En la zona baja de islas, la creciente ya está en niveles de alerta
Las lluvias siguen río arriba y el nivel de agua crece en las costas locales. Defensa Civil recorre la zona para evaluar y planificar eventuales evacuaciones de los habitantes de islas. Los productores también están en alerta. El Instituto del Agua y los baqueanos conocedores del río coinciden en que el pico de crecida llegará en los próximos días.
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Como adelantó La Opinión en su tapa de la semana pasada, se viene el agua. El río Paraná no para de aumentar su caudal y ayer estaba a 2,70 metros a la altura de San Pedro, a 10 centímetros del nivel de evacuación de al menos una familia en la zona de islas.
Este miércoles a las 8.00 de la mañana partía del puerto local un guardacostas de Prefectura Naval con personal de Defensa Civil para recorrer y visitar a los isleros, con el objetivo de evaluar la situación en cada lugar. “Vamos a Isla Verde, Los Laureles y Las Pirañas, que son las más bajas, vamos a ver si llegamos a Los Lobos, también”, dijo Marisa García a este semanario.
El contacto telefónico es cotidiano con los habitantes de islas. La recorrida será con un médico y tres enfermeras, sobre todo para evaluar el estado de los niños. También llevarán alimentos, pastillas potabilizadoras de agua y medicamentos. La semana que viene llegarán al resto, con personal de Inta.
“La perspectiva es de evacuación en las zonas más bajas”, señaló García y confirmó que “hay gente que a los 2,80 metros ya está afectada”. La altura de alerta es 3,40 y la de evacuación 3,60. En ese sentido, está diagramado el plan de evacuación necesario, ya que la mayoría “tiene dónde quedarse en el continente”. Para los casos que no, el Municipio dispondrá un sitio de alojamiento hasta que puedan regresar a sus hogares.
Personas y producción
En muchos casos, son evacuados solo las mujeres y los niños, ya que los hombres prefieren permanecer, sobre todo ante el riesgo de robo de animales y saqueos de viviendas, que nunca faltan ante la tragedia del otro.
Desde Inta también están en contacto permanente, sobre todo con los productores. Señalaron que no hay mucho ganado, ya que durante la creciente registrada en agosto pasado habían sacado los animales, pero “no tuvieron piso, por lo que muchos no los regresaron”. Aseguran que algo similar sucedió con la producción apícola. Por supuesto, quienes tienen vacas y colmenas en isla ya comenzaron con el traslado.
Los isleros dicen que el agua está corriendo mucho y que en esta época no hay sudestada, por lo que esperan que baje sin complicaciones. Sí tienen preocupación respecto de las complicaciones que pueda surgir por ello durante lo que llaman “la crecida nomal de marzo”, porque entienden que el agua no va a alcanzar a escurrir.
Sobre la perspectiva hacia enero, dicen que si bien “va a tapar bastante, no va a ser tan importante”. Para saberlo, los isleros no leen los informes del Instituto Nacional del Agua (INA) sino la naturaleza: “Los caracoles pusieron sus huevos en los árboles a una cierta altura, hay que buscarlos para saber hasta dónde va a crecer” el agua, aseguran.
Río arriba se complica
En los últimos días se registraron lluvias de entre 20 y 100 milímetros en el Litoral, con Corrientes y Entre Ríos como los lugares donde más agua cayó, con hasta 200 mm en la última semana. En el centro norte de esa región se esperan precipitaciones de moderadas a intensas, lo que alimenta la tendencia ascendente del Paraná en todo el curso del río agua debajo de Corrientes – Barranqueras, cuyas alturas sirven de parámetro para establecer que unos quince días después en San Pedro llegará a la mitad.
En todo el tramo, las autoridades de Prefectura estiman que el pico de la creciente llegará en los próximos días y que la bajante será lo suficientemente lenta como para dejar sin playa a la costa del Paraná durante el verano.
Cuidado con las víboras
Durante el fin de semana se registraron dos pacientes atendidos por mordedura de yarará en el Hospital de Baradero.
“Si uno se encuentra con una yarará asoleándose no hay que interactuar con ella. La gente tiende a matarlas, lo cual es más peligroso que evitarlas, porque los animales tienden a defenderse y atacar. Si uno no les hace nada, es probable que ellas tampoco”, informaron desde la Universidad del Litoral.
