Cuando en el año 1847 Montt (a la sazón Ministro de Justicia e Instrucción Pública de Chile), envió a Domingo Faustino Sarmiento a Inglaterra con el fin de estudiar y analizar el sistema de educación de ese país, lo hacía con la convicción que el sanjuanino era un dotado y un talento natural en las cuestiones de la enseñanza. Sarmiento no lo defraudó, todo lo contrario. Sin embargo estando en su destino, éste tuvo acceso a las ideas de Horace Mann y encontró en ellas un estímulo importante para lo que él soñaba tanto para Chile como para Argentina, y resolvió continuar su viaje y correrse hasta E.E.U.U. Allí entabló fuerte amistad con Mann y con su esposa Mary Peabody Mann. Esta con el tiempo se convirtió en la principal “asesora” del maestro argentino.
En sus libros Sarmiento rescataba el sistema norteamericano de enseñanza, en especial en la importancia que se le daba a la educción de las mujeres. No vio la miseria y marginación de los negros, pero eso es harina de otro costal. En ese momento pergeñó la idea de traer maestras yanquis a nuestro país pero… gobernaba Rosas, con quien estaba inútilmente enfrentado.
Pudo volver recién a Estados Unidos después de la Guerra de Secesión, en el año 1867 cuando fue nombrado por Mitre ministro plenipotenciario en aquel país. En esa estadía -que iba a durar tres años- Sarmiento, además de defender por todo el territorio yanqui la indefendible guerra con el Paraguay, retomó el contacto con los Mann y volvieron a la idea de traer a nuestro país maestras.
Finalmente vinieron 61 mujeres y 4 varones. Así se fundó la Primera Escuela Normal en Paraná, Entre Ríos, tarea realizada por John Stern y otras como en San Nicolás que dirigió Mrs. Frances Armstrong, casada con un compatriota de profesión dentista que ejercía en Rosario. Algunas de esas docentes se casaron y dejaron la enseñanza, otras se volvieron a E.E.U.U. o a Inglaterra, pero la mayoría continuó con su labor de apostolado pedagógico y hasta fundaron colegios privados en cuanto tuvieron problemas – al ser protestantes-con la Iglesia Católica. Como fue el caso en la ciudad de Córdoba.
Sarmiento colocó a la Argentina en la cúspide de los sistemas de enseñanza en Hispanoamérica, tarea que fue completada por Avellaneda y Roca. Esta parte de la historia de la educación en nuestro país, es casi la pre-historia de nuestra centenaria Escuela Normal, y por eso la traje a colación, para que vean los lectores la unión que siempre hubo en la política internacional, sea en Sudamérica, sea con E.E.U.U., con respeto y autonomía, sin resignar soberanía nacional.
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)