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    Emergencia política en la guardia del hospital

    Un escándalo de corrupción envuelve a la guardia del hospital local tras una denuncia de seis médicos contra el Jefe de Guardia José Herbas, a quien acusan de sumarles días de trabajo y cobrarlas él. La Municipalidad inició un sumario para investigar el caso. El fraude no podría haberse hecho sin connivencia de aquellos que tienen que liquidar los sueldos. La oficina de personal, también está en la mira.

    21 de abril de 2010 | 00:00
    Emergencia política en la guardia del hospital

    El Hospital Subzonal San Pedro es un ejemplo de servicio en la salud pública de la región. Buena parte de ello se debe a la importante gestión de la Guardia local, a cargo de José Herbas y con un equipo médico que ha dado sobradas muestras de excelencia en la atención de emergencias, a pesar de no estar preparado del todo para la multiplicidad de complejidades que les toca abordar.
    Sin embargo, al interior de la Guardia las cosas están candentes. La figura de José Herbas aparece cuestionada y una relevante denuncia presentada en la Municipalidad contra el Jefe de Guardia pone al desnudo profundas irregularidades.
    El caso es de una gravedad inusitada y, de comprobarse fehacientemente, será recordado como uno de los hechos de fraude más resonante de los últimos tiempos salpicando varias prácticas que parecen comunes en otros sectores. El mismo médico que será recordado por una impecable gestión de atención al paciente en emergencias cargará sobre sus espaldas haber encabezado una maniobra administrativa como nunca se ha visto.
    La denuncia corresponde a “severas irregularidades cometidas en la distribución y liquidación de las guardias” correspondientes al equipo médico. En rigor, lo que seis de los nueve médicos que cumplen esa tarea denunciaron es que José Herbas agregaba en sus planillas “más días de guardias de lo que trabajaban” y, afirman, bajo distintos ardides, excusas y presiones los conminaba a pagárselas a él, quien no puede cobrar ese tipo de tareas por una situación personal -de la que este medio no se ocupará- al solicitar su adhesión a un articulado del régimen de carrera hospitalaria que así lo estipula.
    La historia es enmarañada, tiene diversas aristas y hay que tener paciencia para abordar punto por punto la situación en la que el personal médico se vio envuelto o consintió durante años hasta la explosión de la denuncia.

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    Los hechos denunciados
    La presentación se hizo la semana pasada ante el Intendente Pablo Guacone mediante una carta en la que los seis médicos firmantes adosaron documentación respaldatoria.
    Los seis son profesionales que trabajan en el servicio de guardia del hospital local: Gustavo Alarcón, Osvaldo Espinoza, Mariano Leguizamón, Pablo Pichioni, Guillermo Rosales y Luis Serrano. Su denuncia es la siguiente: durante años, José Herbas habría fraguado las planillas en las que se lleva cuenta de las guardias que cada uno cumple, agregándole días a uno y otro para luego recibir el dinero por esas tareas de las manos de los médicos.
    El mecanismo, según los propios denunciantes aseguraron, se desarrollaba de manera tal que si un médico equis cumplía cuatro guardias de lunes a viernes y dos de sábado a domingo, por ejemplo, en su recibo de sueldo aparecían cuatro guardias más de fin de semana, que el profesional en cuestión no había trabajado ni firmado en las planillas correspondientes.
    El dinero de esas “extras” aparecía en las cuentas sueldo que los médicos cobran a través del Banco de la Provincia y debían ser abonadas a José Herbas, quien habría cumplido esas horas y exigía el pago correspondiente.
    En ese marco de irregularidad, los profesionales denunciaron que Herbas “persigue o ejecuta a todo aquel que no quiera acceder a las exigencias del mismo”, según consta en el texto que presentaron al Intendente Municipal y que desató el sumario que hoy está bajo secreto.
    “Los profesionales, amenazados por su Jefe, todos los meses deben darle ese dinero de las guardias que nunca realizaron”, aseguran en la denuncia. Así, todos facturaban dos, tres ó cuatro guardias de más, cuyo monto era entregado a Herbas quien efectivamente trabajaba esas horas pero sin que figuren en su recibo de sueldo.

