El Mate
Estaba solo frente al campo, Mirando de la tarde la belleza, Y soportando triste, la tristeza, De no tenerte a ti, ni tus encantos. Mientras se calentaba el agua de la pava levanté la mirada al horizonte y descubrí a lo lejos a mis montes y el canto que en sus verdes sollozaba. Bajé mis ojos hacia el verde oro, la yerba allí dormía y cauteloso, la comencé a verter muy despacioso para hacer una cuna de un porongo. Coloqué la bombilla contra el fondo, Las chicharras su canto no cesaban, El agua ya caliente murmuraba: “comienza el mate, no estarás tan solo…” Y en efecto sentí ya no extrañarte, Tenía compañía y la sentía, El mate me la daba, hasta tenía, Ese amargor tan dulce de besarte… En homenaje a mi Sra. esposa, Teresa Allende Iriarte, fallecida en Bs. As. a los 20 de 2007. Luis M. Acuña. L.E: 4224856

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)