El Náutico y el Municipio acuerdan la apertura del canal
Luego de que el club fuera intimado para detener las obras, hubo reuniones con funcionarios del Gobierno de Guacone y personal de la Dirección Provincial de Hidráulica. Para abrir el canal hay acuerdo, aunque habrá que cumplir con todos los requisitos de los organismos correspondientes. Sobre la propiedad de las islas, el Ejecutivo tiene una posición clara: es espacio público y de todos los sampedrinos.
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El club Náutico y el Municipio acercaron posiciones respecto a la apertura de un canal sobre la margen izquierda del riacho, frente a la dársena de la entidad celeste y hacia el Paseo Público.
Sucede luego de la polémica suscitada cuando la Comisión Directiva que preside Marcos Arana comenzó una serie de obras sobre las que no tenía autorización ni los estudios ambientales obligatorios finalizados, sobre los que el propio Comodoro dijo que se habían “olvidado de pedir permiso”.
Una vez que el Municipio intimó a la detención inmediata de las obras, a lo que el club accedió, hubo una serie de reuniones para debatir el tema, especialmente frente a la necesidad de esa institución deportiva, que encargó un estudio a la Universidad del Litoral que determinó la necesidad de la apertura de un canal para el mantenimiento de su dársena a futuro.
La Dirección de Hidráulica llegó a la ciudad en el marco de su intervención por los terraplenes y endicamientos en la zona de islas, y analizó también esta situación. Esta semana habrá una nueva reunión y el Secretario de Gobierno y de Obras Públicas Pedro Restelli visitaba organismos en los que también haría consultas al respecto.
El club analiza la contratación de un ingeniero hidráulico para ampliar los estudios realizados por la Universidad del Litoral, de manera tal que a corto plazo pueda cumplir con los requisitos que exigen los organismos estatales para este tipo de tareas.
La premura del Náutico es mayor a lo que imponen los plazos del Estado, por lo que intentarán acelerar al máximo el trámite, teniendo en cuenta además que el Ejecutivo entiende la necesidad de la apertura del canal.
“La municipalidad puede estar de acuerdo en que abran el canal, pero con los organismos hay que cumplir porque las sanciones son para el club y para nosotros también”, explicó el Director de Asesoría Letrada, José Macchia.
Las diferencias aparecieron respecto al lugar donde exactamente se abrirá el nuevo canal, ya que el Estado local prefiere que sea más próximo al club para que no termine “comiendo” un pedazo que corresponde al Paseo Público.
Por otra parte, el Gobierno de Pablo Guacone tiene una posición tomada respecto a la isla sobre la que se proyecta abrir el canal: son terrenos aluvionales, de propiedad provincial, sobre los que se pidió la escrituración a nombre del Estado municipal.
“Si la idea es continuar el Paseo Público, no queremos que nada avance sobre eso”, es la oración que repiten los funcionarios que intervienen en el tema, quienes saben que en cualquier caso habrá que dirimir la situación en la Justicia.
Del lado del Náutico, Marcos Arana fue claro al señalar que la intención del club es recuperar la zona para el paso de las embarcaciones y en un futuro usufructuar las cuatro hectáreas de islas para las dársenas.
Opinión
¿Qué es lo bueno, qué es lo malo, quién lo sabe?
El Secretario de Gobierno y de Obras Públicas de la Municipalidad reflexiona sobre la laguna, los errores del pasado y las proyecciones a futuro. Un paseo que una de punta a punta, desde Mansa Lyfe hasta Las Canaletas, con el río como protagonista y a través de las islas aluvionales.
– Por Pedro Restelli –
Secretario de Gobierno de la Municipalidad de San Pedro
La soberbia y la falta de racionalidad de unos pocos, haciendo caso omiso de los estudios previos, llevó allá por el año ‘68 a ejecutar la apertura del canal Don Pablo. Las consecuencias están a la vista: lo que constituía un espejo de agua calma de más de 400 hectáreas se redujo a un pequeño riacho, desapareciendo la laguna San Pedro y su belleza tan particular.
En poco más de 40 años aquella laguna devino en un paisaje común del Delta, con la formación de un riacho e islotes al frente de la antigua costanera, en gran parte negada al libre acceso.
Imaginemos que por un momento tenemos todas las posibilidades tecnológicas y presupuestarias, y supongamos que queremos arrimarnos de nuevo, no ya a la laguna sino al riacho que ha quedado frente a la parte central de la ciudad. Hoy la naturaleza nos devuelve una segunda oportunidad.
Podríamos proyectar un paseo peatonal y vehicular que podría arrancar entre Mansa Lyfe y Pesca y Casting, pasar junto al riacho detrás de Mansa, unir con el “Pasillo Público” N° 2, continuar frente a Pescadores y el Náutico (entre estos se conecta un pasaje doble mano sobre el pluvial, que conecta ambas costaneras y separa ambos clubes), luego atravesar el Paseo 1 y el predio de Actur, pasar frente al barco, el camping América y desembocar en Las Canaletas, en el Paseo Público N° 3, el viejo astillero. Todo el recorrido en contacto permanente con el agua.
Hoy es un ejercicio de imaginación. Tal vez algún día nuestros hijos o nietos, lo vean hecho realidad.
