El reparto de la plata del Estado es para pocos
En una ciudad donde el sueldo del intendente asciende a 47 mil pesos y los de los concejales a 10 mil, una escuela tenía que darle de comer a los chicos de parados porque no había sillas. Como si fuera poco, la rendición de cuentas está en la mira y desde la oposición aseguran que “Guacone se comió una cuadra y media de pavimento en sándwiches de miga”. En pocos meses, la Municipalidad pasó de 759 a 862 empleados.
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Cuando se eligen cargos ejecutivos, lo que la ciudadanía elige es un administrador de los recursos públicos”, supo decir un pensador liberal argentino previo a elecciones presidenciales. Las decisiones en torno a los fondos del Estado son políticas, y de las más importantes que debe tomar un gobierno.
La gestión de Pablo Guacone afronta por estos días un minucioso estudio por parte de la oposición respecto a las cuentas del ejercicio 2010, cuya rendición fue remitida al Concejo Deliberante.
En ese marco, la aparición en la red social Facebook de las fotos que ilustran esta página, donde se ve a niños de la escuela 47, de la zona del CIC, en el comedor escolar, almorzando parados o de rodillas, abre necesariamente el debate sobre cómo orientar esos recursos, cuáles son las prioridades y qué gestos espera la población de sus dirigentes.
Con un intendente cuyo sueldo será en agosto de 47.600 pesos y concejales con 10.800, la indignación frente a estas situaciones se impone y las comparaciones son odiosas.
Sencillamente porque el salario mensual de Pablo Guacone significan unas 1.190 sillas de plástico comunes, 40 veces más de lo que necesitaba esa escuela, donde por otra parte los chicos van a comer a otro lado porque carece de una cocina propia, lo que implica que en algunos casos hasta tal vez sea la única comida digna que reciben en la jornada.
Pavimentos y sanguchitos
La rendición de cuentas va a traer serios problemas al intendente, en la medida en que la oposición comenzó a cuestionar los números que analiza con las facturas en la mano, especialmente en lo que respecta a ítems en los que se produjeron erogaciones que aparecen excesivas frente a otras necesidades.
El concejal Pando fue elocuente: “El Intendente se comió una cuadra y media de pavimento en sándwiches de miga”, disparó. Se refiere a que el Ejecutivo, desde la llamada “conducción superior” gastó en 2010 unos 75 mil pesos, lo que equivale a esa cuadra y media de pavimento, una de las quejas mayores de la población.
“Una cuadra y media de pavimento en lunch y otra en regalos y ofrendas”, señaló el edil, quien sostuvo que de la rendición de cuentas se desprende que “hay un gasto obsceno y con desparpajo de los dineros públicos”.
Una fiesta de empleados
En la planilla de rendición de cuentas 2009 la Municipalidad de San Pedro contaba en su planta permanente con 759 empleados. En agosto del año pasado hubo una importante discusión sobre el tema en el Concejo Deliberante, tras lo que el por entonces Secretario de Economía Jorge Génova aseguró que “hasta el 31 de agosto” había “dos personas menos trabajando que el 31 de diciembre de 2009”.
Sin embargo, La Opinión dio cuenta en diciembre pasado que al 7 de ese mes, la planilla presentaba 839 empleados, es decir 82 más que lo que señalaba el Ejecutivo y que ingresaron al Estado entre septiembre y octubre.
La rendición de cuentas 2010 aparece con una planilla en la que el Gobierno da cuentas de que al 31 de diciembre del año pasado hay 862 empleados en planta permanente, es decir 23 empleados más que en octubre, o sea nombrados entre noviembre y diciembre, a razón de unos 3 por semana, aproximadamente.
A un promedio de 2.500 pesos de sueldo y 1.000 de cargas sociales cada uno, la diferencia para el erario entre 2009 y 2010 por esos 103 empleados nuevos es de 360.500 pesos por mes, es decir 4.326.000 pesos al año que se van en nuevos salarios, con un presupuesto anual cuyo 70 por ciento está destinado a sostener al personal, que por otra parte aparece escaso en algunas áreas y motivó una queja en el hospital por la falta de camilleros.
La cifra que suman estos nuevos empleados de la gestión Guacone, todos nombrados en los últimos tres meses del año, es mayor al presupuesto del hospital de Santa Lucía o las delegaciones, ni hablar de lo que tiene destinado el Concejo Escolar para atender las necesidad de las escuelas a las que aún siguen asistiendo chicos a comer.
