El Paraná crece de a poco y preocupa
A pocos días del pico pronosticado, el río Paraná se ubica aún por debajo de la línea de alerta. Sin embargo, ya pueden verse en la costa algunas consecuencias de la creciente. Los clubes de la zona confían en que no afecte la temporada.
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El Paraná aumenta su caudal de a poco, pero sin detenerse. En San Pedro se encuentra a 2.54 metros, a 12 centímetros de la línea de alerta, pronosticada para el 4 de diciembre. Sin embargo, ya puede verse en algunos sectores cómo esa suba paulatina afecta.
En una semana, el río creció veinte centímetros y se espera que ese nivel de creciente se mantenga en los días venideros. Los productores ganaderos continúan evacuando los animales que poseen en la zona, con las preocupaciones propias de una actividad que pierde rentabilidad inmediata cuando el río aumenta su caudal normal.
De la misma manera, los clubes de la costa aguardan con expectativa la respuesta del río, en la medida en que se aprestan a adecuar sus playas para la temporada veraniega, lo que implica siempre una erogación que puede perderse si las aguas superan las perspectivas.
El Instituto Nacional del Agua eleva estudios semanales donde dan cuenta del comportamiento del Paraná, que río arriba causa estragos en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos, donde hay cientos de familias evacuadas.
Cruz Roja y Defensa Civil tienen todo preparado para actuar en el caso que sea necesario en la zona. La experiencia de 2007 dejó el terreno preparado para que no sucedan imprevistos. El problema es que con las copiosas lluvias de las últimas semanas, algunas cuestiones son difíciles de prevenir, y el temor a una fuerte sudestada que puede ocasionar una rápida crecida del río preocupa tanto a las autoridades como a los damnificados directos.
En Vuelta de Obligado, sobre la zona donde se erige el monumento que recuerda la Batalla, el agua está a cuatro metros en el sector de más playa, y ya tocó la barranca en el sector donde se ubican unas cabañas que ofician de puestos de ventas. La cancha de fútbol que está en el lugar tiene sus arcos hasta la mitad de agua y pronto podrían verse totalmente tapados.
En la zona de islas los pobladores, conocedores del tema, se muestran confiados en que este año la suba del Paraná no afectará sus viviendas, aunque saben que el caudal de estos días ya significará complicaciones cuando el río baje, la falta de dragado en los arroyos del delta hace que queden tapados y los campos no se escurren.
Los estudios del INA no descartan que puedan superarse las previsiones para las próximas semanas. El nivel de alerta para San Pedro, de 3.40 metros, podría alcanzarse a mediados de mes. Si el agua llega a los 3.60 metros, habrá que movilizar lo previsto para comenzar las evacuaciones que fueran necesarias.
