Aquel de los asados de los domingos, del vermouth de los doce platitos en el bar de la esquina, el de la pizza de anchoas con chopp de cerveza, de las puertas y ventanas abiertas, el de las sillas en las veredas mirando en el movimiento del barrio, el de los picados entre chiquilines en las calles de barrio, el de los boleros…
El de los cantores y músicos de tangos en los clubes de barrio, el ir a las estaciones de pueblo para ver pasar los trenes llenos de pasajeros o el de cargas con el furgón de cola con algún pasajero que acompañaba al único Guarda con su novela de vaqueros que consumía durante el viaje. Ver a través de las ventanas del tren en movimiento los campos bañados de las espigas de oro de los trigales, que danzaban al compás del viento .Los campos llenos de animales que hoy ya no se ven. Los bailes de los domingos en los clubes de cada barrio, se nos fue Carlitos Gardel, Alberto Castillo, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, y tantos otros que marcaron una época de romanticismo, de mucho amor, de mucho respeto, de mucha solidaridad de mucho amor al país y su gente. Hoy ya parece una especie en extinción, tenemos camiones y aviones en importación y exportación cargados de drogas. A los aviones cargados de drogas no los derriban porque dicen que la Oasis no lo permite. Yo, repito yo los derribaría sin ninguna contemplación, ya que ellos con las drogas matan millones de personas. Lo que ha tenido un desarrollo sustentable durante décadas ha sido el narcotráfico, la trata de blancas, el crimen organizado, los secuestros, y la inseguridad en general, donde el pueblo se autoencierra bajos rejas, cámaras de seguridad y así mismo vive en una constante ansiedad de inseguridad.
Aquí mas que candidaturas lo que en realidad se vota es por un gobierno que nos dé la paz que todos necesitamos, y el bienestar social, económico sustentable que permita vivir en sosiego y con ahorro, si con ahorro cosa ya extraña desde varias décadas, ojala volvamos de nuevo a la época que ya no tenemos, de seguridad, respeto, solidaridad, afectos unos con los otros y podamos vivir en paz, con esperanzas de mundo cada día mejor.
Marcos Attias – DNi. 4055.724 – [email protected]
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