    Guardia sí, guardia no
    El Dr. José Herbas no cobra guardias en el Hospital local. Eso es lo que figura en su recibo de sueldo en el que sólo se detalla el básico y el plus correspondiente a su función jerárquica apenas superando los 3.500 pesos. Sin embargo, cualquier paciente que haya ingresado a la guardia sabe que Herbas realiza guardias o al menos está en el lugar que luego se les factura a otros. Los códigos de liquidación que aparecen en su recibo dan cuenta de que está eximido de cobrar guardias y cobra un plus por ser Jefe.
    No obstante, en la cartelera que se reproduce en esta página, y que estaba pegada en el cuarto donde pernoctan quienes trabajan en el servicio, están descriptos los turnos que corresponden a cada uno.
    Diez médicos para distribuir las guardias en una semana. Si en un mes hay 90 guardias por cubrir, habrá unas 9 para cada uno, con 2,25 por semana, si se cuenta un mes de cuatro semanas.
    Más allá de los complejos cálculos que deben hacerse para saber cuánto trabaja cada uno semanalmente y determinar las guardias que le corresponden, hay un dato que llama poderosamente la atención: José Herbas aparece en varios cuadros cubriendo horarios de guardia, cuando en su recibo de sueldo no figura esa prestación.
    La pregunta es: ¿cobra Herbas por esa guardia que realiza? La respuesta la dio el propio médico en el aire de La Radio: “Guardia que se cobraba era guardia que se hacía”.
    Si se lo cuenta a Herbas como un médico más de los que cumplen horario de guardias el número de “90 guardias más o menos al mes” cierra. Pero para que cierre debe pasar lo que se ve en el recibo de sueldo de unos de los denunciantes que se reproduce en esta página, que Herbas recibía primero que el empleado en cuestión y luego se lo entregaba, “una vez deducida su parte”. En ese detalle aparecen cuatro guardias de lunes a viernes, tres de fin de semana, cuatro reemplazos de lunes a viernes y uno de fines de semana.
    En total son doce. Del cálculo “normal” de 90 dividido diez, sobran tres. Casualmente, son las tres que aparecen en el dorso del recibo, señaladas de puño y letra del Dr. Herbas. Son parte de las irregularidades denunciadas. Los médicos aseguran que ése era el mecanismo: pasar guardias de más a cada uno, marcarlas atrás para que sepa cuánto le correspondía al Jefe de Guardia por los servicios efectivamente cubiertos, pero sin declarar, y luego pasar a cobrar.
    La “planilla personal” de puño y letra que también presentamos aquí sería donde Herbas anotaba las guardias realmente hechas, las que había sumado y si el profesional en cuestión le había pagado o no.

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    La investigación sumarial
    El Municipio inició un sumario inmediatamente después de recibir la denuncia. La intención fundamental es saber si hubo perjuicio para el municipio. Herbas sostiene que no, los médicos aseguran que sí. Veamos las posturas y los argumentos.
    Los denunciantes aseguran que jamás firmaron más guardias que las que efectivamente hicieron. Esto es, por ejemplo, que el dueño del recibo de sueldo reproducido aquí firmó por las nueve guardias que cumplió, aunque le aparecieron doce.
    Herbas dice que no hay dolo posible porque “guardia que se cobraba era guardia que se hacía”. El problema estriba en el “número 90”, ya que 9 x 9 da 82 desde que existe el sistema decimal. Así, restan por lo menos ocho coberturas pagas que no se sabe dónde están. Denuncian que en algunos casos sumarían hasta catorce.
    “En las planillas que llegaban al Jefe de Personal de la Municipalidad –Juan Kasta– figuraban”, dicen los denunciantes y aseguran que “fraudulentamente”, en la medida en que “iban con horas de más” por sobre lo que ellos firmaban y “marcadas con un círculo en el día de ingreso –cuando la costumbre es marcar sólo al final, a la salida– por el propio Herbas”, según relataron.
    Esto dijo el Jefe de Guardia: “Esta sumatoria de guardias es fácil elucidarlas, cuando el Municipio empiece a observar lo que se pasaba y lo que se pagaba. Yo traía la planilla de guardia y se depositaba en el sector personal, donde se pasaba cuántas guardias hacía cada médico por mes”.
    En el Municipio pagaban entre 90 y 93 guardias mensuales, pero los médicos firmaban entre 80 y 83. Ello significa que si la planilla llegaba fraguada a Personal, allí deberían haberse dado cuenta de ello, o dejarlo pasar por complicidad o impericia.
    En su defensa, Herbas esgrimió el caso del Dr. Moreal, el mismo que sus denunciantes pusieron como ejemplo para incriminarlo. “El Dr. Moreal tenía un servicio de 36 horas, después del accidente que sufrió cumplía 24, se le asignó que cumpliera su horario de fin de semana rotatorio y no lo aceptó” dijo el Jefe de Guardia y agregó: “Después terminó que no quería volver al servicio y quería hacer consultorio. Yo pretendía que cumpliera sus 36 horas, nada más. Lo consulté con todos para ver qué se hacía y me dijeron que teníamos que hacer cumplir con el horario correspondiente a su nombramiento”.
    Los denunciantes sostienen que “basta con mirar los recibos de sueldo de esa época de Moreal, no sólo figuran las 36 horas que trabajaba si no más aún, y las cobraba Herbas”.

