Fray Cayetano y los estudiantes, protagonistas de los festejos del Bicentenario de la Independencia
La mayoría de las actividades tuvieron a la comunidad educativa a cargo, con especial atención en el prócer sampedrino que participó del Congreso de Tucumán. En las escuelas rurales, en las públicas de miles de alumnos y en las privadas católicas, pasando por los institutos terciarios y el Conservatorio de Música, los estudiantes fueron los grandes protagonistas de la semana.
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Fue una semana de emociones. Tras el Bicentenario de la Revolución que forjó la Patria, llegó este año el de la declaración de la Independencia que sentó las bases para la nueva Nación. Todo el país vivió al ritmo de los festejos, en mayor o menor medida, con más o menos concurrentes. San Pedro no fue ajena y no debía serlo: este suelo vio nacer a uno de los próceres de aquel Congreso de Tucumán, Fray Cayetano José Rodríguez.
Aunque con tibieza al principio, el espíritu del Bicentenario fue contagiando a la comunidad de a poco y gracias al ímpetu de directivos, docentes y estudiantes que trabajaron sin descanso para llegar a las actividades de la semana pasada.
Si Fray Cayetano tenía que ser protagonista porque había que recordar que el histórico proceso independentista tenía como pluma privilegiada la del sampedrino, no podían sino ser los estudiantes los que ganaran la calle y pusieran de relieve la importancia de lo que se estaba festejando.
Así, cada curso de cada escuela aportó lo suyo. En las primarias, en las secundarias y en los terciarios. En las grandes instituciones que albergan a miles de alumnos y en las pequeñas comunidades rurales; en las aulas donde los chicos no faltan nunca porque, si no, no comen y en las que los padres pagan cuotas mensuales para la educación de sus hijos; todos pusieron su impronta para que San Pedro estuviera a la altura de los festejos.
Hubo muestras, exposiciones, murales, fotonovelas, obras de teatro, música y todas las actividades artísticas posibles para que los chicos expresaran lo que les motivaba la fecha patria.
Un programa de la televisión nacional estuvo en la escuela de Villa Sarita para incluir a San Pedro en el recorrido por colegiosrurales de todo el país.
Desde el Gobierno, las actividades protocolares estuvieron acordes a lo que se esperaba y lo que ameritaba no sólo el acontecimiento patrio que se conmemoraba sino además el acompañamiento que necesitaba el esfuerzo de la comunidad educativa.
La presencia de Subsecretario provincial de Educación Sergio Siciliano y del Director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, Gabriel Sánchez Zinny, dieron cuentas de que tanto en Provincia como en Nación destacaron la participación escolar en los festejos locales.
El viernes por la noche hubo un vino de honor y música en el Salón Dorado, donde fue reacondicionado el piano por Jorge Motto. El sábado, como cada 9 de Julio, Gobernador Castro tuvo el acto central, con un desfile de las fuerzas de seguridad, entidades intermedias y agrupaciones tradicionalistas.
Una prueba de atletismo largó en esa localidad para llegar a la plazoleta Fray Cayetano José Rodríguez, donde hubo un homenaje el prócer local, junto a la estatua que le rinde honor, del que participaron más de 1200 chicos de instituciones educativas, deportivas y de seguridad, con la Banda del Regimiento de Patricios, el Ensamble de músicos del Conservatorio y de “Música Esperanza”, de Vuelta de Obligado.
Allí los directivos de la escuela Industrial entregaron al intendente Salazar la pluma que forjaron los alumnos en el taller de la institución, para que vuelva a ser restituida al monumento.
El domingo, la “Peña del Bicentenario” cerró los festejos, con artistas locales y regionales.
Artistas talentosos
Este bicentenario también contó con talentosos sampedrinos en la edición de un video interactivo que constituyó el eje central de la presentación de TN. Alvaro Vázquez y Marcelo “Mache” González le pusieron el alma al trabajo que compartieron con historiadores, periodistas, editores y especialmente un locutor de Palencia que vocalizó a San Martín y un vestuarista salteño que recreó la vestimenta de los protagonistas.
