Encontraron la solución para el puente peatonal del boulevard: lo eliminarán definitivamente
La historia comenzó con el reclamo de un vecino que advirtió que el puente del Boulevard “está a punto de caerse”. La Municipalidad lo clausuró el 1 de junio y anunció que realizaría trabajos para reparar los daños en su base. Desde entonces, el paso continúa cerrado y no hay fecha de reapertura.
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La historia del puente peatonal del Boulevard podría resumirse en una secuencia sencilla: un vecino advirtió el peligro, el Municipio tomó la decisión de cerrarlo, anunció que lo repararía y, más de dos meses después sigue clausurado.
Pero esa historia tendrá el final menos pensado: la única solución que se alcanzó desde el sector de Obras Públicas es directamente eliminarlo; es decir, retirarlo para nunca más volver a instalarlo.
Todo comenzó el 29 de mayo último cuando un vecino hizo llegar a La Opinión una fotografía del estado del puente y fue contundente al describir la situación: “Está a punto de caerse”. El reclamo fue publicado y puso en evidencia el deterioro de una estructura ubicada en uno de los sectores más transitados y atractivos de la costanera sampedrina.
Tras la publicación, la Municipalidad colocó fajas indicadoras de peligro y cerró el paso. El Gobierno informó que el puente permanecería clausurado “hasta tanto sea reparado” y explicó que los trabajos obedecían a daños provocados en su base.
En ese momento, el cierre parecía ser el primer paso de una reparación que permitiría recuperar rápidamente uno de los puntos característicos del Boulevard, en la bajada que da a calle Rómulo Naón. Sin embargo, el tiempo comenzó a pasar.
Unas semanas después La Opinión volvió al lugar. Ya habían transcurrido más de 20 días desde el anuncio y el puente continuaba cerrado. La incertidumbre sobre cuándo volvería a habilitarse comenzaba a instalarse entre vecinos y quienes habitualmente utilizan ese recorrido.
La obra estaba pendiente de una solución que le devuelva su transitabilidad. El responsable de la Secretaría de Servicios Públicos, Adrián Devito, indicó las tareas que se realizarían en el lugar e incluso se había referido a que los daños se habían precipitado por el uso que algunos motociclistas hacían del puente. También dijo que la intención era rastrear a quien los había provocado.
Pero el puente siguió cerrado.
Y llegó agosto. A más de 60 días de la clausura, La Opinión volvió a contar la historia. El escenario no había cambiado en absoluto: el puente continuaba cerrado y las obras anunciadas todavía no se habían ejecutado.
Con el paso de los días la estructura, que un vecino señaló como peligrosa, terminó en una postal como tantas otras de casos inconclusos.
Y lo seguirá siendo, porque la determinación que se adoptó ahora es la de retirar el puente del lugar, pero no con la finalidad de arreglarlo o reintegrarlo al escenario del paseo, sino de “eliminarlo”.
Por lo tanto, el puente dejará de ser un atractivo que perduró casi dos décadas. Y cuando la historia se cuente se dirá que no se cayó, sino que no existió el ingenio necesario para recuperarlo.

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