Quedaron asombrados los trabajadores del Club Náutico cuando, la semana pasada, vieron llegar al muelle lindero a la estación de servicio náutica de la entidad una pequeña y extraña embarcación. La balsita, traía un pequeño barquito cargado con bijouterie y perfumes que ni los más experimentados arriesgaron a definir. Algunos opinaron que podría tratarse de un rezago de la regata en honor a la Virgen Stella Maris, días antes; otros una broma o una jangada extraviada. En definitiva, nadie pudo definir de qué se trataba, pero pasan cosas algo extrañas en ese sector de la costa.
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