El primer barco museo de la provincia se emplazará en San Pedro
Hoy se firma el convenio con la Armada Nacional para que el buque museo General Irigoyen llegue el sábado a las costas sampedrinas como un nuevo atractivo turístico. Tras intensas gestiones, San Pedro se transforma en el primer municipio del país en tener un barco de estas características en sus aguas.
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Un nuevo emprendimiento turístico se suma a la ciudad a partir de hoy, cuando a las 11.00 de la mañana el Intendente Pablo Guacone y el Director de Cultura José Luis Aguilar firmen el convenio con la Armada Argentina para que el buque General Irigoyen se transforme en San Pedro en el tercer barco museo del país.
El buque arribará el sábado a las costas sampedrinas y se ubicará en la zona del muelle emplazado entre los campings América y Actur, hoy uno de los sitios más recorridos por sampedrinos y turistas que redescubrieron ese espacio producto de las inundaciones, que minimizaron el acceso a otros sectores.
Entre los atractivos que ofrecerá el General Irigoyen, además de su imponente imagen sobre la ribera local, se encuentran una sala de proyecciones, charlas y conferencias, una cubierta despejada para espectáculos al aire libre, recorrido con visitas guiadas por la historia del buque, puente de mando y sala de oficiales.
Las gestiones para la llegada a San Pedro del único buque museo en aguas de la provincia de Buenos Aires comenzaron en diciembre pasado, cuando el Capitán de Navío Raúl Benmuyal, representante de la Armada ante el Consejo Portuario Argentino y ex Capitán del rompehielos Almirante Irízar, conoció a José Luis Aguilar, quien lo introdujo en la creciente actividad museística que la ciudad desarrolla desde que inició su gestión al frente de la Dirección de Cultura durante el mandato de Mario Barbieri.
En esa conversación, el Capitán Benmuyal comentó que este buque pasaría a retiro y le ofreció a Aguilar la posibilidad de convertirlo en museo. Guacone fue anoticiado de la iniciativa y comenzaron las gestiones. Hoy se firma el convenio en la sede de la Armada Nacional, el edificio Libertad, para que el sábado por la tarde el buque museo amarre en su destino final de atractivo turístico a orillas del Paraná.
El Capitán Raúl Benmuyal estuvo la semana pasada en San Pedro junto al Capitán del Irigoyen, Guido Sambucetti, para observar el lugar de emplazamiento y brindar información de aspectos técnicos a las autoridades locales.
El Municipio suma así un ambicioso proyecto nuevo a la gestión turística de la ciudad y al embellecimiento de la zona con este nuevo emprendimiento turístico. La intención de la gestión Guacone es que el barco museo genere por sí mismo el financiamiento necesario para su mantenimiento, por lo que su entrada tendrá un mínimo arancel, sumando desarrollo al sector del frente turístico donde funcionará.
El General Irigoyen se sumará a los dos barcos museos que existen en la Capital Federal: la Fragata Sarmiento y la Corbeta Uruguay.
Cultura y trabajo
La Dirección de Cultura seleccionará personal para las tareas que se desarrollarán en el buque museo. Se calcula que unas diez personas podrían tener trabajo en el General Irigoyen una vez que esté en marcha, fecha que será aproximadamente en un mes, luego de que el personal de la Armada deje lista la capacitación y el equipo de José Luis Aguilar ultime los detalles para su inauguración.
El barco fue trasladado desde Buenos Aires hasta Zárate hace una semana por su tripulación de 85 hombres, que desde allí pasará a una nueva unidad que reemplazará al que se convertirá desde entonces en el museo flotante de San Pedro.
Cuando el sábado arribe a la ciudad, unos quince miembros de la tripulación orientarán a personal de la Dirección de Cultura sobre el uso y mantenimiento de la unidad.
Un barco con historia
De 62,5 metros de eslora, 11,7 de manga y 5,2 de puntal, el General Irigoyen tiene un peso de 1731 toneladas a plena carga. Su propulsión mecánica es diesel-eléctrico (cuatro GM 12-278, 4400 HP, cuatro generadores, un motor 3000 HP, una hélice) y puede alcanzar una velocidad de 16 nudos, con una autonomía de 6.500 millas náuticas a 15 nudos.
Entre sus armas, el buque cuenta con dos ametralladoras Oerlikon 20 mm., tres ametralladoras dobles Breda Bofors 40/60 mm., en dos montajes dobles y uno simple.
Su historia se remonta a 1944, cuando fue botado en Charleston, Estados Unidos, bajo el nombre “Cahuilla”. Desde la Escuela Antisubmarina de Norfolk, en el estado de Virginia, donde se encuentra la base naval más grande del mundo, pasó a la campaña del Frente del Pacífico, donde sufrió ataques de aviones japoneses y participó de la ocupación de Nagasaki, durante la Segunda Guerra Mundial.
Hasta 1947 realizó tareas de apoyo en los mares de Japón y China. Luego fue puesto en situación de reserva en el Puerto de San Diego, en el estado de California.
En 1961 se transformó en el General Irigoyen cuando Argentina lo compró y le dio ese nombre en honor al marino español Matías de Irigoyen y de la Quintana, Comandante General de la Marina y Secretario de Guerra y Marina entre 1815 y 1819.
Con más de 400.000 millas recorridas en aguas argentinas, el buque museo que se instalará en San Pedro prestó servicio en todas las zonas navales del país, dependiendo del Area Naval Austral, del Comando de la Flota del Mar, del Comando de la Fuerza de Submarinos y del Comando del Area Naval Atlántica, en el Comando de la División Patrullado Marítimo, donde finaliza sus servicios.
También fue parte de campañas en el mar Artico y durante el conflicto bélico de Malvinas participó de misiones de balizamiento, donde rescató un helicóptero Westland Lynx, del Destructor Hércules, que había caído al mar en las proximidades de Puerto Belgrano.
Tras casi cincuenta años al servicio de la Armada Nacional, el General Irigoyen deja sus actividades y pasa a formar parte del patrimonio cultural sampetrino.
