo te sueño tan libre
Fruto dulce y dorado.
Mamá y Papá.

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