    Paso a paso
    En cuanto supo de la novedad, Guacone desesperó. Semejante sospecha a sólo cuatro meses de gobierno es demasiado para cualquiera. Por suerte para él, Herbas hace veinte años que está al frente del servicio y esta práctica trasciende los controles que pudiera hacer el Ejecutivo, exceptuando, claro, a la oficina de Personal.
    El diseño está bien pergeñado, de manera tal que sólo el responsable de la liquidación, Herbas y los médicos que le pagaban podían estar al tanto. El Secretario de Hacienda Jorge Génova, el propio Caraballo y el Intendente, en última instancia todos responsables políticos de Herbas, parecen verla desde la tribuna ahora que explotó la bomba.
    El Asesor Letrado Juan Benseny citó a los denunciantes para que expongan con mayor detalle lo que declaran en la carta enviada al Intendente, a la que adjuntaron documentación que avalaría su denuncia.
    A su vez, deberán presentar recibos de sueldos del último año, donde aparecerían las guardias de más y el detalle al dorso con letra de Herbas, donde describe lo que le correspondería cobrar por las guardias que hizo en lugar de cada uno de ellos. “Cualquier pericia caligráfica nos va a dar la razón”, sostienen.
    El cotejo de esa documentación desplegará si hay o no irregularidades, dolo y perjuicio contra el municipio. Pero como se explicó más arriba, en caso de existir, la irregularidad no podría haberse cometido sin anuencia o impericia de quien recibe las planillas para hacer la liquidación. Por ello, secuestraron documentación y computadoras del área que dirige Juan Kasta. Según trascendió, los médicos tienen copia de planillas que habrían desaparecido misteriosamente en las últimas semanas.
    De la misma manera, las planillas del último mes, entregadas esta semana para su facturación, cuentan con menos guardias que las normales. ¿Mera casualidad?
    No es la primera vez que Juan Kasta, el ex Secretario del Sindicato de Trabajadores Municipales, se ve envuelto en cuestiones de dinero. Desde los recordados créditos otorgados a trabajadores para electrodomésticos que luego no se pagaban y eran descontados de los sueldos –donde el denunciado fue su hermano Mario–, a la designación de Barbieri tras una negociación con fórceps, muchas cuestiones irregulares han envuelto a quien ahora tiene la llave de la caja para pagar a los empleados que antes representaba.

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    Excusas de puertas adentro
    José Herbas tendría una excusa para no facturar cerca de 10.000 pesos mensuales que percibiría por concepto de guardias mediante el mecanismo por el que fue denunciado. Su necesidad de que en su recibo de sueldo aparezcan montos mucho menores a lo que en realidad estaría llevando a su bolsillo tiene que ver con una situación particular y una situación de filiación mediante la que el médico debe aportar dinero producto de una obligación judicial.
    Está claro que ese monto se deduce de lo que formalmente cobra en concepto de sueldo registrado, por lo que habría obrado de manera irregular para alimentar su remuneración de manera poco clara a los fines de que ese descuento no sea significativo para su patrimonio.
    El dolo que pudiera existir está dado porque se estarían pagando guardias que, si bien se cumplían, quien lo habría hecho está inhibido para ello. Esto es, la Municipalidad habría pagado durante años unos 10.000 pesos mensuales a un médico que decidió no cobrar guardias, pero las habría hecho de todas maneras y las habría percibido ejerciendo coerción contra sus subordinados en la escala jerárquica del servicio. Más claro: abuso de poder por posición dominante. Claro que no todo es “dominación”; sin acuerdo previo no había cobro y allí es donde aparece la falta de control de autoridades que veían a Herbas dentro de la guardia y de médicos que consintieron la práctica y por algún motivo aparecen ahora como denunciantes.

    Hora de la denuncia
    Una de las preguntas que más sobrevuelan la cuestión tiene que ver con el momento elegido para realizar la denuncia, ya que la irregularidad se viene cometiendo, según el propio texto, desde hace años.
    Los médicos denunciantes se describen como “algunos adultos jóvenes, siendo su primer trabajo y la mayoría padres de familia”. Aseguran que esa inexperiencia les hizo temer y cumplir con las requisitorias de quien demostró en los hechos, en el caso Moreal, lo que les habría enrostrado por las dudas: “Yo te traje acá, yo te saco cuando quiera”. Además, en la denuncia destacan que Herbas dijo “tener un arreglo con la Municipalidad por un problema personal familiar” que lo habría llevado a la necesidad de “tener el sueldo lo más bajo posible”. Las amenazas que denuncian son del orden de “tener contactos políticos que los echarían en un segundo y cerrarles todas las puertas de trabajo en San Pedro” y el ejercicio más vil del poder: “Me hundís a mí, te hundís conmigo”.

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