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martes, mayo 11, 2021

El Padre Horacio rompe el silencio y confiesa

Pese al silencio impuesto a los fieles de Río Tala, el conflicto en el seno de la Iglesia Católica está lejos de terminar. Acusaciones, campañas de recaudación distorsionadas y esperanzas en la intervención del Obispo, son los ingredientes de un tema que habrá que resolver con urgencia, para curar las heridas que han quedado en carne viva.

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El Padre Horacio Luna, esperó el encuentro con la cronista, aún dudando de efectuar declaraciones. La consulta por la construcción de una nueva escuela, abrió la puerta a confesiones que hasta hoy se realizaban en privado y que hace poco más de un mes alejaron de Río Tala al Sacerdote Osvaldo Daroni.
“Lo que pasa cuando sucede una cosa como esta, es que te da vergüenza. Realmente da vergüenza, porque nosotros los curas no somos personajes, sino personas que pasamos por la historia con una exposicion pública y donde recibimos el aprecio de la gente cada día. Yo no sé con que cara me presento ante esa gente si me sucediera algo así, porque aunque vos seas inocente no te da el corazón después de algo como esto”, así describió la situación el titular de la Parroquia San Roque, quien, además, dijo desconocer el paradero del Padre Osvaldo: “No sé ahora, lamentablemente no sabemos. Inclusive yo, que he tenido una relación de amistad muy grande con él, no me atiende.”
Los fieles reclaman la presencia de Daroni, siguen manifestando mucho cariño a pesar de la ausencia. Se resisten a perder sus misas y quieren que vuelva. En San Roque no quieren resignar las misas carismáticas, sobre todo, después de la experiencia del día en que el Padre Osvaldo impuso sus manos al Obispo. “El clima vivido cuando se celebró esa misa en particular, fue muy fuerte, verdaderamente intenso para todos los asistentes. Independientemente de la anécdota de si la gente se caía o no, todos salían con un aire renovado”, relata. Por todo esto, una vez al mes, a pesar de no pertenecer al movimiento carismático, el Padre Horacio lleva adelante una misa de éste estilo.
“A mi me gusta, yo simpatizo con la Renovación Carismática, si bien no formo parte, a mi me gusta mucho ese estilo de oración que ellos tienen. Nunca hice ni un retiro del movimiento, no tengo idea ni como funcionan, pero acompaño al grupo que desde hace tantos años está acá. Si bien cumplo todos los ritos establecidos por la liturgia, a mí me gusta ablandar el discurso, buscar palabras mas agradables, por ahí utilizo mucho la música en las misas.” Sin fecha fija, al menos una vez por mes el Padre Horacio, celebra la misa como todos los días pero con un rato de oración más larga y por supuesto también hay imposición de manos. “A mi no se me desmaya la gente. Además, si se me cae alguien me caigo yo atrás. Ese era el carisma que tenía Osvaldo, yo tengo otros.” Es en su nombre, que Horacio intenta continuar con lo que el cura había comenzado en Río Tala.

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Llegaron a decir que Horacio bautizó a un hijo propio
La Parroquia San Roque siempre se ha caracterizado por “hacer todo a pulmón” por lo que mantuvo una estrecha relación con sus vecinos. Como dice el párroco: “nosotros ayudamos y vivimos gracias a muchísima gente”. Tienen un sistema de socios con los que se recauda para los gastos fijos, pero todos los otros costos se cubren con la ayuda de la gente. La colaboración hace que los chicos puedan hacer retiros, que la pintura y las instalaciones estén medianamente aceptables y en condiciones dignas, los insumos de librería, limpieza inclusive la comida y ropa que se entregan para los indigentes y los más pobres.
“La necesidad tiene cara de hereje”, sostiene Horacio. Un grupo de personas del barrio que trabajaban como voluntarios para la parroquia utilizaron el buen nombre de la Institución para beneficio propio. El clérigo con irritación y tristeza, dijo: “Es terrible tener que descubrir dentro de un lugar como este algo así, además no son indigentes y en su momento cuando estuvieron sin trabajo, desde la Parroquia les brindamos mucha ayuda. A esta gente la tuve que echar, le tuve que pedir que no vengan más por acá y me apena porque es gente del barrio”. Pero la indignación del Padre no termina ahí, porque también hubo acusaciones y rumores generados por estas personas.
“Siempre te atacan a lo más profundo de la vida. En el caso de los curas, en general somos todos como el caso de la novela la Extraña Dama. Es horrible que se metan con mi vida de cura, porque es lo más íntimo que tengo. Siempre le digo a la gente que no me importa que me digan que soy lento, atropellado, tonto, métanse con mi persona, tratenme de lo que quieran, pero por favor con mi vida de cura, no”. Según pudo saberse, el mismo grupo que recaudaba en beneficio propio se encargó de propagar algo que Horacio considera una lisa y llana calumnia: llegaron a decir que no hacía mucho tiempo, el Párroco, había bautizado a uno de sus propios hijos. Con respecto al rumor el padre manifestaba: “La traición no tiene medida y el dolor que causa es muy grande. En éste caso, yo mismo puse en aviso al Obispo de la situación para evitar cualquier tipo de confusión con respecto al asunto, demasiado ya tuvimos con lo de Osvaldo”.
El Padre concluyó su relato en relación a éste tema: “Mi descanso es plácido y tranquilo, apoyo la cabeza en la almohada y duermo. Podés equivocarte, pero cuando uno se da cuenta puede remediarlo. En cambio, cuando uno sabe que está haciendo daño es muy probable que se interrumpa tu sueño en el medio de la noche, aunque puedas dormirte. Muchas veces se obra como si nada doliera, como si nada importara.”

