"En el medio del ruido, las voces ausentes", una mirada territorial de la sesión del Concejo en La Tosquera
Poli Rosales, militante de Argentina Humana con presencia territorial cotidiana en Los Cazadores, reflexiona sobre la sesión del jueves pasado, la primera del tour por las localidades del Concejo Deliberante. "Les ganó la vanidad. Fueron hasta allá para hablar de ellos mismos", consideró.
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Por Poli Rosales*
El jueves pasado, el Concejo Deliberante se trasladó al barrio La Tosquera. Se sesionó sobre un edificio construido por vecinas y vecinos del barrio y ejecutado a partir de una política pública para obras en barrios populares.
La Tosquera tenía proyectada más obras, todas financiadas desde el fondo de integración sociourbana. Calculábamos unos dos o tres años mas de obras importantes para la comunidad y que además iban a generar trabajo en la comunidad.
El gobierno de Milei paró a todas, entre ellas, una planta de reciclado modelo para garantizar mejoras en los trabajadores y una perspectiva de mayor eficiencia en la gestión del reciclado.
Lindo momento para que todos los bloques que comparten el espíritu libertariano palparan la destrucción del Estado y, por ende, de las comunidades.
Creyendo que estaban ofreciendo una clase de construcción ciudadana, se perdieron la oportunidad de investigar y estudiar las consecuencias altamente negativas de los últimos tres años en el barrio:
Parálisis de la changa, pérdida de trabajo en el campo, pérdida de trabajo en el sector construcción, recortes de programas de salud que hoy dejan a la salita del barrio sin insumos básicos, recortes en el área de niñez que dificultan el sostenimiento de un Centro Infantil.
Caída de los precios del material reciclable, eliminación del salario social complementario en trabajadores del reciclado, en trabajadoras de espacios comunitarios; incremento de la violencia, mayores consumos de droga, mayor necesidad de asistencia alimentaria, menores perspectivas de empleo para las y los jóvenes que egresan de la secundaria.
Un barrio con un déficit estructural que no le permite crecer: sin servicios, sin transporte, sin un acceso digno.
Les ganó la vanidad. Fueron hasta allá para hablar de ellos mismos. La auto- referencialidad le ganó a la escucha atenta; una escucha que se hace imperiosa para entender dónde estamos parados.
Y peor aún, frente a una causa penal sobre el basural, una deuda exorbitante a la empresa que presta el servicio de recolección de residuos y muy pocas ideas sobre algo superador, la discusión por un nuevo modelo de gestión de los residuos, sigue sin incluir la voz del sector que mas hace por el ambiente:
Trabajadoras y trabajadores que separan material reciclable para que ingresen nuevamente en circuitos productivos, evitando un colapso mayor de nuestro basural a cielo abierto.
Una tarea socialmente invisible y ambientalmente imprescindible.
Sin embargo, el ruido se impuso. Intervenciones impostadas con fines electoralistas que ya vimos pasar hace tantos años.
Es más, recuerdo muy bien, porque yo estaba ahí, el día que Rivas y Daiana Franco filmaron un spot de campaña para las elecciones legislativas del 2021. Una jugada tan penosa que ni siquiera tuvieron interés en conocer cuánto material se recuperaba trabajando en esas pésimas condiciones.
Hoy el basural sigue encendido. Cada incendio certifica el desastre ambiental que venimos acumulando.
El jueves podría haber sido un momento de reconocimiento a los “poetas sociales”, como los llamaba el Papa Francisco. A quienes esperan los camiones de la ciudad para abrir y separar lo que se pueda. A quienes con sus manos evitan una catástrofe ambiental peor a la actual.
San Pedro está en un momento de extrema fragilidad. Tiene enormes pendientes que hoy los transita en un contexto de crisis económica y deterioro social.
La gestión de los residuos es uno de esos pendientes, y quizás, el mas importante. Tenían la posibilidad de conocer de primera mano al sector que es parte de la solución y prefirieron impostar debates estériles sobre el problema.
El basural arde, la crisis social también.
*El autor es militante de Argentina Humana (Juan Grabois) con presencia territorial cotidiana en Los Cazadores.

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