Area por área
De los 862 empleados permanentes que tiene hoy el Estado municipal, 5 corresponden a la Conducción Superior, que además tiene uno temporario; la Secretaría de Economía y Hacienda tiene 26 empleados permanentes y uno temporario.
Por su parte, Gobierno emplea 61 permanentes y 30 temporarios, un total de 91 empleados, a los que hay que sumar 20 y 2 de la Delegación de Gobernador Castro, 13 y 5 de la de Río Tala, y 22 y uno de Santa Lucía. El total es de 154 para el área.
Obras Públicas, en tanto, tiene 13 permanentes y cuatro temporarios para “tareas de Conducción y Coordinación”; siete para el Cementerio; tres para “desarrollo de Planes Habitacionales y Escuelas”; 22 permanentes y uno temporario para “prestación de Servicios Sanitarios”; tres para “mantenimiento general”; y 62 para “mantenimiento urbano”.
La Secretaría de Desarrollo Humano tiene 79 empleados permanentes para “coordinación y Gestión” y otros 11 temporarios para el mismo sector; para “actividades de promoción y desarrollo social”, extrañamente, tiene asignado sólo uno.; El Instituto Sarmiento, que depende de esa Secretaría, tiene 20 permanentes y dos temporarios; la Casa del Niño Paula Albarracín, 10 y uno; la casa del niño El Amanacer, 13 y 2.
La Subsecretaría de Salud es el área con mayor cantidad de empleados, en la medida en que de ella depende el Hospital subzonal Emilio Ruffa. Para “administración y gestión de políticas de salud” tiene seis empleados permanentes. “Prestación de Servicios de Salud, Hospital San Pedro” es el ítem con más empleados: 196 permanentes y 45 temporarios.
El hospital de Santa Lucía tiene 33 y 11; el de Gobernador Castro tiene 16 empleados. Para los centros de salud hay 35 permanentes y cinco temporarios. Las tareas de control bromatológico insumen 10 empleados en total.
La Secretaría de Producción tiene 22 empleados en “coordinación y gestión”. El Tribunal de Faltas, 10; y el Concejo Deliberante 28.
Comer de rodillas
El caso del comedor de la escuela 47, que funciona en el CIC, tomó estado público cuando la cocinera del establecimiento Patricia Martínez publicó las fotos en su muro de Facebook bajo la leyenda “así comen los chicos”. La Radio y La Opinión certificó en el lugar que efectivamente ello sucedía así a diario.
María Laura Krausse, coordinadora del CIC, explicó que “no está terminado el edificio para el comedor de la escuela”, por eso comen en ese lugar y aseguró que “hay más sillas y Desarrollo Humano está haciendo bancos, que no fueron terminados”.
La cocinera tuvo que firmar un acta labrada en la escuela por orden del Presidente del Consejo Escolar Jorge D’Andrea, a quien le habría molestado sobremanera la publicación de las fotos que dan cuenta de esa situación, por lo que habría llamado a la Directora para “ponerle las quejas”. Así “el sistema educativo” da lecciones ejemplificadoras e impone el miedo para que nadie denuncie irregularidad alguna.
Patricia Martínez dijo a La Opinión que en al acta, por las fotos, dispusieron que consideraban que “no corresponde que haga esas cosas”. Ella sostuvo que firmó el documento, en el que señaló su posición: “Yo mostré una realidad que pasa en la escuela, nada más, al que le quepa el sayo que se lo ponga”, dijo y agregó: “Yo soy una persona grande e instruida y me hago cargo de las cosas que hago, tomo mis decisiones”.
La cocinera no se mostró preocupada por eventuales reprimendas que pudieran caer sobre ella, aunque por las dudas comunicó la situación a Ate, gremio que la representa.
Ayer, la Consejera Escolar Cecilia Macchia se comunicó con este semanario para informar que “con Cristina Montenegro, asesora del Ministerio de Educación de la provincia, hablamos con el Intendente Guacone y se comprometió a enviar 30 sillas al CIC, para los chicos”. La Consejera consideró “una barbaridad que los chicos estuvieran comiendo de esa forma”. Sería bueno que ahora actúe sobre quienes tienen más energía para tapar las cosas que para hacerse cargo de los “errores”.
