Festival de horas extras: para muestra basta un botón
El Gobierno municipal prevé más de 600 mil pesos mensuales de horas extras, “un promedio normal”, según aseguró el Secretario de Economía. La anunciada racionalización no parece tener en cuenta ese gasto. La Opinión descubrió casos de liquidaciones inverosímiles, de trabajadores que cobran grandes sumas por extras que sólo podrían cumplir si trabajaran doble jornada todos los días. Qué dicen desde el Ejecutivo.
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A dos meses de la presentación del decreto de racionalización de gastos anunciado por los ahora exfuncionarios Javier Siliva y Jorge Gil, ratificado por sus reemplazantes Raúl Cheyllada y Roberto Borgo, de sus resultados aún no hay noticias y el Presupuesto aprobado el jueves pasado no es muy esperanzador, al menos en lo que a horas extra se refiere.
El cálculo de recursos y gastos prevé horas extras por más de 7 millones de pesos. Cuando la oposición cuestionó no haberlo incluido en el proyecto, el concejal oficialista Fabio Giovanettoni reveló el dato preciso, que ahora es materia de análisis.
El edil del Frente para la Victoria habló de “7.056.557,28, tomando como parámetros los 673.225,50 que en diciembre se abonaron como extras”. Consultado al respecto, el Secretario de Economía Roberto Borgo dijo que se trata de “un promedio” del gasto anual.
Aunque, como dijo Giovanettoni, se trata en realidad no de un promedio sino de la suma invertida en uno de los meses que más horas extras insumen en todo el año, puesto que hay asuetos, feriados, fiestas de fin de año y reemplazos por vacaciones.
La fiesta para pocos
El show de horas extras existe. Tanto como existía y sigue existiendo el de las bonificaciones que La Opinión investigó y publicó en varias oportunidades, hasta con el reto del propio Tribunal de Cuentas para el Ejecutivo. Eran tiempos de Kasta, que hace mucho que ya no está. Todo sigue igual. Los funcionarios siguen cobrando el famoso decreto 48/08 que ideó Facundo Vellón en tiempos de Barbieri y que beneficia a muchos con hasta un 90,9 por ciento por cualquier papelito firmado que certifique cualquier tipo de curso, ya que el texto no especifica mucho.
Con las horas extras sucede lo mismo. El propio Gobierno reconoció desde la gestión de Oscar Esperante que las horas extras eran un tema a revisar. Hubo incluso escándalos como el que reveló La Opinión cuando publicó que el excoordinador de Desarrollo Humano Fernando Coronel cobraba todos los meses 50 horas extras al 100 por ciento como plus salarial, lo que, dijeron, era “un error” administrativo.
Eso era 2010. Primer año de la gestión Guacone. Tiempo después, ya con Gil en Economía, el Subsecretario de Recursos Humanos Daniel Porta presentó un proyecto que para establecer un cupo máximo mensual de 4.000 horas extras, en lugar de las 10.000 a 15.000 que consumían. Nunca firmaron el decreto.
Cuando ingresó Javier Sualdea, se jactó de reducir unas mil horas extras en quince días. El jueves, en sesión, Juan Almada señaló que el Hospital pagó 5.000 durante diciembre. Borgo, exadministrador, lo reconoció e intentó defenderlo, además de atacar al concejal opositor recordando cómo eran algunas cosas cuando éste estaba en la gestión Barbieri (ver recuadro).
Una muestra de “trabajo esclavo”
Un empleado del Hospital, de aceitada relación con los funcionarios políticos del Ejecutivo, tiene premio por sus buenos oficios para con el gabinete. En el nosocomio lo llaman “el coordinador de pasillo”, y ello le valió ciertas animadversiones entre sus propios compañeros.
La Opinión accedió a un recibo de suelo suyo, cuyos últimos dos números son el 2 y el 8. Su legajo, que termina en 65, da cuentas de que ingresó a planta dos meses después de la asunción de Guacone.
