El NN fusilado en la isla es un misterio
Continúa la investigación sobre la muerte de un hombre ejecutado de un balazo en la nuca. Aún no hay datos que revelen el móvil del homicidio. Quién quería esa muerte para este hombre y por qué nadie lo reclamó. Una testigo dijo que tenía documentación militar y que era un hombre “muy culto”.
Pese a las múltiples preguntas que se ciernen sobre la investigación, los testimonios de quienes conocían al hombre fusilado en la isla, siguen generando intriga. Aunque la hija de un hombre que lo tuvo como encargado haya dicho que se trata de Delfor Varela, todos tienen dudas sobre su verdadera identidad.
Según esa misma fuente, el hombre llegó a San Pedro procedente de la provincia de Chaco y pocos días antes de ser ejecutado había llegado a San Pedro para aprovisionarse y seguir con la cría de sus siete perros Dogo Argentino.
Entre las pertenencias secuestradas, jamás pudo hallarse el celular con el que se comunicaba con los pocos conocidos que tenía en San Pedro.
Aunque las denuncias fueron inmediatas y el informe del forense inapelable, nadie había dado detalles sobre sus costumbres y características de su vivienda.
Un conocido del occiso que acompañó a los investigadores una semana después del hallazgo del cuerpo hasta la casa de la víctima, aseguró que se sorprendió cuando al ingresar encontró la vivienda limpita y al revisar los elementos corroboró la ausencia de algunos de sus objetos.
Una mujer que estuvo con él, durante su última visita a San Pedro, recordó que entre sus pertenecias más preciadas había dos portafolios con fotos y documentación personal que mostraba su pertenencia a una fuerza militar. La misma testigo, dijo que alguna vez había tenido la oportunidad de ver la imagen de su esposa e hija y que siempre sostuvo que “estaba refugiado”.
El último viaje lo realizó en una lancha que lo acercó hasta su precaria vivienda, ubicada tras el chalet de quienes decían ser los dueños del predio que cuidaba con extremo celo.
No había nada
El hasta hoy NN, ya que nadie se ha preentado a reconocerlo y quienes asistieron sostienen que era imposible detectar algún rasgo, por el estado de descomposición que presentaba tras tantos días de permanecer en el agua, tampoco pudo ser descripto por sus pertenencias. En la casa no había ropa “limpiaron todo, sólo quedaron los perros y un libro de crianza de dogos” agregó por último quien acompañó a los agentes señalando que uno de los perros también había sido ejecutado y encontrado cerca del cadáver.
Las personas que lo conocían afirmaron que su casa siempre estaba sucia, dando por tierra con la imagen que encontraron los encargados de recolectar las pruebas.
Una de las personas que mayor trato tuvo con la víctima aseveró que sorprendía su nivel cultural, su extrema soledad y su carácter fuerte. “Mucha gente lo quería y mucha otra no, porque decían que era loco” así se refirió Emilce, hermana de Armando Germán Pérez el antiguo patrón de Varela que falleció dos años atrás víctima de hantavirus. Con ella había estado días atrás de su muerte y aunque no notó ninguna actitud fuera de lo común, le llamó la atención que le dejara 300 pesos para comprar alimento para sus perros y cuando se retiró le dijo “cuídate”.
Varela tenía siete dogos entrenados para defender su zona, el hombre no dejaba pasar a nadie y usaba los animales para reforzar la seguridad.
“El que entra sin que yo le mire lo que lleva, no es bueno, es un sinvergüenza” aseguran que decía. Uno de los principales motivos por los que mantenía conflictos con los lugareños se producía cuando alguien intentaba cruzar al riacho donde el vivía. Ante la presencia de algún extraño, salía armado y disparaba.
Un conocedor de la zona afirma que esa era una zona clave para la pesca y la caza y que él se había adueñado del lugar impidiendo el paso de cualquier ajeno. Además contó “unos días antes de que muriera le dijo a mi hijo donde estaba escondido el motor del bote y le pidió que si le pasaba algo, se hiciera cargo de él”.
Varela fue encontrado el 27 de Septiembre aproximadamente diez días después de su ejecución por unos pescadores en la laguna sobre el Km. 274 del río Paraná con un disparo de escopeta en la nuca.
La fiscalía que investiga el caso a cargo del Doctor Leveratto calificó el hecho como “homicidio” y trabaja en un relevamiento de toda gente que vive en la zona y de localidades aledañas.
Hasta el momento no fue aclarada la autoría del asesinato y no hay elementos contundentes que lleven a determinar el móvil del crimen.
Algunos testimonios dicen que el último tiempo mantenía una relación distante y problemática con su patrón.
“El tenía documentación de que había sido militar”, sostuvo la mujer que lo vio partir hacia la isla por última vez.. Según supone o dijo haber entendido, estuvo en la guerrilla del Chaco, “decía que el se fue de Chaco, y era una especie de refugiado”.
Demasiados misterios como para entender que a tantos días de su muerte, nadie haya aparecido para identificarlo, hasta que los peritos en dactiloscopía puedan tener algún resultado.
En los tiempos que corren y tomando en cuenta la cantidad de ilítcitos que se amparan en territorio insular, todas las preguntas parecen escasas. ¿Qué era lo que tan celosamente cuidaba este hombre y por qué más de una persona tuvo que intervenir para ejecutarlo de manera típicamente mafiosa?

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