El Obispo deberá ver que pasa con el Padre Carlos
La relación entre los diferentes párrocos no está en su mejor momento. A raíz de la posible creación de la escuela para los chicos del Jardín Belén, Horacio, acusó a Carlos Miri y mostró su desacuerdo con respecto al criterio de dirección de la Escuela del Socorro y al vínculo existente entre los padres y el cura a cargo de esa Institución.
“No veo mucha participación, no siento involucrarse demasiado a la gente con la escuela. Pero quizás tenga que ver toda una historia de fondo existente, debido a la buena o mala relación entre los padres y Carlos.”
El Párroco de San Roque sostiene que en el Instituto Ntra Sra. del Socorro se perdíó el espíritu confesional del colegio, porque una escuela católica debiera ser un espacio distinto. ”Vemos lamentablemente que donde él (Carlos) está metiendo la mano, no es correcto, debería ser otra cosa, pero en ese sentido el que tiene que moderar eso es el Obispo. Hay que pedirle que se remita, que vea, que obre y que escuche los comentarios”.
En la iglesia existen aproximaciones entre unos y otros como en todos los ámbitos de la vida. La amistad y el compartir ideas provoca que esas distancias sean mayores. El Padre Carlos tenía mucha amistad con el Obispo anterior, pero aparentemente la relación con Cardelli no sería la misma. En cambio Horacio posee una relación fraternal con el Obispo.
“Cardelli es mas criterioso, es mas de escuchar a todos, no se queda con algunas palabras y otras no, es mas de mirar las cosas, entonces es distinto, creo que estamos en el momento donde algún cambio tiene que haber”. En los ultimos años muchos fieles en San Pedro se alejaron de la iglesia por lo que Horacio reflexiona: “No les quedaba otra, uno iba a Santa Rita y estaba el Padre Carlos, iba a San Pablo, estaba el Padre Carlos, realmente no les quedaba otra”.
Es evidente que la comunidad de San Pedro no perdió la fe y esto quedó demostrado con las convocatorias del Padre Osvaldo mientras dio sus misas carismáticas en la localidad de Río Tala. ”Las renovaciones recrean mucho la vida de las parroquias y las hace distintas a unas de otras. Nunca vi que alguien perdure durante tanto tiempo en un mismo lugar”, refiriéndose al padre Carlos. “Cuando llegué a San Pedro me consultaron si se podía usar el Ave María en los casamientos, a lo que respondí afirmativamente, sin saber que Carlos no se los permitía. Siempre estuve en cuestiones de liturgia por lo que puedo dar los justificativos, citando lo que dice la Conferencia Episcopal en el documento correspondiente. Hace más de 20 años que se permitió volver a usarlo. Yo respondo con la verdad no puedo hacer otra cosa.”
Cuando este medio consultó al Párroco de San Roque con respecto a su relación actual con el Padre Carlos Miri, expresó: “Ni mal ni bien. Es formal. Ni yo me meto en lo que él hace ni tampoco quiero que se meta en las cosas que hago yo. La verdad que con mi Parroquia tengo bastante, tengo muchas complicaciones, no me puedo poner a perder el tiempo. tengo cosas mucho más urgentes de que ocuparme, entonces no puedo estar prestándole ni la atención, ni el oído y mucho menos el corazón a un montón de situaciones superfluas que generan peleas. Eso es para la gente que no tiene nada para hacer”.
San Roque es una Parroquia pobre, cómo la define su cura, y en la que cuesta mucho generar recursos, ya que se les da de comer a unas cuantas personas cada día, además de la asistencia social que brindan a aquellos que la necesitan y se acercan a solicitarla. Queda claro que el Padre Horacio no mantiene una cordial relación y que además tiene sospechas diversas sobre las acusaciones efectuadas al Padre Osvaldo, al respecto nos cuenta: “Yo le dije al Obispo, te hago la sucesión cronológica de este chico que lo acusa al Padre Osvaldo, es hijo de la Vicedirectora del Colegio Socorro; -Padre Carlos – es el camino lógico que hace cualquiera que quiera desprestigiar el buen nombre de otro. Sea o no sea culpable para la gente ya lo es. Qué casualidad, que providencia! o que no se que!”.
Con estas palabras Horacio le pide al Obispo que escuche todas las “campanas” y que haga un análisis profundo de toda esta situación, yo sé que el Obispo va a tomar medidas pronto, muy pronto”.

La estrella de Belén
El viernes pasado los padres del Jardín Belén mantuvieron una reunión con el Obispo Cardelli. La intención de ésta fue llegar a un acuerdo para la implementación de una EPB que continúe la educación escolar de los chicos que hoy asisten al Jardín.
En la reunión previa, el Obispo, les habría planteado a los padres el estilo de escuela que él quiere y que dista bastante de lo que es hoy el Colegio del Socorro. Respecto a este tema Horacio comentaba: “El Obispo se ha dado cuenta que la participación litúrgica de los jóvenes en la vida de los feligreses, es triste. El colegio debería ser fuente de captación constante de chicos para la Parroquia”. Y concluía diciendo: “Los padres deben procurar desde la formación intelectual hasta la de su propia vida, que el chico sea una buena persona”.
La escuela sería prácticamente un hecho, solo resta definir el lugar físico donde se construirá. La Parroquia cuenta con un terreno en las inmediaciones traseras que sería el más indicado para llevar adelante el proyecto, pero los papeles que certifican la donación de éste se habrían extraviado por lo que deben regularizar esta situación. Si no fuese así, se reunirían con representantes de la Municipalidad para gestionar un espacio para la nueva institución. El Obispo, el párroco y los padres lograron un acuerdo que beneficia no sólo a la comunidad sampedrina, sino que renueva la fe de la comunidad católica.

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