Familia de “Papacho” Miño reclama a una escuela para que quien lo atropelló y mató no siga dando clases
El 22 de mayo se cumplen dos años del accidente en el que el profesor José Mario Sánchez arrolló la moto en la que se desplazaba como acompañante Claudio Papacho Miño y le provocó la muerte. Su familia llegó al colegio Nuestra Señora del Socorro para entregar una carta dirigida al sacerdote Carlos Miri para pedir que se considere si el docente puede seguir al frente de una clase con alumnos. Señalan que conducía ebrio y huyó de la escena abandonado a la víctima.
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El viernes por la tarde, en nombre de la familia de Claudio Sebastián "Papacho" Miño, se presentó en la redacción de La Opinión su hermana Gisele. Portaba una carta que quiso entregar al responsable legal del colegio Nuestra Señora del Socorro, el sacerdote Carlos Miri, pero en la institución se negar a recibirla hasta tanto hubiera personal autorizado a hacerlo.
"Papacho" Miño murió durante la madrugada del 22 de mayo, luego de que un automóvil atropellara la moto en la que circulaba como acompañante en el camino Crucero General Belgrano. El joven de 27 años falleció a raíz de las heridas y por el accidente hay una causa por "homicidio culposo".
El imputado es el profesor de matemáticas José Mario "Tati" Sánchez, cuya situación en el expediente está agravada por el hecho de huyó de la escena tras protagonizar el accidente. La hermana de "Papacho" fue quien socorrió al joven aquella madrugada.
A continuación el texto completo:
A dos años que se cumplen del asesinato de Claudio Sebastián Miño (10/01/89 – 22/05/16), sus familiares seguimos con nuestro reclamo de justicia y pedimos conciencia a la comunidad. El responsable del crimen es José Mario Sánchez, docente, DNI 30.050.546, quien conduciendo alcoholizado y luego de matar a nuestro Claudio y arrastrar cientos de metros la moto en la que era llevado de acompañante, huyó de la escena del crimen, abandonándolo agonizante sin brindar asistencia ni dar aviso de lo sucedido a nadie.
De manera que, de no haber sido denunciado al día siguiente por hallarse su vehículo destrozado en la parte delantera, José Mario Sánchez habría ocultado su autoría, demostrando ser una persona capaz de vivir tranquilamente sin ser consciente de sus hechos y las consecuencias que su accionar ocasionó en nuestras vidas. Sin sentir culpa, ya que en estos dos años ni una sola palabra ha pronunciado a su familia que día a día lloramos y recordamos a “Papacho”.
Los familiares de víctimas de tránsito estamos acostumbrados a que la justicia no sancione con la rigurosidad que merece quien le quita la vida a otro, pero no esperábamos que representantes de las comunidades educativas ignoren estos hechos y mantengan como si nada a estos asesinos al volante al frente de estudiantes que necesitan no solo conocimientos sino también valores.
No se puede transmitir valores que no se tienen, ni inculcar responsabilidades que no se sienten. El asesino de nuestro hijo, nuestro hermano, nuestro amigo, nuestro vecino, nuestro integrante de esta comunidad, en definitiva el asesino de Papacho carece de valores que los maestros deben transmitir.
Nos sorprende que el Sr. Carlos Miri, como responsable del Instituto Nuestra Señora del Socorro, cuya enseñanza debiera estar consagrada en los valores cristianos, permita a José Mario Sánchez seguir transmitiendo a su alumnado un ejemplo de impunidad. José Mario Sánchez no solo ha violado el mandamiento cristiano de “no matarás” sino que jamás ha mostrado hacia esta familia el más mínimo arrepentimiento, no solo por haber matado a Claudio, sino también por haberse decidido a conducir ebrio, por no detenerse en momento de producir el impacto y por haber huído de la escena del crimen con el propósito de no ser identificado.
Como creyentes que somos, sabemos que la justicia que el hombre no hace, la impartirá Dios, a eso es lo que se llama Justicia divina, y de esa ni José Mario Sánchez ni ningún otro puede escapar.
Familiares y amigos de Sebastián Miño, “Papacho”.



