El km 80 de la Panamericana, una verdadera “zona liberada”
Los asaltos en ese punto de la ruta 9 no se detienen. En los últimos días, otra familia sampedrina vivió momentos de angustia cuando fueron sorprendidos por un grupo de delincuentes que los abordó tras pinchar un neumático.
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La modalidad no es nueva y por eso es llamativa la falta de reacción de las autoridades gubernamentales y del ámbito de la seguridad. El kilómetro 80 de la ruta nacional N° 9 se ha transformado en una verdadera trampa para quienes circulan, sobre todo de noche. La cantidad de asaltos en esa zona es sorprendente.
Día a día se suman incidentes de similares características y sorprenden el silencio de las autoridades y la ausencia de quienes deberían brindar seguridad en ese tramo, ubicado en la jurisdicción de Zárate.
Todo transcurre entre los kilómetros 80 y 85 de la Panamericana, sobre ambos carriles, cuando oscurece.
En los últimos días se conoció un nuevo hecho que tuvo como víctima a una familia sampedrina que se detuvo a auxiliar a otro automovilista, domiciliado en Rosario, a quien le habían cruzado un adoquín en medio del camino, lo que obligó a que se detenga. Todos fueron abordados por entre cinco y seis personas que los despojaron de sus pertenencias.
La modalidad es habitual: cruzan palos sobre la ruta, arrojan adoquines o miguelitos, obligan a los conductores a detener su marcha y les roban.
A pesar de la gravedad de algunos de los casos y la cantidad de hechos registrados, el Ministerio de Seguridad bonaerense no dispuso hasta el momento una cobertura específica para evitar este tipo de ilícitos.
El último caso que denunció un conductor sampedrino sucedió hace pocos meses cuando reventó dos neumáticos a la altura del parador Atalaya y fue asaltado por jóvenes que luego desaparecieron en la oscuridad.
Días después a otra familia le sucedió lo mismo y a unas personas que iban en su auxilio también les arrojaron adoquines pero no detuvieron su marcha.
El 19 de julio le pasó lo mismo a un reconocido peluquero de Baradero, que circulaba con su familia. Fue en el km 83. “Nos tiraron piedras en la ruta y rompí el auto y, al no poder seguir, vinieron de la banquina, nos asaltaron y nos robaron todo”, relató y agregó: “Éramos tres autos, todos agarramos esas piedras y casi volcamos. Después nos asistió un patrullero que venía de La Plata”.
Aún está latente el caso de un vecino de Vuelta de Obligado a quien le ocurrió lo mismo, pero en medio de la oscuridad atropelló a uno de los asaltantes y cuando detuvo la marcha fue asaltado y golpeado por el resto de los delincuentes.
