El robo de motos va en aumento
Se estima que actualmente se roban tres motos por día, una cifra que desnuda una problemática sin solución y que muchas veces va al ritmo de los cambios en las Departamentales.
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En las últimas semanas, es notable el aumento de hurto, robo y hasta el hallazgo de motos, este último en menor promedio. Principalmente, durante el fin de semana se han contabilizado al menos tres denuncias por día en la Comisaría local.
Sin dudas el robo de rodados menores debe ser una de las modalidades delictivas más frecuentes y se asemeja sólo a lo que en algún momento fue la sustracción de bicicletas. En nuestra ciudad se manejan números estadísticos que asustan y preocupan, pues implican que, en connivencia y al ritmo de los robos, existe una cadena de comercialización ilegal de la que estos hechos son apenas un eslabón y que no pueden ser deconocidos por quienes tienen la misión de investigar.
Si se tiene en cuenta lo que diariamente emite la Comisaría a través del parte de prensa se establece un promedio de tres robos de motos por día, una cifra realmente alarmante para una ciudad como San Pedro, aunque también hay que tener en cuenta el numeroso parque motorizado con que se cuenta.
Desde hace varios años la ciudad se ha transformado en el gran mercado negro de la zona ya que en otras localidades el número de ilícitos es mínimo.
Su comercialización es el “gran negocio” y es por eso que para que todo funcione a la perfección debe existir una conexión sin fallas. Existen puntos de almacenamiento y traslado, sino no se entienden adonde van a parar cada una de las motos que son sustraídas con diferencias de muy pocos minutos.
Acá hay que tener en cuenta que si bien el promedio da una cifra determinada, hay días en donde no se ha denunciado ilícito alguno y otros en donde se han sustraído hasta cinco vehículos.
A esta altura de las circunstancias ya no hay sector para prevenir, en toda la ciudad se roban o hurtan motos, y no solo desde las veredas sino también desde el propio interior de viviendas o garajes que estén al alcance de los ladrones. Y peor aún es una modalidad que también se transforma en cotidiana: el llamado arrebato, lo mismo que sucede con una cartera pero con la moto como premio, ya que son varios los casos que se conocieron en los que empujan a la víctima de su moto sin medir consecuencias.
La justicia y la policía ya han actuado, secuestrado y recuperado varios rodados pero no alcanza, en su mayoría fueron chicos menores a los que muy poco se puede indagar para llegar a dar con los verdaderos culpables, responsables de estas prolijas organizaciones que al parecer nadie quiere desarticular.
