Resumen: El violento asalto a la familia Alsogaray Amatriain transita horas decisivas en su investigación
El robo fue el jueves, pasadas las 3.00 de la mañana. El reconocido comerciante Pedro Alsogaray y su pareja, Victoria Amatriain, fueron baleados por un delincuente en su casa. Él recibió un disparo en la pierna y ella llevó la peor parte, con un balazo en la zona abdominal que perforó su hígado, donde quedó alojado el proyectil. Podría haber sido una masacre. La Justicia y la Policía están abocadas a la investigación que transita horas claves con tareas que desplegó e fiscal Marcelo Manso. La reconstrucción en imágenes y textos de la edición gráfica de La Opinión.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/captura_tapa.png)
San Pedro asistió la semana pasada a uno de los hechos más violentos de los últimos tiempos: un asalto en una vivienda familiar a las 3.00 de la madrugada, con un delincuente armado que, al ser sorprendido por los dueños de casa, disparó sin miramientos, fue abordado por el propietario mientras su pareja gritaba, recibió golpes de puño, perdió el arma y huyó a la carrera. Fue un episodio que podría haber terminado en tragedia y que cursa momentos claves en la investigación que profundiza el fiscal Marcelo Manso.

Foto: Operativos de control en zonas delimitadas del Barrio La Tosquera
La edición impresa de La Opinión que ya está en la calle resume lo acontecido en textos e imágenes.
La familia de Pedro Alsogaray y Victoria Amatriain sufrió como tantas otras un golpe duro, del que les costará reponerse física y psicológicamente.
Hoy, ella está internada en el Hospital Italiano, ya en sala común y evolucionando favorablemente, aunque con la bala alojada en el hígado; él, por su parte, acompañado de su abogado Mauricio Gugger, sigue de cerca el devenir de la investigación, tras prestar declaración testimonial por primera vez el domingo a la noche en la sede de Fiscalía.

Foto: El abogado de la familia, Mauricio Gugger, en la mañana del jueves en el Hospital.
El fiscal Marcelo Manso espera para este miércoles el cotejo de las huellas levantadas en la escena del hecho con las del hasta ahora único sospechoso, Jonathan Bedetti, que fue detenido el sábado a la noche y liberado el domingo al mediodía porque el juez consideró que los elementos que obran en el expediente no son suficientes para vincularlo, por ahora, al robo.
El hecho que tuvo cobertura nacional dio de lleno en la opinión pública indignada por la impunidad con la que actúan los delincuentes. Al día siguiente, una marcha que nadie sabe bien quién convocó tuvo apenas 16 personas presentes y se suspendió.

Foto: Marcha de seguridad cuya convocatoria no tenia responsables contó con la presencia de 15 personas.
Así fue el robo
Ya era jueves. Pasada la medianoche, los vecinos de 24 de Febrero al 2400 escucharon ruidos. Las cámaras de seguridad revelaron luego que desconocidos merodeaban las viviendas con fines de robo. Alrededor de las 3.00 de la mañana, ingresaron a la casa de Pedro Alsogaray y Victoria Amatriain. La pareja y sus tres hijos dormían. La hija mayor de la mujer no estaba porque se había ido a la casa del padre.
En los videos se ve a al menos un delincuente –la sospecha es que habrían participado al menos dos– que ingresa al patio de la vivienda, acaricia a un perro y comienza a preparar elementos para llevarse, alrededor de un jeep que estaba allí. Todo eso dura alrededor de 50 minutos. Hasta que el ladrón entra a la vivienda por una puerta que da a una galería y que esa noche quedó sin llave.
Video: Así fue el robo en la casa de los Alsogaray Amatriain
Tras escuchar ruidos, Victoria Amatriain bajó desde su dormitorio por las escaleras y se encontró con el delincuente. Gritó y detrás apareció su pareja. El delincuente tenía un viejo revólver calibre 38, considerado un arma de guerra, y no dudó en disparar.
Victoria Amatriain recibió el impacto en la zona abdominal y Pedro Alsogaray uno en la rodilla. Él se abalanzó sobre el delincuente, forcejeó, logró sacarle el arma y le propinó una serie de golpes de puño que dejaron marcas en rostro y cuerpo del ladrón, que se escapó corriendo cuando Victoria gritó que estaba herida.
Alsogaray y Amatriain fueron trasladados al Hospital.
Él fue asistido por el balazo en la pierna, que dio en la parte superior de su rodilla, con orificio de entrada y salida, y por unos cortes que tenía en la cara, producto del enfrentamiento con el delincuente.
Foto: Pedro Alsogaray espera el parre médico en la Unidad de Terapia Intensiva.
Ella, por su parte, tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica de urgencia, porque el disparo había perforado su hígado. Fueron horas de mucha tensión hasta que los médicos informaron que la habían estabilizado y que la hemorragia había cesado.
Afuera de la terapia intensiva del Hospital se agolpaban amigos, familiares y cámaras de televisión de los medios nacionales, que cubrieron ampliamente la noticia como “el asalto al hermano del deportista olímpico Julio Alsogaray”, que fue de los primeros en dar testimonio sobre lo sucedido.

