Falleció el empresario Jorge Omar Troilo
El expresidente de la Federación Nacional de Cooperativas e impulsor de varias iniciativas para la ciudad dejó de existir tras padecer una enfermedad terminal. Los parques tecnológicos, la escuela secundaria, la universidad, el hotel y alguna fábrica fueron parte de las propuestas que no pudo concretar.
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Cuando el apellido Troilo comenzó a hacerse familiar en los hogares sampedrinos pocos podían suponer que de su mano se instalaba para siempre una modalidad de trabajo que hasta ese entonces era casi una patente propia de los socialistas utópicos: las cooperativas de trabajo como herramienta transformadora del mercado laboral.
En su caso “una máquina de hacer dinero”, primero con sus vinculaciones estrechas con Urbano Luri y representantes del Centro de Comercio e Industria y luego con la pujante fruticultura que por entonces lo ponía en competencia directa con los sindicatos obligándolos a negociar en condiciones desfavorables para los trabajadores. Sumamente criticado y denunciado por “evitar los aportes” de la mano de obra que contrataba o por transformarlos en socios de una AFJP, llegó a tener más de 14.000 asociados en todo el país y una obra social propia: la Asociación Mutual Rural Argentina (AMRA).
Siempre con sede en San Pedro fue diversificando las actividades y su verdadero negocio pasó a ser “proveer a sus cooperativas de otros servicios” y así generó un círculo gigantesco con el que tuvo que lidiar sobre todo por las durísimas críticas que los periodistas de la época publicábamos con lujo de detalles y sin piedad. El empresario nunca respondió aún cuando sus hijos quedaban envueltos en situaciones difíciles ante los rumores de la calle.
Lo que en aquel tiempo era criticado parece hoy una broma frente al mercado esclavo en el que se desenvuelven varios de sus pésimos discípulos. Aquí les llamamos los “Salieris de Troilo”, que a diferencia de los de Charly, muestran comportamientos rastreros y miserables mientras se pasean en autos de alta gama estafando a diestra y siniestra a miles de obreros golondrina a los que conforman con pocos pesos y condiciones infrahumanas de trabajo en campos de la zona.
Hace pocos meses, en una nota concedida a La Radio y ya muy deteriorado en su salud debido a un cáncer terminal del que decidió no tratarse, dijo: “me gustaría espiar quien va a mi velorio”, y tal vez por ello canceló el cortejo público, pidió que no manden flores y fue velado las horas reglamentarias en la sala 1 de otra cooperativa, la de electricidad.
La mayor parte de los seres humanos muestran su necesidad de saber cómo serán recordados o de qué modo trascenderán una vez que la vida ponga punto final al latido; y en ese sentido Troilo sobrevivirá en nuevas generaciones como quien impulsó la primera universidad para San Pedro de la mano de la Universidad de Buenos Aires y luego con su Centro Universitario donde se dictaban carreras a distancia. Otros lamentarán que nunca se haya levantado la escuela que había planeado junto a autoridades del Club Náutico en los terrenos que había comprado frente a donde hoy se erige el Hotel San Julián. Allí programaba un establecimiento doble turno que se iniciara con un jardín de infantes hasta el secundario, bilingüe y con un campus deportivo con epicentro en el club de la ribera.
Andando en el tiempo quiso traer la fábrica proveedora de los muñequitos de los huevos Kinder, que finalmente recaló en Bragado, y a eso le sumó un hotel cuatro estrellas que decidió construir en San Luis por las condiciones favorables que se abrían en la década del 90 y por su inefable cariño hacia los puntanos, lugar al que viajaba con la mayor asiduidad posible.
Su último sueño no fue el de “Ciudad Abierta”, un barrio semi cerrado que se construye desde hace años con planificación especial y previsión de espacios verdes, sino las ocho hectáreas que compró con destino a los Parques Tecnológicos. Sobre Ruta 191 casi en su intersección con la Ruta 9, duermen las tierras que a cualquier gobierno hubiesen dotando de industrias no contaminantes como se encargó de explicar a distintas comisiones de apoyo a la iniciativa.
El día de su velorio, alguien susurro en el pasillo: “Jorge debe estar en el cielo con Urbano y con Carlos, armando alguna cooperativa trucha” y es probable que no se equivoque porque por estas tierras sólo han quedado sus paupérrimos discípulos; los que luego de exprimir la teta hasta que cayera la última gota se transformaron en una burda competencia.
Estas frases no ameritan ni un nombre de calle ni un monumento, son simplemente un recordatorio para que la historia no se distorsione y se comprenda que Jorge Omar Troilo tenía algo que hoy muchos no tienen: “CODIGOS”.
Algunas frases
De aquel reportaje mencionado, Jorge Troilo dejó algunas frases que merecen un espacio en esta página:
…”vos me llamaste porque salió este tema del parque y yo te dije que no está porque un Intendente no quiso, porque nunca salió el expediente de acá, nunca apareció el expediente en La Plata y el expediente se frustró. Está en el mismo lugar sin haber hecho ningún trabajo, recién este año se lo dimos a alguien para que lo explote porque la AFIP está cobrando impuestos por un predio que no se explota. Es un lugar ideal para parque industrial”.
“Después te escuché con la gente que está buscando un lugar para un parque Industrial, buscan por todos lados menos donde hay que buscar”.
“Ahora me complica un poco el tema de la salud, yo me he dado cuenta que si no te quiere acompañar la parte política las cosas no se pueden hacer”…dijo reconociendo que le usaron el dinero para muchas campañas.
“Se fue la universidad. Se fue el parque tecnológico, yo siempre quise hacer un esfuerzo por San Pedro porque a nosotros particularmente nos fue bien, pero no sólo hacer dinero, nos fue bien porque hicimos cosas buenas, la colaboración con las ONG de la ciudad”.
…”íbamos a hacer una sociedad con el Náutico pero una persona de la comisión que era de afuera se opuso y no se hizo tampoco, se pinchó. Estaba de acuerdo el club pero no hicimos nada. Iban a ser hijos de quien fuera, lo íbamos a hacer en el salón de abajo, fueron, me lo mostraron, me hicieron un asado el día domingo y el lunes uno dijo: ‘Este tipo no me gusta’…
“Ahora como última alternativa, el día que no esté me gustaría espiar si van a ir al velorio”.
“Ese club (por el Castro Fútbol Club) lo fundé yo, durante tres años estuve parado porque lo iba a donar la política. Pasaron tres años, me cansé y doné el terreno. No me animo a hacer cosas si no estoy porque lo hice sabiendo lo que tengo, digo, lo compro y lo pongo en marcha. Hace 5 meses que lo compré para donárselo al club, el mismo día que lo compre caí en Ramallo compre todos los materiales para hacer la cancha de 11, para hacer la tribuna, la cancha de hockey”.
“En la universidad se recibieron en San Pedro 72 alumnos, mientras que yo estuve metido y 9 becados en la universidad de Santa Fe donde había carreras de ingenieros agrónomos. De esas universidades que yo manejé, estuve metido hasta la cabeza ahí, después ofrecí hacerlo en los locales y ahí era un chiche, iban después de trabajar y lo teníamos a este chico que lo atendía tan bien que les servía café en invierno y agua fresca en verano. Perdimos la universidad porque de acá nadie se calentó en venir a preguntar y de acá te vengo a decir a vos: ‘Si La Radio no mueve las cosas, la gente se olvida’”.
“Cuando uno tiene los años debe reconocer. Algo no le debe haber gustado a alguien para que decida no colaborar en las cosas que son las más importantes en la vida que es tener un estudio”.
