El Plan Buena Letra ingresa en su segunda etapa
Unas 12 escuelas recibieron el jueves una serie de cuadernos para que los chicos y los docentes incorporen un plan de convivencia institucional que les permita mejorar los problemas de conducta. El equipo interdisciplinario que trabaja en este programa comenzó las entrevistas personalizadas en cada establecimiento. La distribución de este material se ampliara a otros cursos.
El programa que llevan adelante un equipo de profesionales integrados por personal de la UceFF y de Inspección de Enseñanza, y que tiene como objetivo mejorar los problemas de conducta en los establecimientos educativos está ingresando en su segunda etapa. El pasado jueves se entregaron a los docentes materiales para ellos y los alumnos de 1º año. Son cuadernos de tapa dura, lápices y gomas que se utilizarán específicamente para las tareas correspondientes a este plan. La idea es que los chicos puedan asentar en estos cuadernos, todas las pautas de conducta que elaborarán con su docente en el aula y que se enmarcarán en un pacto de convivencia institucional que será diferente en cada escuela porque quedará a criterio de las maestras. Al estar contenidas en un cuaderno especial para el Buena Letra, el objetivo es que también los padres conozcan estas pautas y se involucren junto a sus hijos.
El jueves la reunión contó con la presencia de los directivos de unas 12 escuelas, pero los responsables de la UceFF indicaron que hay más establecimientos interesados que no pudieron llegar por cuestiones de horarios o de distancia; es el caso de escuelas rurales y que serán convocados a un nuevo encuentro o directamente visitados por los coordinadores.
La segunda etapa del Buena Letra, comenzó este mes con las primeras entrevistas personalizadas, que podrán ofrecer un tratamiento especial a cada caso de niños con problemas de conducta y problemas de aprendizaje.
Es importante recordar que al culminar la primer etapa, la devolución de un estudio de prevalencia que se realizó arrojó resultados alarmantes. El mismo indicaba que un 25% de los chicos tienen problemas de aprendizaje y esto sobre la población de 5 mil chicos que fue relevada habla de un problema sin duda generalizado. La tarea a partir de ahora, es detectar en entrevistas puntuales aquellos casos que necesitan de un tratamiento específico y especializado para que las familias en general y los chicos en particular puedan encontrar en la escuela una respuesta concreta a sus dificultades.

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