Foto: La espera en el Hospital tras los partes médicos que permitieron luego el traslado de Victoria.
Julio vive al lado de la casa de su hermano. Pasadas las 4.00 de la mañana llamó a su madre, la reconocida docente Alicia Pozzi, para pedirle que fuera a la casa de Pedro. Escuchó lo sucedido y quedó en custodia de sus nietos, de 8, 7 y 5 años.
Video: Transmisión en vivo desde la casa de los Alsogaray, la reconstrucción.
Los caminos de la investigación
Fiscalía, DDI, GAD y Comisaría trabajan en la investigación del caso desde el primer momento. Policía Científica hizo su tarea pericial en la vivienda de los Alsogaray Amatriain y comenzó la búsqueda de él o los delincuentes.
A las pocas horas del hecho, se viralizaron vía WhatsApp una serie de fotografías que mostraban a un hombre, señalado como el presunto autor del hecho.
El fiscal pidió allanamientos y el juzgado de Garantías a cargo de Román Parodi –que fue designado en la vacante que dejó María Laura Vázquez cuando falleció y para quien este es el primer caso de relevancia en el que le toca actuar en San Pedro– accedió. Los resultados no sólo fueron negativos sino que confirmaron que la pista no era conducente. El allanado, Julio “Tolo” Miño, exempleado de Alsogaray, no tenía nada que ver.

Foto: "Tolo" Miño, su foto fue compartida miles de veces en grupos de whapp señalado como el autor del hecho.
Para la policía, esa no era la línea principal de investigación. El jueves por la tarde, tras los fallidos allanamientos, se abocaron a buscar a un sospechoso en al barrio La Tosquera.
Esa noche allanaron la casa de su familia, pero no estaba. Durante la madrugada, revisaron otros domicilios. Tampoco estaba. Al otro día, evadió el accionar policial.

Foto: En el barrio La Tosquera una mujer encontró una bala que dice que pertenece al arma de un policía que disparó a Bedetti.
La versión de la policía y la de la familia de ese sospechoso, identificado como Jonathan Bedetti, de 27 años, tiene diferencias. El informe oficial señala que cuando lo fueron a abordar, el joven disparó con un arma de fuego y huyó.
Su hermana, Macarena Leiva, dijo a La Opinión que ella le avisó que la policía lo buscaba y que él subió desde la zona costera del barrio Los Cazadores para acercarse al patrullero, momento en el que un efectivo a que identificó abrió fuego, por eso disparó y se fue.
Durante todo el viernes y el sábado la búsqueda de Bedetti fue infructuosa. Su familia dijo en Sin Galera que estaba dispuesto a entregarse si le daban garantías de que no sería golpeado. El fiscal Manso se comprometió a ello y puso en aviso al Defensor oficial.
La búsqueda siguió en el barrio y hasta en la zona de islas. Más de 50 efectivos estaban abocados a la tarea. Hasta allí también llegó La Opinión, para tomar requerir información a los vecinos.
Video: La Opinión llegó a La Tosquera para corroborar la situación denunciada por la hemana de Bedetti, horas más tarde se entregó.
Alrededor de las 20.00, el sospechoso se comunicó con su hermana, que avisó a este medio para que el fiscal la llame. Bedetti se entregaba. A las 22.00 ya estaba camino al hospital, donde fue sometido a la primera de las revisaciones médicas que le practicaron para establecer si las heridas que presentaba, compatibles con golpes de puño, correspondían a las que sufrió el delincuente que entró a robar a la casa de Alsogaray.
Luego fue a Fiscalía a prestar declaración indagatoria, no por el robo sino por el delito de "resistencia a la autoridad" por el que fue imputado tras el episodio del viernes al mediodia. Más tarde lo llevaron a San Nicolás, donde volvieron a revisarlo. Manso pidió que su aprehensión se convierta en detención. El juez Parodi denegó la solicitud y Bedetti fue liberado el domingo, alrededor de las 14.00.

