Lilí Berardi:
Hemos escuchado la nota con el pastor Coronel; luego hiciste un comentario sobre el abuso que hacen los pastores. Te diré, mi esposa es hija de un pastor (ya fallecido) y personalmente tenemos amplia experiencia del accionar de los mismos, al menos en los de la doctrina pentecostal, los conocemos por más de 40 años.
Una vez intenté desenmascarar sus actividades que muchas veces tienen poco que ver con la fe y más con la sumisión y el lucro económico. Lo que logré fue que unieran filas y se complotaron, me hicieran denuncias falsas e inclusive mediante ardides legales intentaron quedarse con una de mis propiedades. Pasamos malos momentos con mi familia a raíz de esto. Doy gracias a Dios que pude salir bastante bien en lo legal, pero como creyente esto es muy difícil de entender, pasamos muchos años sin asistir a ningún templo, por supuesto que los “hermanos”, algunos de ellos familiares, nos daban vuelta la cara.
Después de más de 15 años lo intentamos de nuevo pero notamos que estamos marcados por ser “desobedientes”, por lo que optamos por reunirnos en familia en nuestra casa buscando la manera de tener comunión con Dios. A algunos vecinos también les gustó la idea, luego en otra casa comenzaron a hacer lo mismo, ya hay algunos nuevos creyentes y nos enteramos que en otras casas están reuniéndose y estamos organizándonos.
Buscando en la red me encuentro que en otras partes también se reúnen de esta manera, me contacto con estas personas y ahora estamos tratando de organizar conferencias y un encuentro regional o nacional de Iglesia en casa, nombre de este movimiento.
Se trata de reunirse para compartir una comida, unas alabanzas, unos momentos de adoración, de gratitud a Dios, todos participamos en la lectura y nos edificamos mutuamente, organizarse para ayudar si alguno tiene una necesidad. No hay ningún tipo de lucro, no hay ningún pastor, no hay ningún templo, esto es lo que hacían Jesús y sus discípulos y los primeros cristianos, no es algo nuevo, esto a los pastores no les gusta, no hay diezmo, no hay púlpito para enseñorearse de la congregación.
Creo que no ganamos nada contendiendo con estos mercaderes de la fe, pero si logramos difundir el verdadero evangelio, haremos libre a muchos que viven atemorizados por estos pastores que viven engañándolos.
Te felicitamos por tu coraje y tu forma de enfrentar la vida.
Dios los bendiga a todos Uds.
Roberto Grimoldi – DNI: 10.802.205
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