En medio de la rosca, el Gobierno cuenta monedas para cumplir con los pagos
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El Gobierno de Fabio Giovanettoni no presentó la rendición de cuentas del año 2014, que corresponde al peor de la gestión Guacone y que le costó la Comisión Investigadora y hasta el cargo. Tampoco presentó todavía el Presupuesto 2015. En ese marco, el Jefe Comunal que tiene nueve meses por delante brindará hoy su mensaje anual de apertura de sesiones ordinarias ante un Concejo Deliberante donde tiene minoría y ediles dispuestos a la guerra política.
En el HCD esperan con ansias la Rendición de Cuentas para analizar el gobierno saliente pero también para apuntar que el mismo funcionario que tuvo a cargo el año económico de Guacone es el que está al frente de las finanzas municipales y tiene mismo nombre y apellido: Roberto Borgo.
En medio de la confección del texto del discurso, la rosca se intensificó para la modificación del gabinete, algo que se demoraba desde diciembre a esta parte y que se precipitó en las últimas semanas, cuando el Jefe Comunal cambió de táctica y removió la planta de funcionarios, algunos enviándolos a otras áreas con menos capacidad operativa y poder, a otros expulsándolos bajo el liviano concepto de “aceptarles la renuncia”.
Sin embargo, a pesar de tantas idas y vueltas políticas con los funcionarios y la interna política y sindical, la preocupación de la mesa chica del Gobierno es la misma de siempre, incluso desde antes del cambio de titular del Poder Ejecutivo: las finanzas municipales.
Los 100 días de gracia fueron casi una pasantía para que Giovanettoni se ponga a tiro con los temas que debe resolver. En su entorno suspiran y abren los ojos para mover la cabeza y decir que lo que encontraron en el descalabro de la gestión es mucho peor de lo que imaginaban cuando estaban en el Concejo Deliberante.
Tres meses después de su asunción, el intendente navega por las complicadas aguas de una economía de crisis permanente que necesita del apoyo nacional o provincial para que el Estado local pueda hacer frente a los compromisos.
Pagar los salarios
El lunes depositaron el sueldo de funcionarios y concejales, que entre dientes reclaman que el Gobierno no les pagó los aguinaldos de julio y diciembre y tiene un mes adentro de su salario mensual.
Los empleados municipales se llevan más de 6,5 millones de pesos que hoy no están en las arcas del Estado. El Secretario de Economía Roberto Borgo hace números y se los presenta a sus compañeros de gabinete con la misma premisa de siempre: no hay plata.
El pago a funcionarios políticos, guardias y horas extras se lleva un monto muy importante que no logran reducir. La coparticipación llega a cuentagotas y en Provincia piden un gesto político mayor.
El descubierto bancario sangra y el riesgo es no poder cubrirlo para que lo vuelvan a habilitar.
Aun con el Aporte del Tesoro Provincial que Provincia entregó a principios de marzo –a pesar de que en el ruedo político insisten con que el sciolismo espera que Giovanettoni se siente en la mesa que impulsa la candidatura presidencial–, el Ejecutivo no sabe si contará con los más de 8,5 millones que necesita en total para hacer frente a los compromisos que tiene por delante. Aun descontando el aporte que corresponde a los gremios, a los que pueden demorar unas semanas, necesitan más de 7 millones.
Bastante acostumbrados a meter mano en las cuentas afectadas como el Fondo Sojero, en Economía pusieron la barrera en el resto de las cuentas que no pueden ser tocadas.
Un festival que no termina
La fiesta de horas extras que este semanario expuso en diversas oportunidades sigue. Es imparable. La oposición ya empezó a quejarse al respecto y fue materia de debate en comisiones del Concejo Deliberante, donde si bien el tema no era parte de la reunión, sobrevoló cada una de las conversaciones.
Es que en los últimos dos meses la reducción de horas extras insumidas fue ínfima. Si en enero estuvieron al borde de los 800 mil pesos, en febrero superaron los 650 mil. El análisis área por área revela reducciones mínimas en cada caso, lo que suma un poco al final pero no deja de ser una preocupación.
Parte de ese debate le costó el cargo al ahora exsecretario de Salud Javier Sualdea (ver página 5). Más del 60 por ciento de las horas extras se generan en el sistema de salud pública, lo que incluye Hospital, Centros de Atención Primaria, localidades y Secretaría.
A pesar de que el Jefe de Personal Hugo Albouy sostuvo ante La Opinión que el elevado número de horas que insumen son producto de la necesidad y la falta de personal operativo para cubrir toda la demanda, Giovanettoni quería reducciones que no aparecieron.
En números, hay varios recibos de sueldo por alrededor de 12 mil pesos de horas extras, lo que despertó hasta quejas de funcionarios que consideran que algo está pasando para que haya empleados de planta que cobren hasta más del 50 por ciento que ellos mismos, que lo hacen espaciado y con retraso.
Los nombres, lamentablemente, se repiten. No hace falta analizar mucho para que en esta página haya que reproducir lo que ya se ha dicho: hay quienes cobran todos los meses la misma cantidad de horas extras y que si se saca la cuenta de los días y horas que debe trabajar de acuerdo a su régimen y se le suma lo que “trabajaron” por fuera de eso, han sido sometidos a esclavitud, como mínimo.
Reclamos sin cuartel
Los sindicatos municipales, luego del acuerdo salarial, continuaron con sus reclamos en materia de seguridad e higiene. Al ratón que apareció en la cocina del Hospital se sumó otro en el área de
Terapia el fin de semana pasado. Además, difundieron fotos del mal estado de los baños que usan los empleados de Servicios Públicos de Río Tala y de un camión de Gobernador Castro que no tiene luces ni parabrisas.
