Emprendedora fue víctima de una estafa al comprar mercadería: "Estamos en cana, mil disculpas"
Había adquirido prendas de vestir y transfirió el dinero convencida de que estaba pagando al proveedor habitual. Sin embargo, antes de recibir el pedido advirtió que el monto había sido enviado a una cuenta desconocida. Sus allegados iniciaron una campaña solidaria para ayudarla a recuperar el capital de trabajo perdido.
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Una emprendedora de San Pedro fue víctima de una estafa virtual y perdió 1.200.000 pesos, dinero que representaba gran parte de su capital de trabajo destinado a la compra de mercadería.
Juliana hizo un pedido de prendas de vestir a un proveedor con el que acostumbraba operar. Tras concretar la transferencia, y antes de que llegara la mercadería, comenzó a sospechar de la operación.
Luego descubrió que el dinero no había sido acreditado en la cuenta del comercio, sino que había sido derivado a una cuenta bancaria desconocida.
Las capturas de pantalla de la conversación, que luego fueron difundidas en redes sociales, muestran el intercambio mantenido con quien se hizo pasar por el vendedor.
Allí puede verse cómo la víctima solicita el comprobante de la operación y, más tarde, al no obtener respuestas, insiste desesperadamente con mensajes y llamadas.
Finalmente, llegó una respuesta que terminó de confirmar el engaño: “Amiga, estamos en cana y te comiste la psicología, no es personal. Todo trabajado con IA. Ni siquiera sé quién es la titular de la cuenta. Las compramos por Telegram. Mil disculpas”.
La situación fue dada a conocer por una amiga de Juliana, Alejandra, quien inició una campaña para ayudarla a recuperarse del duro golpe económico.
"Quiero pedirles de corazón que ayudemos a una colega. Todos saben lo trabajadora y buena persona que es. Siempre está dando una mano a los demás, y hoy es ella quien necesita de todos nosotros", expresó en una publicación que rápidamente comenzó a compartirse.
En el mismo mensaje explicó que la emprendedora perdió 1.200.000 pesos, el dinero con el que sostenía su actividad comercial.
"Me duele muchísimo que a un emprendedor le pasen estas cosas. Uno solo quiere salir adelante trabajando con esfuerzo y, de repente, suceden estas situaciones tan injustas", manifestó.
Por último, convocó a colaborar "aunque sea con un pequeño aporte o realizando una compra", con el objetivo de que Juliana pueda recomponer su capital y continuar con su emprendimiento.
El caso vuelve a poner en evidencia el crecimiento de las estafas digitales, en las que delincuentes logran suplantar la identidad de comercios o proveedores, modifican datos bancarios y consiguen que las transferencias terminen en cuentas de terceros, provocando pérdidas económicas a sus víctimas.

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