“El pasillo” olvidado, la ordenanza también
El Paseo Público N° 2 ubicado a la derecha del Marinas Howard Johnson continúa en estado deplorable, sin que el Estado ni la empresa asuman las responsabilidades que les competen. La Ordenanza sancionada en 2006 preveía la revocación si no se cumplía con lo pautado.
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El espacio destinado al Paseo Público ubicado entre el Howard Johnson de la costa y Mansa Lyfe fue creado en 2006, cuando se concedió sin canon alguno el predio a esa empresa hotelera, con el fin de revalorizar la zona con un emprendimiento y a su vez recuperar para la comunidad un sector de iguales dimensiones.
El tiempo pasa y el “pasillo público” destinado a turistas y vecinos sigue sin poder ser utilizado como se esperaba, puesto que el abandono y la falta de obras de mantenimiento es ostensible. Baste recordar la cantidad de veces que tuvo que ser cerrado al acceso por continuos problemas.
Lo que fue pensado como una forma de dinamizar los bienes municipales ociosos y reducir costos del Estado mediante la concesión a un privado que debía acondicionar el 50 por ciento del total de lo que fue el camping Cooproyco dista mucho de haber logrado el cometido plasmado en la Ordenanza 5.563 de mayo de 2006.
La obligación de manutención exigida por el texto de la norma para los treinta años de concesión otorgada no se cumple y tampoco se han visto acciones gubernamentales para que ello suceda. “Esta verdadera contraprestación es ampliamente sustitutiva del canon que pudiera establecerse”, dice la ordenanza, casi como un chiste de acuerdo a lo que puede verse.
Carpetas asfálticas destrozadas, muelles con agujeros en las maderas que hacen peligrar a quien ose caminar por ellos, yuyos altos de varios meses y la suciedad existente en el lugar dan cuenta de cuál es la situación en el predio que debe mantener la empresa.
“El concesionario está obligado a realizar los paseos vehiculares, peatonales, baños públicos, asfaltos, rellenados, playas y parquizaciones proyectadas en la oferta de inversión, quedando exento así de cualquier canon”, dice el texto de la ordenanza vigente y agrega: “Estas obras deberán estar completamente finalizadas al cabo de 18 meses calendarios de iniciadas las obras”, bajo “apercibimiento de revocación”.
El “dinamismo” y los “beneficios”, por ahora sólo contemplan al hotel, que recibe turistas durante todo el año. Mientras tantos, los vecinos pasan de largo con la vergüenza de mirar cómo se deteriora lo público sin que haya exigencias de ningún tipo. La ordenanza habla de “playas y parquizaciones proyectadas en la oferta de inversión” y todos se preguntan dónde están.
Pulsera de lujo
Las etapas del “Pasillo” han sido de variada dimensión. El Estado local invirtió bastante dinero para acondicionarlo. Luego se pensó que era el lugar adecuado para un Skate Park. Más adelante, un pretencioso proyecto con fines de lucro se transformó en esperanza pero todo quedó trunco.
Muestra de ello es que sin vigilancia alguna quemaron el precario muelle donde se asomaban todos para ver el río tras caminar por un largo sendero. La ordenanza establecía que la mitad –sí: la mitad del predio concedido– estaba destinada a Paseo Público. Por algún motivo nadie exige y por algún otro quien supo ser impulsor de un emprendimiento de la cadena hotelera que maneja Alberto Albamonte obtuvo la “pulsera dorada” para estar con las autoridades el día que la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegó a Vuelta de Obligado.
