El lado oscuro de la Luna (Night)
El Fiscal Giagnorio, especializado en investigación sobre trata de personas, encabezó un allanamiento en el comercio Luna Night, habilitado como “cabaret”. Aseguró que allí “se ejercía la prostitución”, secuestró todos los elementos que encontró e inició una causa por infracción a la ley de profilaxis. Desde el local nocturno sostienen que ellos sólo “alquilan” las habitaciones a “chicas que vienen de Buenos Aires” y que el lugar es “para tomar una copa y ver un show”. Testimonios de clientes habituales del local y de “las chicas”.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/1332285589790397088.jpg)
Desde que en 2007 fue anunciada la apertura de un club nocturno para adultos en la esquina de Ruta 1001 y Crucero General Belgrano, las disquisiciones respecto al ejercicio de la prostitución no abandonaron al local denominado Luna Night, habilitado bajo la figura de “cabaret” o “night club” y beneficiado por una ordenanza votada por la mayoría en el HCD que respondía al exintendente Barbieri.
“Bajo ningún punto de vista puede haber oferta de sexo”, dijo en esa oportunidad el entonces Secretario de Gobierno y actual concejal Juan Almada. De la misma manera, los titulares de Luna Night Club sostenían, como en la actualidad, que el local era y es sólo para “tomar una copa y disfrutar de un show”.
Sin embargo, el Fiscal que combate la trata de personas Rubén Darío Giagnorio sospechaba que la oferta de sexo y la administración del negocio de la prostitución tenía lugar allí, por lo que inició una investigación que el año pasado adelantó cuando vino a San Pedro a dar una charla sobre trabajo esclavo: “Ya nos vamos a ocupar, pero esta es una ciudad muy especial”, había dicho.
Un viernes de solteros
El allanamiento se produjo cuando la noche del viernes ya se había convertido en madrugada del sábado. Encontraron unos veinte clientes, que bebían alcohol y disfrutaban del show pero además “esperaban por los servicios” que ofrecen señoritas. El Fiscal Giagnorio fue contundente y aseguró que lo que esperaban era ser atendidos por prostitutas que ejercían allí.
“Había cinco chicas mayores de edad ejerciendo la profesión”, dijo y estableció que en el local “estaban en flagrante delito” respecto a lo que señala la ley de profilaxis, que prohíbe “el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución, o se incite a ella”.
Los presentes eran todos mayores de edad, desde los propietarios y empleados, pasando por “las chicas” y los clientes. El titular y tres trabajadores del Luna Night quedaron imputados, ya que la ley prevé penas para los que “sostengan, administren o regenteen, ostensibles o encubiertamente” las llamadas casas de tolerancia, lunapares o prostíbulos.
Las mujeres, también mayores y algunas de nacionalidad paraguaya, fueron asistidas por la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, preparada para dar asistencia psicológica, económica y social, que en este caso no fue requerida.
Giagnorio señaló que en esta oportunidad no pudo ser configurado el delito de trata de personas y que las actuaciones se libraron en el marco de la ley de profilaxis y enfermedades venéreas, por lo que la causa recayó en el Juzgado de Garantías N° 3 de la Dra. Maiztegui, quien dio la orden de allanamiento.
El Fiscal se llevó literalmente todo lo que había adentro. Desde los muebles a las botellas, pasando por las sábanas, las tazas y hasta un mate. Pidieron a Protección Ciudadana un camión y un lugar donde depositar lo secuestrado, aunque como el área de Manchone ya no posee espacio ni para guardar las motos, todo terminó en la sede de la DDI local, que participó de la investigación.
“Nadie descubrió nada, todo el mundo sabía que ese era un lugar donde se ejercía la prostitución, el tema es que hay que documentar todo”, dijo Giagnorio.
Un cabaret “único”
Luna Night club es el único local de esas características habilitado en la ciudad. Su apertura fue en 2007, no sin polémica. Luego hubo un cambio de razón social y su propietario actual es Héctor Solano. Anteriormente se vinculaba a un poderoso empresario con intereses en el turismo y el mercado automotriz.