Foto: Sábado por la tarde con controles en todos los accesos al Barrio La Tosquera.
Bedetti tenía heridas compatibles con golpes de puño porque el sábado anterior al hecho había sido prácticamente linchado por vecinos de la zona de Colón al 2200, luego de que intentara entrar con fines de robo a una vivienda, se llevara unas sillas de plástico de un patio y los arrojara a una casa lindera cuando el propietario lo vio. Detenido, pasó la noche en la Comisaría y fue liberado.
El domingo, luego de que Bedetti recuperara la libertad, la familia Alsogaray no pudo menos que indignarse. Aunque con cautela: Pedro señaló que no quiere preso a cualquiera sino al delincuente que entró a su casa.
Antes de las 21.00, Alsogaray entró a Fiscalía para prestar declaración testimonial por primera vez desde el hecho.
Estuvo casi dos horas ante Manso, relató todo lo sucedido y respondió preguntas que el fiscal consideró pertinentes para su investigación. El fiscal decidió viajar a Buenos Aires a tomarle la declaración correspondiente a Victoria Amatriain.

Foto: El fiscal Marcelo Manso trabajó el sábado por la noche tras la entrega de Bedetti.
La salud de Victoria Amatriain
El jueves era la víspera de su cumpleaños número 42. Victoria Amatriain entró al Hospital pasadas las 4.00 de la madrugada con una herida de arma de fuego en la zona abdominal. La bala que le disparó el delincuente que entró a robar a su casa le había perforado el hígado.
El primer parte médico era reservado. Había que esperar la evolución y que la hemorragia se detuviera. Al mediodía, el panorama era esperanzador. Pedro Alsogaray, su pareja, y Valentina, su hija mayor, entraron a verla por primera vez a esa hora. Al salir, estaban tranquilos. Comenzaba el proceso para su traslado a un centro de mayor complejidad.
El ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, se comunicó personalmente con la familia y puso a disposición un helicóptero sanitario de la gobernación para hacer efectiva la derivación al Hospital Italiano, que se produjo el jueves por la noche. En el Municipio, el Intendente reunió a sus colaboradores para sumar refuerzos.
El viernes, día de su cumpleaños, por la mañana, comenzaron los estudios. El sábado, pasado el mediodía, los médicos del Hospital Italiano decidieron, finalmente, llevarla una sala de internación común desde el área de terapia intensiva.
Amatriain está en excelente condiciones y come por sus propios medios. Todos los estudios practicados arrojaron buenos resultados y todo avanza conforme a lo esperado dentro del cuadro de salud que padece.

"Ella tiene la bala alojada en el hígado, por suerte no ha tocado nada y no hay riesgo de hemorragia, está con unos dolores, pero va a salir adelante", dijo Pedro Alsogaray y confirmó que no será necesario volver a operarla para extraerle el proyectil.
En medio de esos episodios dramáticos quedará la anécdota de Juan Pedro, el hijo mayor de la pareja que apenas ocurrido el hecho le ofreció a su padre “un vasito de agua” que ya figura en la memoria de todos como un gran héroe.
Foto: El mismo ángulo de la cámara que apunta a la puerta donde Pedro enfrentó al delincuente y le quitó el arma.

¿Quién es el que entró a robar a la casa de los Alsogaray?
Habrá que seguir buscando. Datos, detalles, explicaciones, razonamientos. Como en cada oportunidad en la que el impacto social hace estragos en la comunicación, la verdad termina siendo esquiva porque la necesidad de respuestas es ni más ni menos que urgente.
No es la primera vez, tampoco será la última en la que la demanda de explicaciones a una justicia que le teme más a la presión que a la acción termina transitando por caminos rápidos hacia el fracaso en una investigación.
La desesperación por encontrar al responsable de un robo cuyas consecuencias casi terminan con la vida de una joven madre, atrapó a gran parte de la sociedad en una cacería que no hizo más que regalar tiempo a quien quiera ocultarse y huir en medio de las más insólitas conjeturas sobre el modo en que una o más personas merodearon por el barrio durante la madrugada del pasado jueves, tal vez pensando en llevarse aquello que simplemente estaba al alcance de su mano porque cuesta creer que tanta torpeza forme parte de un plan.
Foto: El botín que no pudieron llevarse al lado del Jeep donde el delincuente acarició a la mascota de la casa.

¿Buscaban algo más?
¿Tenían más datos?
¿Habían espiado antes?
¿Qué querían llevar?
¿Dónde venden lo que llevan?
¿A quién le sirve aquello que tenían preparado para cargar, monturas, recados, alguna herramienta de mano?
¿Era un simple robo y se complicó?
El Fiscal confió en dos líneas de investigación que propuso la policía desde el primer momento y con las miradas puestas en un barrio al que ya denominan como “la capital del abigeato”, aunque el 90 por ciento de los vecinos de La Tosquera viva en condiciones de una pobreza que no remite a los beneficios económicos que aporta el robo de ganado organizado.
Foto: Camino a la casa de la familia de Bedetti donde presuntamente ocurrió el tiroteo.

