Entre la incertidumbre de la carne y la evaluación de la soja
Con los últimos días de cosecha de soja por delante y la incertidumbre que domina el escenario para los productores de hacienda, el sector rural de la región atraviesa días que volcarán sus consecuencias en el resto del año. Siguen analizándose acciones para enfrentar la presión tributaria que aumenta inversamente proporcional al contexto que se denuncia.
El sector rural está realmente preocupado por el escenario en el que se definen los resultados de negocios que muchos pensaban con otros rendimientos. Los productores de hacienda no saben si vender o no hacerlo y que están jaqueados por las amenazas y medidas drásticas del gobierno. Los que han sembrado maíz o soja, se encuentran con los diarios y los suplementos de campo que hablan de grandes resultados y cuando revisan sus planillas se encuentran con un panorama totalmente diferente.
En la Sociedad Rural de San Pedro, con varios integrantes dedicados a la ganadería se palpa la preocupación que existe por las medidas adoptadas por el gobierno que, dicen, terminan favoreciendo exactamente a quienes no modifican su vida con un precio más alto de los cortes elegidos. Sin embargo para los productores la situación es compleja porque la incertidumbre sobre lo que podrán y lo que no podrán hacer va en aumento. Hasta los veterinarios que trabajan en criaderos grandes coinciden en señalar que el impacto de estas decisiones es notable y que las consecuencias finales no serán las que busca el gobierno sino un degrado de la producción general y un lamentable agujero en los ciclos a los que estaban acostumbrados los productores en un país en el que además no aumenta la cantidad de hacienda ni la de pasturas para su desarrollo.
Maíz mal y soja regular
Tal como se preanunció a fin de año cuando cruzaban los números de 25 millones invertidos en la siembra, el resultado que se va conociendo es preocupante. Los que apostaron al maíz perdieron todo o casi todo y los que sembraron soja recibieron con lágrimas las lluvias de Enero pero encuentran rindes muy irregulares dependiendo de las zonas.
Fuentes de la Sociedad Rural de San Pedro que trabajan en la elaboración de los informes anuales dijeron que hay campos en donde se han levantado 12 quintales por hectárea y otros, los menos en donde se ha llegado a los 25 o un poco más.
“Hay mucha gente tocada por estos resultados y la crisis se va a notar en el resto del año, sobre todo con la firmeza de la presión tributaria”. “Van a acusar el golpe en el resto del año”, dicen. “La soja de primera, en un gran porcentaje, ya está cosechada y los rendimientos han sido variables. Hay quienes están preocupados y otros que tienen una sorpresa agradable”, expresó un productor de bajo perfil. Hay diferencias lógicas por la calidad de los lotes o de la historia, porque aquellos lotes que venían del maíz tienen mayor cobertura y un buen rastrojo que les permitió conservar mejor la humedad. También hubo mejores rendimientos en los campos que tienen la napa más cerca, en contraposición con los más altos, o bien a los que les faltó demasiada agua” comentaron. En síntesis, la sequía apretó muy fuerte y los impuestos aprietan más. Las dos cosas tienen su continuidad. La angustia vivida con la sequía condiciona la decisión de algunos productores y la presión impositiva hace lo propio.

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