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Una visita al Palacio Municipal puede resultar extrañamente desagradable si el interesado alza su mirada hacia los techos del histórico edificio. Desde hace muchos años el estado deplorable en el que se encuentra la edificación resulta preocupante para mucha gente e incluso lo fue para las autoridades que hasta consideraron el traslado de las oficinas a otro lugar, tal como sucedió con Obras Públicas, que actualmente funciona en el ex Correo.
Bien sabemos que el progreso a veces trae sus consecuencias y el entramado de cables de distintos servicios ocasiona la instalación de cable canal o perforaciones indeseadas en las paredes. Como si esto fuera poco, la falta de limpieza general del edificio deja descubrir a simple vista distintas especies de arañas y bichos de todo tipo que cuelgan de sus artísticas telas, mugre perenne en los zócalos y una imperiosa necesidad de una lavada de cara general en el “Palacio”.