A casi una semana, las heridas cicatrizan, los objetos robados desaparecen y la vinculación de los primeros sospechosos de la comisión del delito se diluye. La verdad desaparece.
Amen del delito de cada día, tenemos la obligación de preguntarnos sobre los destinatarios de sus beneficios. No es lo mismo un cajón de lavandina que un camión de Unilever en manos de una banda de piratas del asfalto. No es lo mismo una batería de auto que el tráfico de autopartes y el rearmado de vehículos que obtienen nueva documentación para su tránsito.
No es lo mismo el arrebato de un celular para drogarse que el traslado de ganado robado para su faena y posterior comercialización. No es lo mismo y hay que seguir preguntando por qué ese ejército mafioso crece siempre al amparo de la confusión colectiva y el apuro para el linchamiento.
Tal vez cuando este ejemplar esté en la calle una nueva pista o aporte permita echar luz sobre tanta oscuridad. Es poco probable pero no imposible.
“Tolo” Miño, el sospechoso que no era
Se llama Julio Miño. Todos lo conocen como "Tolo". Tiene 30 años. Vive con su esposa y sus tres hijos. El jueves, desde que entraron a robar a la vivienda de Pedro Alsogaray y Victoria Amatriain, su cara estuvo prácticamente en todos los celulares de los sampedrinos. Lo acusaban de haber sido el delincuente que cometió al hecho. Le allanaron la casa y comprobaron que no tenía nada que ver. El viernes, habló con La Opinión.
Video: La Opinión llegó a la casa de "Tolo" Miño un día después del allanamiento que le permitó aclarar que fue acusado falsamente.
El allanamiento se cumplió en el lugar donde vive, en ruta 1001 al 2900, en el predio lindero a las instalaciones de la empresa de logística Ruta 9 Group, donde trabaja y reside con su familia. Le revisaron la casa y el cuerpo, con un médico forense, y confirmaron que la sospecha era infundada.
A las 8.00 de la mañana entró a trabajar y el encargado de su trabajo le mostró la foto: "Mirá, te están acusando". Las horas pasaban y seguía recibiendo mensajes. Su cara era compartida por toda la ciudad con un texto que lo sindicaba como "el chorrito que le robó a Pedro".
A la siesta, una comisión policial llegó a su casa. "¿Sabés por qué estamos acá?", le preguntaron. "Supongo que por la foto esa que circula por WhatsApp", respondió. Así era. Los efectivos revisaron su vivienda en busca de ropa similar a la que se ve en las imágenes de las cámaras de seguridad.

"A Pedro yo lo conozco. Cuando él abrió la Pulpería, estuve un año trabajando con él. Siempre tuvimos buena relación. Cuando me dio trabajo, la gente decía que por mi apellido yo le iba a robar", contó Miño. El vínculo con Alsogaray continuó.
"Estuve un año trabajando hasta que cerró, después abrió la carnicería y él me daba comida para los perros y con la mujer la veía y me parece re buena persona", señaló Tolo, que intercambió mensajes con Pedro Alsogaray y quedaron en conversar. "Me dijo que él no me acusó", contó.
"Con Pedro siempre tuve la mejor relación. Él sabe que yo no soy así, que tengo códigos. Él es una persona que se portó muy bien conmigo y yo le estoy muy agradecido", agregó Miño en diálogo con La Opinión, en su casa.
"Me cayó mal que me ensuciaron por todos lados. La policía me explicó, me sacaron huellas, me revisaron toda la casa adentro y para atrás.
Estaba mi señora sola con los chicos cuando me fueron a buscar. Buscaban ropa, campera, buzo rojo como el del robo, un médico forense me revisó todo el cuerpo para ver si tenía algún golpe", relató.
"Salió todo negativo, de acá no se llevaron nada, ni armas ni nada de nada", indicó sobre el allanamiento. Tolo está enojado: "¿Qué va a decir la gente? A todos esos lengua larga les digo, acá estoy, con la cara sanita, ni un rasguño, que se tapen la boca y borren todo lo que dijeron, como hablar es gratis me ensuciaron y me involucraron".
"Acá está mi cara, yo no tuve nada que ver. Siempre tuve buena relación con Pedro y con la mujer. El miércoles a la noche pasé por la carnicería, siempre me atiende re bien, me hace pasar adentro, yo voy a buscar comida para los perros", contó. A su hermano le pasó lo mismo, allanaron su domicilio cercano a la rotonda de Papel Prensa y no encontraron nada.



