En menos de un año hubo 55 clausuras de bares y boliches
Así se desprende de las estadísticas de la Dirección de Seguridad, Tránsito y Nocturnidad. El fin de semana pasado hubo dos locales infraccionados. Uno de ellos por presencia de menores, al igual que hace 15 días. La Jueza de Paz sigue sin imponer sanciones que hagan mella en el negocio.
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La Dirección de Seguridad, Tránsito y Nocturnidad junto a la Policía clausuró dos boliches el fin de semana. Uno de ellos porque no tenía instalado del decibelímetro obligatorio por ordenanza; el otro, por presencia de menores.
El acta del primero, denominado Club Zero, ubicado en Pellegrini al 800, fue derivado al Juzgado de Faltas, que impondrá la multa correspondiente por no cumplir con la norma que obliga a tener ese dispositivo, que debe estar conectado con el sistema de audio de manera tal que la música se corte cuando sobrepasa el volumen establecido.
El del segundo, en cambio, quedó bajo la órbita del Juzgado de Paz, que interviene ante la violación a la ley de nocturnidad que rige en la provincia de Buenos Aires.
Se trata, una vez más, de Valkyria, ubicado en Balcarce al 200. Al igual que hace dos semanas –y tal como otras tantas veces, incluso cuando el mismo propietario explotaba otro boliche con distinta denominación–, la clausura fue por la presencia de menores de edad, expresamente prohibida por ley.
Las estadísticas hablan
Desde junio del año pasado a abril de este 2017, la Dirección de Seguridad, Tránsito y Nocturnidad labró 55 actas de clausuras a clubes, salones de fiestas y eventos, confiterías bailables y bares, según las estadísticas oficiales delárea.
El detalle sorprende, porque la mayoría fueron clausurados por carecer de habilitación municipal. Fueron 33 las actas labradas por esa infracción. 33 veces en diversos comercios hubo presencia de inspectores porque los propietarios abrían sus puertas, recibían gente, vendían alcohol, ponían música a todo volumen, contrataban personal de seguridad de dudosa capacitación pero nunca declaraban la actividad ni pagaba los gravámenes previstos.
Del resto de las clausuras, unas 10 están relacionadas al exceso del factor ocupacional. Es decir que albergaba en su interior, al momento de la inspección, más personas de las que tenían permitido de acuerdo a los metros cuadrados declarados de la construcción donde tienen asiento.
Tres fueron reclausurados por violar la faja que les impedía abrir. En algunos de esos casos, los dueños no sólo destruyeron el papel pegado entre la puerta y el marco, sino que además abrieron al público, como si nada sucediera.
Hubo otros tres comercios que fueron advertidos por carecer del dispositivo que mide decibeles y corta el audio si hay exceso, impulsado a través del Concejo Deliberante por Sergio Rosa luego del reclamo de vecinos de la calle Pellegrini, a pocas cuadras de donde funcionaban tres boliches.
Dos clausuras fueron por “perturbación y molestias al público concurrente”, otras dos por la presencia de menores de edad –hubo más de este tipo, pero las enumera la Policía, ya que no pasan al Juzgado de Faltas sino al de Paz–, una por ruidos molestos y otra por agregar rubro (estaba habilitado como “bar” pero funcionaba como boliche bailable).
Un problema sostenido
La noche es problemática. El negocio de la nocturnidad está, desde hace algunas décadas, sobre todo tras la crisis de 2001, signado por la precariedad: laboral de los empleados, higiénica de los sanitarios, de seguridad respecto de salidas de emergencia y otras disposiciones como la auditiva para los concurrentes a espacios donde todo el sistema de sonido son dos o tres cajas de medios y graves que retumban en las paredes nunca bien acustizadas.
Desde 2009, cuando en plena campaña electoral el gobierno provincial impulsó la sanción de una ley que pusiera en caja las problemáticas de los grandes boliches del conurbano, en el interior hay una serie de controles más o menos flexibles con arreglo a ciertas reglas no escritas que dicen que en los pueblos nos divertimos distinto y que somos un poquito más sanos.
Aunque, claro, las normas están para ser cumplidas. Desde que asumieron Salazar en la intendencia y el tándem Burgos / Caramún en Inspección –que llegaron para ocupar la vacante que dejó Roleri al ascender– los controles se tornaron más exhaustivos. Aún contra los deseos de su superior inmediato, de acuerdo a lo que el propio Director expuso ante concejales de la oposición.
La decisión está en manos de la Jueza de Paz
Stella Maris Ruiz, titular del Juzgado de Paz Letrado, tiene en sus manos la decisión respecto de las sanciones que le caben al boliche Valkyria en relación a la reiterada infracción a la ley 14.050, la de Nocturnidad que rige en la provincia de Buenos Aires.
Generalmente, la clausura dura las 72 horas que establece la preventiva del momento en que sucedió el operativo. Es decir entre el domingo a la madrugada al miércoles, lo que no hace mella en un comercio que funciona los fines de semana y cuyo día fuerte es el sábado.
La ley prevé multas que van de los 5.000 a los 30.000 pesos por la presencia de menores y establece que “si la violación resultare reiterada, se duplicarán los montos de las multas, y se dispondrá la clausura definitiva de la instalación comercial”.
