El malestar de vivir con las cloacas tapadas
La situación se repite en distintos barrios de la ciudad. Vecinos relataron a La Opinión cómo es tener que adaptarse a vivir con temor por las enfermedades que puede provocar. Empresas privadas se negaron a intervenir. La interna de Servicios Sanitarios perjudica a los contribuyentes.
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Vecinos del Fonavi II se despiertan todos los días con el temor de saber que al sacar un pie de la cama tendrán que pisar el agua servida que ingresó por los desagües del baño, se filtró por debajo de la puerta y llegó hasta las habitaciones. En esas condiciones están viviendo desde hace meses quienes residen en los departamentos, aseguran que denunciaron el problema en Servicios Sanitarios y desde entonces nadie intervino para encontrar una solución.
La misma situación atraviesan quienes habitan un condominio ubicado en Martín Fierro al 700. Para ir al trabajo saltan pequeños charcos que se formaron por el agua de las cloacas que se estancó en el ingreso de sus viviendas.
Por el mismo problema llegaron a La Opinión reportes desde las 291 viviendas, Los Aromos, San Francisco, calle Javier Rivero y hasta del centro de la ciudad donde el último fin de semana largo el olor a podrido ahuyentó a los turistas.
El problema se incrementa día a día mientras los empleados de Servicios Sanitarios continúan cumpliendo con la retención de tareas que iniciaron por la falta de herramientas y materiales de seguridad. Desde que Giovanettoni es Intendente nunca trabajaron y se nota.
A las quejas por las cloacas y la falta de solución se suman las “fuentes de aguas danzantes” que hay en todos los barrios. No, no son puntos turísticos para los visitantes, son los caños de San Pedro que ya cumplieron su ciclo y convierten a la ciudad en un pueblo abandonado por la inoperancia de la gestión que heredaron de Guacone y ahora con Giovanettoni que no logra poner en marcha a los más de 1000 empleados que pertenecen al municipio.
Relato en primera persona
Jorge y Moira están cansados y dolidos. Son una pareja que reside en una de las tantas viviendas del barrio Fonavi II y que temen por la salud de sus hijos que diariamente están en contacto con el agua podrida que brota a borbotones por el baño de su casa.
Con vergüenza cuentan que tienen materia fecal en el living y el pasillo, que intentaron contratar a una empresa privada y que los titulares de la firma se negaron a intervenir ante la imposibilidad de darles soluciones.
“Todos nos dicen lo mismo, que hay un caño roto y que hasta que eso no se solucione será imposible que las cloacas sean destapadas con éxito”, contaron y reconocieron que después de haber llamado incansablemente al municipio no saben qué hacer.
La situación es tan grave que el jueves de la semana pasada un niño cayó en el conducto cloacal. “De no ser por el rápido accionar de un vecino hubiese pasado una desgracia”, relató Jorge que contó que las cámaras están “hasta arriba, rebalsadas”.
No hay planos
Aunque parezca mentira el tendido de red cloacal ya no tiene planos. Todo depende de la memoria de un empleado que debe indicar cada vez que salen a la calle dónde está la traza de los caños.
Cada vez que se le pregunta repite: “Lo puedo dibujar de memoria” pero no es suficientea con que tenga la antigüedad en su cargo para una atención eficaz de los problemas y las nuevas conexiones que muchas veces se diseñan de manera privada. Increíble pero real. Urge dibujar los planos actualizados y digitalizarlos.
Una denuncia que nadie se anima a firmar
La situación en Servicios Sanitarios nunca fue fácil, siempre costó encontrar el modo de poner en marcha a los trabajadores que responden a uno de los gremios más combativos y a los que más le cuesta dar el brazo a torcer a la hora de negociar.
Desde que Giovanettoni asumió en reemplazo de Pablo Guacone los empleados del área no trabajaron ni un solo día, siempre estuvieron con retención de tareas. Dicen no tener palas, zapatos ni fajas; además aseguran que los vehículos del área se encuentran en pésimas condiciones.
En búsqueda de una solución el Secretario de Economía y Obras Públicas Roberto Borgo se reunió con los empleados ante quienes se comprometió a visitarlos una vez por semana para interiorizarse sobre sus necesidades, a pesar de ello la medida de fuerza sigue en pie y perjudica a la población.
Pese a que es entendible el reclamo de los empleados, la polémica se generó ante las denuncias de quienes aseguran que hay trabajadores que después del horario laboral destapan cloacas de manera privada y que para ello utilizan herramientas del municipio. Aunque muchas personas coinciden en el relato nadie se animó a denunciarlo en el municipio para que el Ejecutivo pueda intervenir.
“Pido que si alguien sabe de esta situación venga y lo denuncie, yo mismo me encargaré de intervenir en el tema”, se le escuchó decir Borgo en una de las tantas entrevistas que concedió a los medios de comunicación de la ciudad para hablar sobre la medida del personal de Servicios Sanitarios. Mientras nadie tome el valor de denunciar lo que sucede las cloacas seguirán tapadas y nadie reparará las pérdidas de agua.
