“Esperamos que la Justicia pueda determinar cómo sucedió y hacer pagar a los que tengan que pagar”
La familia de Gonzalo Rojas sigue pidiendo Justicia por la muerte del menor de 16 años, ocurrida el 21 de Diciembre del 2005 en medio de una confusa situación. Un disparo que habría salido del arma de un efectivo policial acabó con su vida. Por este hecho, dos policías fueron detenidos pero más tarde beneficiados con el arresto domiciliario. El padre de la víctima, Fabián Rojas, aseguró que junto a familiares y amigos, esperan que la Justicia “haga pagar” a los culpables.
La muerte de Gonzalo Rojas fue uno de los hechos policiales más relevantes del 2005, y una de las noticias más conmovedoras que ocuparon a los medios de comunicación locales durante los primeros meses del 2006. Es que el caso que no solo se destacó por tratarse de la vida de un menor, sino porque están vinculados como responsables dos efectivos policiales.
Detrás de la causa, y de la investigación, hay además una familia destruida por el dolor que le ocasionó la desaparición del joven y por la cual todavía existen muchas dudas.
A un año del hecho, y en una breve entrevista con este medio, su papá, Fabián Rojas, reclamó justicia. “Esperamos que se pueda determinar cómo sucedió y hacer pagar a los que tengan que pagar”, dijo. “La Justicia tiene los elementos suficientes como para que estos sujetos sigan en sus casas como si nada”, agregó con relación a la decisión de que los policías implicados puedan permanecer en sus hogares bajo arresto domiciliario, un beneficio que se mantendrá hasta el día del juicio. Y con respecto al primer aniversario del fallecimiento de su hijo Gonzalo aseguró: “La familia y sus amigos lo recordamos como correspondía”.
El fiscal Omar Tempo es quien está a cargo de la investigación. En un primer momento, los cuatro oficiales que participaron del operativo quedaron detenidos pero con el correr de las semanas, y tras prestar declaración, dos ellos fueron liberados. Mientras tanto, Luis Castañares y Víctor Llul quedaron seriamente implicados en la causa ya que desde sus armas se habría efectuado el disparo mortal. Aunque para sorpresa de la parte querellante la Justicia decidió beneficiar con arresto domiciliario a los dos policías imputados en el homicidio hasta el momento del juicio, situación que provocó la apelación de la Dra. Marisa López Bravo, quien en ese momento era la abogada de la familia. La Cámara indicó que la medida era inapelable.
A pesar de que solo ha pasado un año, esta historia ha superado diferentes situaciones dignas de destacar, como marchas del silencio, cambios de abogados, intentos de suicidio, reconstrucciones computarizadas y hasta las declaraciones públicas del policía Luis Castañares quien aseguró que nadie quiso disparar.
Actualmente la causa parece marchar por buenos carriles y se espera que a mediados de este año se pueda realizar el juicio ya que así lo pidieron los abogados de la familia Rojas.
Madrugada fatal
Gonzalo Rojas y un amigo fueron sorprendidos por un grupo de policías en la intersección de Padre Santana y 3 de Febrero, el 21 de Diciembre de 2005, tras el llamado telefónico de un vecino a la Comisaría.
Alrededor de las 2.30 de la madrugada, alguien habría observado movimientos raros en los techos. La intervención policial culminó con el disparo del arma de uno de los uniformados que impactó contra el menor, provocándole la muerte. Las versiones de lo acontecido son varias y las dudas también.
Según la policía (en aquel momento a cargo del Capitán José Carlos Pedersoli), Rojas se encontraba en el techo de un comercio, junto a otro joven que finalmente fue aprehendido.
Al llegar al lugar los uniformados, los chicos intentaron darse a la fuga, para lo cual descendieron de los techos y empezaron una carrera por la Avenida 3 de Febrero.
Los agentes habrían efectuado varios disparos supuestamente intimidatorios y uno de ellos impactó en el cuerpo de Rojas quien continuó corriendo hasta caer a casi 80 metros de distancia, en la esquina de 3 de Febrero y Thorne.
La familia siempre aseguró que “la policía no mató a un delincuente”. Dijo que el menor había salido de su casa alrededor de las 22 horas para dirigirse al domicilio de su novia, del que regresó alrededor de las 2 de la mañana. Luego salió nuevamente a comprar cigarrillos y se quedó con un amigo tomando vino. Al llegar la policía, los dos se asustaron, y por eso empezaron a correr. De estas versiones se aferran las partes para seguir adelante con la investigación del caso, en espera de que llegue el momento de la definición mediante un Juicio Oral y Público. Entonces, la Justicia podrá decidir quién o quiénes son responsables por esa muerte. A un año de la muerte de Gonzalo Rojas
“Esperamos que la Justicia pueda determinar cómo sucedió y hacer pagar a los que tengan que pagar”

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