Como casi todos, es un empleado de 48 horas. Es decir que, de lunes a viernes, debe trabajar un promedio de 9,6 horas diarias para cumplir con esas 48 que le pagan. Lo que ya es mucho.
A esas casi 10 horas diarias hay que sumarle las extras. Buen trabajador, el agente en cuestión cobró al menos en la liquidación del mes de octubre, casi 6.000 pesos por adicionales. Es que trabajó 152 horas más de las que le corresponden a su jornada. 71 fueron al 50 por ciento y 82 al 100.
Las horas extras se pagan “al 50 cuando extiende el turno y al 100 cuando está de franco”, explicó Borgo. El mes en análisis, octubre, tuvo 22 días hábiles. El promedio es entonces de 3,2 horas diarias de extra. Suman así 12,8 por día.
Tuvo cuatro sábados, cuatro domingos y un feriado, todos de franco. Para cobrar 82 horas extras, tuvo que haber trabajado un promedio de 9 horas por cada uno de esos días. Lo que se dice, todo un “1° de Mayo” al que en el barrio cualquiera le cantaría “sos el primer trabajador” o un “trabajador esclavo”.
Mentirosos o esclavizantes
Con ese cálculo, es prácticamente inverosímil que el agente en cuestión haya cumplido efectivamente con las horas extras por las que cobró el doble de lo que suma su sueldo con bonificaciones, presentismo y refrigerio. Pero, a decir verdad, puede que las haya trabajado.
En el primer caso, habría un Estado mentiroso, que beneficia a un empleado amigo del poder. En el segundo, un Estado esclavizante que hace trabajar 13 horas de lunes a viernes y 9 sábados y domingos a una persona. Algo raro, evidentemente, hay.
Consultado al respecto, el Secretario de Economía Roberto Borgo ensayó una respuesta: “Las horas extras que se realizan efectivamente se tienen que cobrar”, dijo. Tiene razón. En eso sí. “Si las horas están informadas, avaladas por el jefe de área, no hay ningún inconveniente”, sostuvo.
Sin embargo, ante la insistencia con los datos vertidos aquí sobre el ejemplo del “primer trabajador”, Borgo titubeó y dijo: “Las horas extras se hacen a consideración del trabajador”, como si cualquiera pudiera decir “yo sigo” y hubiera que pagarle.
“La gente que tiene vacaciones tiene derecho a tomárselas, durante ese tiempo falta personal, y por lo menos en el hospital los trabajadores saben que deben cubrir a sus compañeros y durante cierto tiempo acceden”, señaló.Consultado sobre la gran cantidad de horas de este empleado, sostuvo: “Hay áreas que sí lo hacen (trabajar tantas horas todos los días del mes)”, y puso como ejemplo los enfermeros de Pediatría, personal muy necesario, por cierto. Bastante más que los “coordinardores de pasillo”.
Borgo vs Almada
El concejal del Frente de Todos cuestionó al Secretario de Economía durante su alocución en el Concejo Deliberante y recibió una dura respuesta. Si bien Roberto Borgo reconoció que en diciembre sólo en el Hospital insumieron 5.000 horas extras, recordó qué sucedía cuando Juan Almada era Secretario de Gobierno del Intendente Mario Barbieri.
“En la gestión del Intendente Guacone, los días feriados y de asueto se pagan efectivamente como horas trabajadas, de acuerdo a la legislación laboral. Cuando el señor Almada era Secretario de Gobierno, les otorgaban días compensados, dos de franco por cada feriado”, disparó.
En ese marco, ejemplificó: “Cuando asumí como administrador del Hospital me encontré con la locura de que había mucamas que tenían 71 días de compensados y 36 de vacaciones, que no se podía tomar porque faltaba personal y la gente tenía que trabajar. El señor Almada no está diciendo que durante la gestión Barbieri no pagaban como dice la compensación laboral”.
En tren de comparación, Borgo aportó un dato revelador para el análisis: “En febrero de 2001, por ejemplo, la Municipalidad tenía 11.175 horas extras, hace trece años”.
