Estudios revelarán si la niña secuestrada y hallada en Concordia, fue abusada
Este jueves, la menor de 13 años que permaneció desaparecida y fue encontrada en la ciudad entrerriana será sometida a pericias psicofísicas para determinar si fue o no víctima de abuso. El hombre de 38 años acusado de “secuestro” continúa detenido en una dependencia de la zona. Polémica por la calificación de “relación amorosa” con la que intentan desviar la mirada de un aberrante delito.
El desgarrador testimonio de la madre de una pequeña de 13 años que permaneció dos días desaparecida y fue encontrada junto a un hombre de 38 años en Concordia, Entre Ríos, conmocionó a la ciudad y despertó polémicas. Es que luego de una intensa investigación llevada a cabo entre Jefatura Distrital y efectivos de la SubDDI San Pedro – Baradero, la niña fue hallada junto al hombre con el que “escapó”, un vecino, quien previamente fue señalado por un familiar como el responsable de que la pequeña se ausentara de su casa el pasado domingo 17 de noviembre. Testimonios aseguran que la menor “mantenía una relación amorosa” con el sujeto, argumento difícil de sostener aunque debatible considerando la constante reiteración de casos de similares características en los que se intenta disfrazar un delito con una mirada cultural que soslaya y desvirtúa delitos confundiendo la imagen de una adulta que transita por la niñez.
Entre lágrimas, la madre de la pequeña denunció que la víctima “está encerrada, angustiada, y no para de llorar”, y aseguró que no recibieron “ningún tipo de contención” de los organismos del Estado que, por Ley, debieron intervenir, como El Servicio Local de Protección y Promoción de los Derechos del Niño (Ver página anterior).
Policía se hizo cargo de la investigación, el traslado y “la contención”, que una fuerza no preparada para ello pudo darle a una familia, que como tantas otras, parecen olvidadas y se sienten ignoradas.
La Investigación
Pese a la falta de recursos, ya que gran parte del Departamento policial de San Nicolás estaba abocado a la búsqueda de Kiara -la pequeña nicoleña que fue secuestrada y rescatada el mismo fin de semana- Jefatura Distrital montó un intenso operativo para buscar a la menor y a María Florencia Cresta, quien se ausentó el mismo día, pero tuvo un desenlace fatal. La pequeña fue hallada en la casa del padre del “secuestrador”, Orlando Alegre de 38 años apodado “Pipo” quien permanece detenido, acusado de “privación ilegítima de la libertad calificada”, ya que la justicia considera como agravante el hecho de que la niña sea menor, e impúber. La investigación comenzó cuando la madre llegó hasta la comisaría a denunciar la desaparición de su hija. El Jefe Distrital Dante Paolini comentó a La Opinión que “se buscaron todos los datos de posibles amigas y se certificaron domicilios, en los cuales se realizó la búsqueda”. El lunes por la mañana, los investigadores comenzaron a trabajar en la posibilidad de que hubieran abandonado la ciudad, debido a que Alegre tenía domicilio en Concordia. Efectivos de la ciudad realizaron un primer viaje, en el que habrían corroborado que el sujeto y la menor permanecían en la vivienda del padre de éste. La fiscal Ates tramitó un exhorto, por lo que un segundo viaje de efectivos de la ciudad, con apoyo de las fuerzas de la localidad entrerriana, permitieron la detención del único imputado, mientras que la menor fue retenida con asistencia por la Comisión de Minoridad y Familia de Concordia, ya que por disposición judicial, no puede trasladarse a la víctima a bordo de un móvil policial.
La jefatura Distrital envió un remisse a buscar a la niña, en el que viajaron su madre, abuela y tía, y que tuvo un costo de 2.000 pesos.
La causa
Mañana realizarán pericias sobre la menor para determinar si existió, o no, abuso sexual. Con un Estudio Integral Psicofísico de la Minoridad, analizarán y determinará el estado físico y de maduración de la niña, si interpreta qué significa el sexo y los riesgos que corre con dicha práctica. El resultado podría agravar la carátula de la causa.
Alegre podría ser acusado de abuso sexual simple, o agravado si se comprueba que existió penetración, aunque la justicia analizará además si se trata de una joven sexualmente activa, y desde hace cuanto tiempo. De una u otra manera, la justicia es clara: tener relaciones con una niña, o niño, menor de 16 años, es abuso.
De regreso a casa
Según trascendió, no habría sido un viaje común, sino de sensaciones encontradas. Mientras la madre viajaba en el asiento delantero, invadida por la angustia y las lágrimas, la contención en el asiento trasero habría sido distinta a la imaginada. Es que una de las acompañantes habría asegurado que la menor se enamoró de su “captor”, y por ello había abandonado su casa. Notable habría sido la tranquilidad con que la niña atravesó la situación, versión coincidente con testimonios que aseguran que, en aspecto y madurez, no aparenta la edad que su documento acredita, sino una mayor. Incluso de regreso, habría existido alguna que otra risa, respecto de lo ocurrido. El viaje duró exactamente doce horas para la familia, que regresó a San Pedro pasadas las 03.00 del martes. Sin dudas una mirada aberrante para quienes procuran garantizar los derechos de protección a la niñez ante quienes constituyen una amenaza guiándose por las apariencias y no por la edad cronológica de quien será su segura víctima.

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