Desde la Municipalidad informaron a La Opinión que este cabaret “cumplía con toda la reglamentación vigente, incluidos el registro de bebidas alcohólicas (Reba) y hasta de bomberos de San Nicolás”. Si en el lugar había actividades “extras” respecto a lo habilitado parece que no constaba para las autoridades locales.
El local fue clausurado por el Fiscal, que solicitó fajas al municipio. Si bien la habilitación sigue en pie no les quedó nada en el interior. Los responsables deberán afrontar ahora una causa penal por la que deberán pagar multas que suelen tener importantes costos.
Luna Night se transformó en el primer local de este tipo cuando propuso oficialmente lo que aún publicitan en su página web: “Creamos el clima ideal para aquellos que tan solo desean disfrutar de los tragos y de los más infartantes y lujuriosos shows”.
Aseguran que es “el lugar ideal para despejarse entre amigos o para agasajar a tus relaciones comerciales” y cada jueves anunciaban una “fiesta inolvidable”.
La palabra del comercio
“Este es un lugar donde se puede disfrutar de un show, tomar una copa y nada más”, dijo Andrés Díaz, DJ y actual encargado del Luna Nigtht, quien se quejó del procedimiento de Giagnorio. “El no vió ningún hecho consumado ahí, no constató o vio el hecho en sí”, aseguró.
Sobre la actividad de prostitución que los testigos indicaron, Díaz explicó: “El local tiene vivienda y se alquila a la gente que viene de afuera” y que “si te querés ir con ciertas chicas que vienen de Buenos Aires, ellas alquilan las habitaciones y hacen lo que quieren, es aparte de lo que es el local, no tiene nada que ver con el comercio habilitado”.
Aseguró que sólo alquilan las habitaciones, que no se meten en lo que sucede dentro y que los alquileres están previstos desde antes. “No podés venir en una noche a que alquilemos la habitación, hay un contrato previo, acá alquilan entre ocho y diez personas”.
Relatos de “alunizados”
Un habitué del lugar relató a La Opinión la modalidad. “Entrás como en cualquier bar, pagás una entrada de 50 pesos que tiene una consumición y adentro hay una barra, mesas, un escenario con un caño y hay shows”.
Sobre la prostitución, fue preciso:”Hay un plantel de mujeres que están ahí, se te acercan o la buscas, arreglás con la mina directamente, siempre. Ellas te cobran, ponele que 150 pesos. Hay que cruzar el patio hacia donde están las habitaciones, que son bastante cómodas, con cama de dos plazas, sábanas limpias, toallones, preservativos, ducha, muy higiénico todo”.
La fuente, una persona que visitaba seguido el lugar aunque más no sea para “tomar un whisky y ver un show” explicó que existe la posibilidad de “negociar para llevarte la mina del lugar” y que eso “es un poco más caro” porque las mujeres dicen que deben “pagar la salida”
Consultado sobre si alguna vez hubo algún indicio respecto de la administración de la prostitución por parte de los propietarios del Luna Night, relató: “Ellas te dicen que dejan entre el 30 y el 40 por ciento, por eso antes de salir tienen que pagar eso que llaman ‘la salida’, para garantizar un ingreso al lugar, porque afuera vos podés contratar con ella lo que quieras y nadie se entera”.
De todas maneras, aclaró que “Nadie del negocio interviene”, sino que “todo se arregla con las chicas”, que suelen ser de nacionalidad dominicana, algunas argentinas y otras paraguayas.
Otro “lunero” consultado para esta nota aseguró que existe la posibilidad de contratar a las mujeres por fuera del local. “Si pegás buena onda con ellas y te dan el número de teléfono, podés llamarla para que te atienda antes o después de ir ahí, porque les conviene al no tener que dejar comisión”, aseguró.
Sobre la atención, dijo: “Es muy buena, es higiénico y el lugar es muy tranquilo, nunca hubo un lío, porque además siempre había muchos policías de civil”, disparó.
